Capítulo # 4

1894 Words
Allecra Estoy entrenando con Bella como siempre lo hacemos todas las mañanas desde que estoy viviendo con ellos, estamos ahora enfrascadas en una lucha cuerpo a cuerpo, mi amiga está vez se ofreció a que lo hagamos para poder mantener ocupada mi mente, después de las cosas que me dijo Isabella y como fueron en picada las cosas con Gabriel, mi estado de ánimo está por los suelos. Le estoy haciendo un arm bar en su brazo derecho a Bella esperando a que se rinda pero no lo hace ella es tan obstinada, me distraigo solo por un momento y se logra liberar de mi agarre, ahora me tiene ella a mí en una llave, aguanto lo más que puedo, hasta que ejerce más presión y me exige que me rinda, lo hago antes de que me dejé sin brazo. — ¡Diablos Bella, es un entrenamiento no es para que dejes sin brazo!—me levanto del suelo adolorida y muy cansada, hoy fue muy dura la práctica. —Lo siento amiga pero necesitas mejorar más, en una situación de vida o muerte ya sabes que no dudarán en acabar contigo y si es hombre, él no será considerado para nada, así que debes mejorar ponle más ganas y hazlo más rápido—se pasa la toalla por su rostro quitándose el sudor, yo hago lo mismo con mi toalla, estoy por irme a tomar una ducha cuando aparece Gabriel en la entrada del gimnasio, es la última persona que quiero ver ahora, lo ignoro y sigo mi camino de largo. A él parece no importarle porque me sigue como si no hubiera dejado claro que no estoy interesada en hablar con él en este momento, estoy muy cerca de entrar a el baño y cerrar la puerta en su cara, cuando la detiene con su mano empujando, eso hace que tenga que retroceder para que así él pueda meterse y cerrar la puerta detrás de él, bien no debo de temerle a él ni a nadie, ahora soy la hija mayor de Stefano Cavour, alguien que era muy despiadado y respetado, me paro lo más recta posible sin retroceder. — ¿Por qué me estás evitando? ¿Acaso no estamos juntos en esto?—su voz está cargada con enojo, se acerca a mí queriendo tocar mi rostro, pero no lo permito lo giro lejos de su alcance. —Fui muy clara contigo Gabriel y la verdad no me gusta nada está actitud que estás teniendo conmigo, yo no te pertenezco ni a ti ni a nadie, necesito que entiendas eso y lo respetes—Trato de poner algo de distancia, me incómoda tenerlo muy cerca. —¿Por qué siempre tienes que complicar las cosas?, ya me imagino el infierno que Dante tuvo que haber vivido teniéndote como esposa, eres a veces exasperante Allecra—Sus palabras me hacen enojar, no lo puedo evitar y lo abofeteo, por haber mencionado al idiota de mi esposo y por decirme esas cosas feas. —¡Eso fue pasarte de la raya!, quizás debas juntar toda tu mierda y cuando sientas que puedas volver a ser él mismo de antes, vienes y me buscas para conversar sobre lo que quieras Gabriel—camino esquivándolo para poder salir, pero él solo me agarra del brazo y me pega a su pecho de manera brusca. —No creo poder hacerlo nunca Allecra, tienes el don de volver loco a los hombres que te prueban, Rafaelo cedió a sus bajos instintos y murió como se lo merecía por lo que te hizo, recuerda bien que yo fui el único que te ayudo con eso, Dante te probó y no le fue muy bien que digamos al final lo abandonaste, yo era normal hasta que viniste a mí, me hiciste probarte y mírame ahora ni yo me reconozco en lo que me he convertido, solo sé que tu cuerpo es una adicción—está loco si cree que voy aceptar esa pobre excusa, ¿Me culpa por qué no puede controlarse? ¡Y después dicen que nosotras somos las dramáticas! —Gabriel me decepcionas la verdad esperaba más de ti, no una excusa de hombre que no puede controlarse a sí mismo y de paso me culpa a mí del error que comete—manoteo su mano para que me suelte y salgo del baño, a pesar de que escucho sus gritos llamándome, me dirijo a mi habitación para ducharme con tranquilidad, desde hoy eso haré después de cada entrenamiento, será lo mejor. En momentos como esté es que estoy algo arrepentida de haber huido, salí de una para caer en otra situación peor. Dante Llegamos al Hotel Real antes del mediodía, nos instalamos en la suite matrimonial, primero quisieron impedirlo porque éramos Emilio y yo acompañando a Alessandra, Emilio le puso un fajo de billetes en las manos a la recepcionista y apuntando un arma a su cabeza diciéndole quienes éramos, dejo de oponerse, a la recepcionista se le dijo que debía dejar ingresar a Vanna y que no diga nada que la pueda poner en alerta. Asustada ella no tuvo más remedio que obedecer, sino lo más probable es que termine con una bala en su cabeza al final de día, estoy aburrido como la muerte mientras esperamos que llegue esa perra, también aprovecho y estoy manteniendo la comunicación con mi socio en New york Frank Russo, diciéndole que me haga saber si dan con Allecra o su hermana, le doy las descripciones de ambas pero me dicen que no han visto a nadie así, pero que sí han visto a dos chicas jóvenes que parecen ser hermanas, junto a los hermanos Riina, una tiene el cabello lavanda y la otra lo tiene rojo intenso con las puntas de color naranjas, y ninguna responden a los nombres que les di, la mayor dice llamarse Carina y la otra se llama Stella, no puedo evitar reírme, pero reírme de verdad desde hace mucho tiempo. ¡Jodidamente astuta Allecra! Emilio y Alessandra me miran recelosos, pero no me importa en lo más mínimo lo que piensen ellos en este momento, bloqueo mi teléfono y lo guardo en el bolsillo de mi chaqueta de cuero, hoy me decidí por ir informal, mi arma con silenciador está en la cintura de mi pantalón, el teléfono de la habitación suena en este momento y Alessandra responde, es la chica de recepción nos informa que a quién esperábamos ya va subiendo a la habitación. —Alessandra ya sabes lo debes hacer ¿Verdad?, rápido quédate en ropa interior, Emilio ve al armario como lo acordamos, yo me voy al baño—ella asiente y hace lo que le acabo de decir, Emilio igual, tomamos nuestras posiciones y unos segundos después escucho como tocan la puerta, Alessandra se apresura a abrir. Escucho la voz de la maldita que arruinó mi vida, aprieto los dientes con fuerza en un intento de aguantar la rabia hasta que sea mi momento de hacer mi entrada, unos minutos después parece que la tonta mordió el anzuelo, porque empiezo a escuchar gemidos provenientes de Alessandra, sé que es mi momento de entrar, abro la puerta rápido con el arma lista, veo a Vanna comiéndole el coño a Alessandra, ahí está la razón de los gemidos ella me ve primero y se aleja de Vanna con el susto grabado en su rostro. — ¿Qué sucede no te gusta cómo lo estoy haciendo?—se pone de pie y aprovecho para apuntar a su cabeza, se congela y mira sobre su hombro con pánico, pero cuando ve que soy yo, su rostro se transforma con rabia. Trata de huir pero la tomo del cabello con mucha más fuerza de la necesaria y la hago arrodillarse, Alessandra se pone las bragas y el vestido otra vez quedándose de pie a un lado de la cama, Emilio sale con toda la calma del mundo del armario, ya que sabe que no lo necesitaré, él estaba aquí solo por si acaso ella decidía no venir sola, le hago un gesto con la cabeza para que salga junto a Alessandra de la habitación. — ¡Quédate junto a ella por si quiere escapar, en unos momentos salgo!—él asiente tomando del brazo a Alessandra, Vanna está forcejeando conmigo para que la suelte, está clavando sus uñas en mi mano pero eso no va a funcionar, no con todo lo que quiero hacerle para castigarla. —Ahora tú y yo tenemos asuntos que tratar, ¿Dime lo que quiero saber y quizás te dejé vivir?—trata de golpearme con su inútiles manos, lo cual solo me causa gracia, perdiendo un poco la paciencia la lanzo fuerte contra el suelo y pongo mi pie sobre su espalda ejerciendo presión, para que no trate de levantarse. — ¡Su...Suéltame maldito asqueroso!, Cuando Leo se entere de lo que me has hecho se va a vengar, ya lo verás—eso es lo que espero con muchas ansias, pero lo dejo de lado por ahora. —Eso no es lo que decías cuando te daba lo que ibas a buscar gustosa a mi cama, pero bueno debo decir que el asco es mutuo, ahora vamos a lo que vine. ¿Qué es lo que quiere Kray con Allecra e Isabella?—ella se ríe como una loca, eso hace que me den ganas de golpearla hasta que grite y ruegue por su vida. — ¡Púdrete Morello!, no te diré nada, haz lo que quieras conmigo no tengo miedo de ti—ejerzo más presión con mi pie en su espalda para ver si así decide confesar de una puta vez, pero solo gime y grita de dolor, no dice palabra alguna la muy cretina. —Preguntaré una vez más. ¿Qué quiere Kray con Allecra y su hermana?—nada no obtengo nada, me siento muy frustrado y enojado, por lo general las mujeres se rompen más rápido que los hombres, pero Vanna por lo visto no, pongo más presión en mi pie, ella empieza a llorar y maldecir pero no me da las respuestas que quiero. — ¡Eres un maldito cobarde Morello! , ¿Por qué no vas y le haces esas preguntas a Kray?, él te dirá gustoso que quiere con ellas, pero no olvidemos a los niños a ellos también los quieren, espero que él tenga éxito en todo lo que quiere hacer con ellos—eso sí me hizo perder la cabeza, rastrillo el arma y aprieto el gatillo disparándole en la cabeza sin dudarlo, segundo después me doy cuenta que me dejé llevar cegado por la rabia, por lo que dijo de mis niños, grito de rabia. ¡Mierda no averigüe nada!, me deje llevar por la ira. Guardó el arma y camino hacia la puerta, la abro muy enojado, Alessandra ve el cuerpo de Vanna en el suelo, ella grita y quiere correr hacia ella, pero Emilio la silencia diciéndole si quiere ser la siguiente en el suelo, gracias a Dios eso la hace callar y nos vamos de ahí, así como llegamos, con las manos vacías y nada de información. Me sigo repitiendo que esto solo lo hago por mis hijos y por nadie más, es hora de buscar información por otro lado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD