Cap. 15- Traidora.

1095 Words
Cap. 15- Traidora. Clara, no era muy racional, solo veía una oportunidad y la tomaba sin preocuparse por las consecuencias que traería. Misty al ser solo una loba Omega no era fuerte, pero la seducción era su mayor virtud, se encargarían del Alfa y luego de la Beta Valentina. Esta vez estaba temerosa, no quería ensuciarse las manos, ella era la gemela incapaz de lastimar a un ser vivo. Su personalidad se basaba en eso, por lo que Raven podría soportar esa culpa, solo tenía que engañarla un poco. Con su habitual carisma se acercó al Alfa Mariano, quería que baje sus defensas y no le infringiera un daño real. Clara: - ¿Cómo te sientes? – Mariano: - me siento muy extraño, pero prometo que haré lo posible por cuidarlos, perdóname por lo que hice. – su mente completamente perturbada, lo enloquecía con recuerdos abstractos. Clara: - ¿Vamos a pasear por el jardín? Intentemos, ser normales. – lo mejor sería apartarlo. Mariano, estaba muy anestesiado por lo que no era peligroso, al alejarlo de las miradas podría fingir un ataque y autodefensa. Le caía bien Mariano, pero no pensaba ser la esposa de un renegado. Caminaron por los pasillos rodeados de flores, en un sector oscuro, sacó una daga con hoja de plata y la clavó en su abdomen. Mariano no podía regenerarse por la alta dosis de acónito, el dolor era terrible y solo le preguntó: - ¿Por qué? – Clara lo miró a los ojos y con una fingida vulnerabilidad – no eres Santiago, yo seré su Luna. – antes de que su vida se apague por completo, hizo que Raven tomara el control de su cuerpo. Raven al verse en esa situación, bañada en sangre, se desesperó. La joven lloraba como una loca, toda su vida evitó lastimar algún ser vivo, en su adolescencia las cosechas se secaban con su sola presencia; pero con el estudio y la práctica aprendió a controlarlo. Mariano notó el cambio de personalidades: - No se quien eres, pero no te sientas culpable, es lo mejor. – en ese momento su vida terminó. Raven estaba desesperada, odiaba usar la necromancia, para evitar el desequilibrio siempre debía compensar al universo. Quitó la daga y se provocó una gran herida a lo largo de su pantorrilla, al no tener loba el dolor y la cicatriz serían una especie de compensación provisoria para traerlo a la vida. Alfa Santiago observaba a la distancia todo lo ocurrido, Clara era una mentirosa descarada, pero Raven era extraordinaria; verla en acción fue un deleite para sus ojos. Kairos tomó el hombro de Santiago: - ¡yo gané, ella solo manipuló a su hermana para deshacerse del Alfa Mariano! – disfrutando de su humillación. Raven entre lágrimas hizo el ritual donde le devolvió la vida al joven Alfa Mariano. Sólo le devolvió la vida, usaría otro tipo de técnicas para sanarlo; si fuera entregar su vida por la de él, lo haría sin dudar, pero no podía poner en riesgo la vida de su hijo. Kairos llamó a un par de guerreros para que lleven al Alfa herido, mientras él, la levantó en sus brazos: - Regresaste mi reina. – ella no respondió solo se abrazó a su cuello sabiendo que era en el único en quien podía confiar. Otros guerreros provocaron disturbios aislados para que piensen que fue un ataque de fundamentalistas. En la habitación Mariano estaba casi inconsciente, Raven estaba catatónica, no quería creerlo, pero su hermana por ese hombre intentó arrebatarle la vida a un inocente. Durante el ataque pudo conectarse con los verdaderos recuerdos y sentimientos del Alfa desterrado, por esa razón decidió que su vida valía la penas ser salvado. El médico personal del Licántropo estabilizó a Mariano, mientras Kairos limpiaba la herida de su mujer. La herida era tan profunda que llegó al hueso, definitivamente no le importaba quedar incapacitada: - Amor te curaré, no tienes loba, está herida no sanará bien. – ella intentó apartarlo, pero el clavó sus dientes en la herida provocándole un terrible dolor, que en pocos minutos cedió borrando cualquier rastro. Médico: - Su majestad, el Alfa Mariano está fuera de peligro, pero no tenemos tratamiento para su condición de renegado. – con miedo a alterarlo. Kairos: - lo único que me importa es que tenga pulso, ya veré que hago con él. – Médico: [miró a Raven y por cortesía preguntó] – ¿necesita que revise a la señora? ¿un control prenatal? – la había visto en el palacio, posiblemente era su amante preferida, por eso la cuidaba con tanta dedicación. Kairos: - hazlo- en palabras parecía que no le importaba, pero era un padre ansioso por observar a su cachorro. Luego de hacerle un control sencillo, comenzaron el ultrasonido, era el primero que se realizaba. En el palacio Raven se negaba y cuando la llevaron nuevamente a la casa de la manada, lo pasaron por alto. La mente de la futura madre estaba perdida en sus pensamientos cuando escuchó un latido fuerte, y el médico empezó a jugar con el transductor para que se mueva con más intensidad. Con una voz quebrada por la emoción: - ¿cómo está mi bebé? – preguntó Raven mientras Kairos no podía disimular lo feliz que se encontraba. El médico con la actitud de su Rey, no debía preguntar quien era el padre – es un cachorro magnífico, mis felicitaciones. – el leve asentimiento de Kairos confirmó su sospecha. El médico les dejó un momento de intimidad, no quería involucrarse demasiado. En la puerta se encontró con el Alfa Eliseo: - que sin dudar preguntó sobre el estado de su bisnieto. – el médico solo le informó que era muy fuerte y se encontraba seguro, la madre solo necesitaba descanso. Eliseo ingresó y fingió no ver como el Licántropo acariciaba el vientre de la joven. Le molestó, pero no era tonto en lo absoluto, solo se acercó a la cama y los separó discretamente: - Clara ¿qué sucedió? ¿Cómo te encuentras? – Raven estaba sin fuerza y recordarlo la angustiaba demasiado, por lo que Kairos respondió por ella: - Un grupo de fundamentalistas quiso deshacerse del Alfa Mariano, mi gente ya está trabajando en encontrar los culpables. Su nieto descansa en la habitación contigua. – con intensión de que se fuera; Eliseo solo acercó una silla a la cama de Raven: - Mi rey, yo cuidaré de mi nieta, a mi nieto lo puede cuidar su madre. – pero solo se quedaron en silencio cada uno en su lugar.
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