Anya. —Hola. —me giro viendo a Maca con su nena de la mano que ya camina. —Hola, —me agacho dándole unos besos a la hermosa hija de mi amiga—. Que belleza que eres Maya. —¿Estas ocupada? Necesito hablar un poco. —No estoy ocupada, pasemos que ya casi termino. —termino de entrar lo que me quedaba para acomodar, Teara duerme en su cama muy tranquilo después de estar casi todo el día sentado afuera jugando con los perros pequeños que lo hacia reir a carcajadas. —Que lindo que te quedó ahora, estaba mal acomodado haciendo parecer que estaba todo amontonado y sin limpiar. —¿Soy yo o de verdad se ve mas grande?. —Se ve enorme, me agrada. —le sirvo té y a la niña una leche con unos bizcochos que hice. —Gracias. —me siento frente a ella mirándola a la cara viendo su tristeza, no la había v

