Allecra
Han pasado unas semanas muy tensas en la nueva casa donde los hermanos Riina decidieron quedarse definitivamente, queda descartado el movernos como se había planeado antes, dedico mi tiempo a entrenar más duro como me dijo Bella, cuidar a mis niños que están más inquietos que nunca y sobrellevar el mal carácter de Gabriel e Isabella por igual, ella está yendo a la escuela sin ninguna novedad, sigue con resguardo mientras la llevan al colegio y la traen de regreso, hasta aquí nadie sabe nuestras verdaderas identidades, eso me da un poco de alivio.
Ahora soy Carina Fiorella Rovati e Isabella se llama Stella Francesca Rovati, dice que los odia, pero no podemos hacer nada solo usarlos como si fueran propios y ya, mantenernos con vida es más importante que si el nombre nos gusta o no.
Acabo de llegar de recoger y supervisar un cargamento de armas para la Familia Riina, los Bonanno también se beneficiaron de dicho cargamento, Bella estuvo presente pero solo por si pasaba algo grave, yo solo hago mi trabajo para poder retribuir lo que ellos hacen por nosotras, aunque estoy aprendiendo aún, ya que mi padre me mantuvo en la oscuridad en lo que respecta a estos temas, debo de aprender si quiero hacerme con lo que es mío en algún momento.
—Carina ven aquí, quiero presentarte a alguien importante—me llama Bella con una gran sonrisa, me acerco a ella que está en compañía de un hombre, de unos 50 años más o menos, bien vestido, su piel es bronceada, cabello blanco con n***o intercalado en partes iguales, fornido con un tatuaje de un león y una rosa en su mano.
—Buenas noches, ¿Dime Bella en que te ayudo?—espero a que me presenté a su amigo o socio la verdad no sé con exactitud que es para ella.
—Te presento a George Mancuso, es como un tío para nosotros, tío ella es Carina de quién te comenté, somos amigas desde hace muchos años es como una hermana para mí, si escuchas algo de que la buscan, quiero que nos comuniques lo antes posible, su ex esposo es un tipo de armas tomar y un cabrón también—mientras le doy un apretón a la mano del tío de ella, con la otra mano quiero golpearla, mi disfraz se está yendo al caño gracias a ella.
—¿Tú nombre real y de que familia vienes pequeña?—me pregunta mientras estrecha mi mano, guardó silencio un momento algo indecisa si responder con la verdad o no , miro a Bella y ella me hace un gesto con la cabeza que sí es seguro que puedo decirle mi verdadera identidad.
—Allecra Cavour Castagna Hija de Stefano Cavour líder de los 'Ndrangheta de Londres, la hija mayor ahora al cuidado de mi hermana menor y con planes de recuperar lo que es mío, mi ex se quedó con todo—okey, creo que eso fue suficiente, pero fui lo más honesta que pude.
—Conocí a tu padre, era bueno en los negocios pero una vez que se unió a tu madre, dejó de respetar los mandamientos de la Mafia, así que opto por jugar sucio con todo, ¿Quién se encargó de él?—se cruza de brazos esperando una respuesta, que de nuevo me deja algo incómoda.
— Mi ex esposo lo mató, por meterse con los negocios de él y sospechar de que quería más—es lo único que hizo bien Dante, liberarme de esa familia.
No seas mentirosa Allecra, no solo te libero también te cuido y te dio los niños que tienes ahora, susurra una voz en mi cabeza.
—Dante Morello, muy buen chico aunque ha quebrantado algunos mandamientos de la Mafia, no lo ha hecho en mal sentido como lo hacía tu padre, no preguntaré fue lo que te hizo porque ese no es mi asunto, solo debes saber que si a Morello le quitan lo que es suyo o lo quieren perjudicar, conocerás al más despiadado que pueda haber, no se detendrá ante nada ni nadie hasta lograr su objetivo—mierda eso no sabía de él, pero dudo que me quiera de verdad o a los niños, ya se le pasará el enojo, porque sigue con su vida como si nada., o eso es lo que veo cada vez que hago una búsqueda en las redes.
—Gracias por la advertencia lo tendré en cuenta—le doy una sonrisa forzada esperando que no se ofenda.
— ¡Tío Basta la estás asustando!, no seas así—Bella le da una palmada en el brazo suavemente y se ríe.
—No Bella, es la verdad ella debe saber a que atenerse, ¡Tú también muchacha tonta!, pero quiero que sepas Allecra que si Dante quiere lastimar a mis chicos no dudaré en acabar con él y no es una amenaza es un hecho—escuchar eso me deja de piedra no sé como Bella puede estar riendo al escuchar algo como eso, su tío se despide y se va.
¡Ahora mismo puede ser que odie un poco a Dante, pero verlo muerto, no, eso no es lo que quiero.
Debo hablar con él lo más rápido posible para encontrar una solución pacífica a todo este lío, o esto no terminará bien para ninguno de nosotros.
Dante
Estoy muy enojado una vez más, a tal punto que no quiero escuchar a nadie ni ver a nadie, así que me fui solo en mi auto un Lamborghini Sián color plata, piso el acelerador al máximo, necesito planificar bien mi siguiente movimiento, pero hay algo que debo hacer antes y que necesita toda mi atención en este momento, aprovechando que estoy con este enojo y quiero descargarlo me pongo en marcha hacia allá.
Después de haber manejado un buen tiempo me detengo en uno de mis burdeles en el Cosmos para ser más preciso, me bajo y le lanzó las llaves al chico que aparca los coches.
—Cuidado con mi coche, una raya o un golpe y te daré 10 de regreso—sigo caminando no necesito ver su cara para saber que entendió mi mensaje, saludo a quien está en la puerta, me dejan pasar sin molestarme, inclinan su cabeza e ingreso.
Adentro veo el movimiento, las chicas haciendo sus bailes privados y en el escenario, las meseras con su pequeño y ajustado uniforme, está muy concurrido hoy por lo visto, hago un gesto a una mesera que va pasando y ella viene a mi sin perder tiempo, le digo que quiero un privado y que me envíe a Peter el administrador, se apresura a hacer lo que le ordeno.
Estoy recostado en un mueble de cuero n***o, una mesa amplia está ante mí con una botella del mejor champagne, la mesera es una cosita bonita de cabello rubio, aunque odio ese tono de cabello, le di una buena mirada para distraer mi cabeza, buen cuerpo y rostro simpático, pero nada más no despierta nada en mí, me sirvió una copa y se fue a seguir con su trabajo.
Estoy revisando mi teléfono para saber que nuevas noticias han publicado, pero unos minutos después veo que no hay nada nuevo, nadie habla de la muerte de Vanna, ni del paradero de Leonardo, lo que si hablan es de la Casa en New York de los Riina que fue quemada.