Narra Hilda Les conté a mis amigas y con la promesa de no decirle a nadie más, ni siquiera a mi madre de mi embarazo, porque aún me siento mal y no tanto por mi bebito, sino por no poder decirle a Daniel y, además, tengo que ser yo quien se lo diga en caso de darme el valor, y si Damián o cualquiera de los dos amigos de él le dice, será peor. —¿Estás segura? —Martha me mira con curiosidad. —Muy segura, necesita saberlo. —Digo no muy convencida. —Estaba muy ebrio. Y ¿Si no se acuerda? O peor que te reproche por “aprovecharte” de la situación. —¡Rayos! No había pensado en ello. —Es verdad, pero… él fue quien comenzó todo. —Me justifico. —Como sea. —Martha le resta importancia y a mi me deja con esa incertidumbre. Quizás si le digo, me odiarás mas de lo que ya lo hace. Además, est

