Cap. 14- El desafío.

1178 Words
Cap. 14- El desafío.  Al pasar al salón principal, Kairos se posicionó en la cabecera, naturalmente Raven debería estar a su derecha; dado que su relación no era pública no comentó nada al respecto. Todos tomaron sus lugares con la excepción de Raven y Santiago, el Rey Licántropo solicitó a uno de sus guerreros que le trajeran a su Omega: - busca a mi Omega, si alguien se opone solo decapítalo. – la falta de emoción en su voz hizo que los presentes se estremecieran de miedo. Beta Liliana quería evitar cualquier tipo de escándalo, en especial un baño de sangre por culpa del estado hormonal de su hijo: – Su majestad, yo me encargo de buscar a mi nuera, seguro se quedó dormida. – tenía un toque maternal y todos pensaban que su coraza se había roto con el anuncio de la llegada del nuevo integrante de la manada. Al llegar al cuarto y encontrarlos dormidos como si nada pasara, su ceño se frunció y los despertó con poca paciencia: - ¿qué hacen? ¿buscan la muerte? -. Santiago se incorporó, estaba completamente revitalizado y su lobo se encontraba en su pico más alto de poder. Misty mantenía el control sobre Raven, Clara con la ayuda de su loba podía disfrutar de los mimos de su amado Alfa, mientras su hermana solo pensaba que era una mujer carente de amor propio. Luchar no tenía sentido, no pretendía morir cuando apenas conocía la libertad, se conformaba con no ser consciente de las cochinadas que realizaría con ese idiota. La Omega intentó mantener las apariencias frente a los invitados, Santiago estaba confundido, no era la mujer altiva y seductora que tanto le atraía. Kairos se mantenía alejado observando cada movimiento de la mujer, evidentemente la perra había tomado el control del cuerpo de su esposa y aprovechaba para acercarse al Alfa Santiago. Cuando las campanas dieron las diez el Alfa Román se levantó junto a la Beta Liliana, para anunciar que la boda del Alfa Mariano y Omega Clara sería en solo dos días. La explicación para los invitados era simple, querían que el niño nazca en un núcleo familiar constituido donde nadie pueda dudar de su origen, manteniendo los valores de la familia tradicional. Clara no estaba conforme con el matrimonio, pero debía evitar ir con ese lobo agresivo, que solo la miraba con odio y desprecio. El Alfa Mariano era solo un despojo de lobo, ya no era atractivo y cariñoso como antes, lo aceptó provisoriamente hasta lograr asegurarse su lugar con su amado. En el momento en que descubrió el compromiso de Alfa Santiago con la Beta Valentina, su verdadera naturaleza afloró, la fachada cuidadosamente armada por más de una década se resquebrajaba como el cristal. Cada acercamiento de la Beta a su esposo era interrumpido de forma indecorosa por la Omega, el Alfa estaba fastidiado, toda la atracción se había esfumado y no pudo evitar sentir rechazo por ella. Santiago endulzado de poder, se atrevió a burlarse de Kairos, al ver como la miraba con furia; en su mente había conquistado el objeto de deseo del hombre lobo más poderoso sobre la faz de la tierra. Alfa Santiago: - Su alteza ¿no disfruta la velada? – Rey Kairos: - se volvió una celebración insulsa, el juego de la familia amorosa me aburre. – Alfa Santiago: - ¿podría traerle nueva compañía? Mi Omega no podrá satisfacerlo, se encuentra agotada. – Rey Kairos: - ¿tu Omega? Digamos que esa versión no me atrae, me gustan las mujeres salvajes y dominantes, a una mujer que no tiene respeto por si misma no le encuentro el valor. – disfrutando de la molestia del Alfa. – un hombre con un poder incalculable como el mío necesita una compañera acorde. – no necesitaba leerle la mente para descubrir que gemela le interesaba. Alfa Santiago: - No entiendo a que se refiere, Clara siempre fue de esa forma, su naturaleza bondadosa es su mayor virtud. – Rey Kairos: - ¿Estás seguro? Una mujer que te declara su amor y sumisión, con solo saber de que te casarías se deja besar por tu enemigo natural, tal vez tu eres el títere de la Omega. - dándole una palmadita en el rostro. Alfa Santiago: - Su alteza, no me malinterprete, ella es muy sumisa y fiel. Su bondad es reconocida más allá de nuestra manada, no la difame. – Rey Kairos: - Ponla a prueba, si la convences de eliminar al Alfa Mariano, te la entregaré. – lo decía como si no significaba nada terminar con la vida del Alfa Mariano. Alfa Santiago: - ¿Qué pretende? – Rey Kairos: - Diversión, ver a una simple Omega tratando de matar a un Alfa casi convertido en renegado, solo por ganar el favor del hermano; sería como una obra de teatro clásico. – era tan carente de emoción. Alfa Santiago: - Nunca le haría daño a mi hermano, ya demasiada desgracia con que perdiera la razón. – Rey Kairos: - la oferta sigue en pie, si me consigues diversión te evitaré las consecuencias, además, ¿no sería una verdadera muestra de lealtad? – Santiago se sentía humillado, era imposible que estuviera Clara la Omega, que lo seguía como un perrito, fuera una mujer manipuladora que solo buscaba asegurarse su lugar como Luna de la manada “Cueva de Lupus”. Decidido a demostrarle al Licántropo que tenía completo control de Clara, le hizo una seña para que lo siga a su antigua habitación. Al llegar a la habitación Santiago la tomó por la cintura y la arrinconó contra la pared, levantó su vestido y trató de recrear cada fantasía s****l, pero algo no terminaba de satisfacerlo. Clara con su practicada sumisión e inocencia, susurró con un tono suplicante: - Alfa sea cuidadoso, me duele. – la fragilidad de una Omega siempre era combustible para la pasión de los machos Alfas dominantes como Santiago. Al escuchar esas palabras, ya no pudo continuar, no sintió el deseo de poseer el cuerpo de la Omega. El cuerpo era el mismo, pero los movimientos, la actitud, el aura que desprendían eran completamente distintos. No quería aceptarlo, quizás Omega Clara lo utilizaba para convertirse en una Luna, sin importar dejarse pisotear. Raven era una mujer que no necesitaba de un hombre para destacar, era una mujer que podía expresarse libremente frente a los miembros del consejo de igual a igual. Le dio un beso para complacerla y la dejó confundida: - tienes razón, no somos compatibles, mi hermano será bueno contigo. – Clara empezó a sollozar: - me prometiste que te casarías conmigo, me harías tu esposa legítima. – El Alfa le acarició el rostro con ternura: - Mi dulce Omega, fue por el alcohol, tendrían que morir Valentina y Mariano para poder estar juntos. Solo disfrutemos en la clandestinidad. – la trampa estaba lista, ahora solo debíamos saber si mordería el anzuelo. Internamente esperaba que esa tonta Omega no sea lo que describió Kairos, porque encontraría todos los medios para deshacerse de ella.
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