Narra Daniel Aun no puedo creer que la mujer que he amado se haya besado con mi hijo, ¡Mi hijo! Y por el coraje que me causó esa escena, hice lo que no me había estado atreviendo desde que dejé a la madre de Hilda, casarme con Dayana, digo es una mujer hermosa, mas no siento nada por ella. —¡Vaya! No conocía este lugar. —Dice al ver mi departamento y no sé el por que la traje aquí. era mi refugio, o tal vez para no estar en aquella casa donde todo me la recuerda. —Ya no venía aquí. Será nuestro nuevo hogar. —Digo sin mucha emoción. —¿Y tu casa? Es mas grande y con un gran jardín para criar a nuestro hijo. —Uno del que aún no sé si existe o que sea de alguien más. > —La voy a vender y compraré otra mejor. —Digo sin muchos ánimos y ella celebra con felicidad. —Me parece bien. No qu

