*Leonard* Miller lleva varios minutos con la mirada perdida, ya me estoy hartando de verlo en mi despacho. -Si eso era todo, ya puedes irte – señalo la puerta con fastidio. Me mira molesto, como si al fin encontró las palabras que estaba buscando. -No me iré todavía. – frunce en ceño. -¿Qué quieres de mí? Mi paciencia se agota. – masajeo mis cienes. Resopla – Ya te lo dije, necesito tu ayuda. -Ya te dije que no voy a ayudarte – aclaro. Gruñe de frustración y aprieta los puños. -Fisher, Mi hijo esta en riesgo y por ende Samantha ¿Crees que estaría aquí si no fuera una emergencia? – espeta. Ruedo los ojos. Entiendo perfectamente que debió costarle venir a pedir mi ayuda, pero aun no entiendo que es lo que quiere ¿Qué hable con ella? ¿A caso no la conoce? Ni el mismo diablo la hará

