Narra Hilda Armando se había ofrecido llevarme a casa, pero no lo podía permitir, además, debía asistir a clases, así que fui a la empresa a recoger mis cosas y retocar mi maquillaje e irme a la escuela. —¿Te encuentras bien? —Me pregunta Martha con preocupación. —Si, muchas gracias. —Sonrío débilmente. —Cuando quieras desahogarte, no dudes en hablar conmigo. —Le agradezco, pero la verdad, y después de Mercedes, prefiero ya no hacer amistad con nadie. Salgo de la empresa en espera de un taxi, aunque no quisiera ir al colegio, debo hacerlo y algún día subir a un puesto mas importante que ser una asistente. … Trato de poner atención a la clase, sin embargo, no logro concentrarme, aun no puedo creer las actitudes de Daniel, defendiendo a esa mujer. Él jamás lo había hecho conmigo en

