Yerimen. —Yerimen quisiera hablar contigo. —miro a mi suegro asintiendo, lo respeto como el padre de mi esposa pero no como un m*****o que valga la pena de oír y perder mi tiempo. —Dígame. —dejo de acomodar la leña al costado de mi tienda para prestarle atención. —Quisiera que la charla también sea con mi hija de ser posible, si es que lo permites. —Según de lo que quiera hablar señor. —Quiero contarle de su madre. —asiento sin decir nada, pienso muchas cosas y ninguna me termina de convencer, pero si habla de la madre de Anya ella va a ponerse muy feliz por saber la verdad. —¿Se va del pueblo?. —Si, y no quiero irme sin antes hablar. —Bien, pase así podemos estar adentro y cómodos porque seguro que lo que diga no va a gustarle nada a su hija. —Eso lo sé. —lo hago pasar dejando a

