Narra Hilda Unas semanas atrás… Martha estaba muy apenada con Armando por la llamada que le hizo y, que nosotras alentamos, ahora no lo puede ver ni a la cara y cada vez que la llama, ella lo evita y me pide el favor. —Ya tienes que dejar de huir toda tu vida de él. —Le digo y me mira con cierta tristeza. —No. Sé que me va a rechazar. —Necesito ayudarla y sé cómo. —¿Qué te parece si vamos a un salón de belleza el fin de semana? —Le propongo y me mira un poco confundida. —No lo sé. —Se ve muy desanimada y puedo entenderla. —Martha, venga a mi oficina. —Me mira con terror y no puedo ayudarla está vez. Me gustaría saber de qué hablando. Ni hablar, ya me comentará después. Así que me dedico a concentrarme a mi trabajo, pero esa dichosa invitación aun en mi bolsa me distrae. ¿Real

