Cap. 7: Fusión de almas.
Palacio del Rey Kairos
Raven hizo una leve sonrisa y solo respondió: - Mi rey, está confundido, mi nombre es Clara. – con una mirada intimidante. Kairos no le dio importancia a su desprecio, con tenerla a su lado le bastaba.
La conversación entre ellos fluyó, no se mencionaron asuntos personales, pero sus ideales y visión del reino se alineaban. Al terminar la cena, Kairos le tomó la mano contra su voluntad y colocó un anillo de diamante rojo en el dedo anular izquierdo; ella intentó quitárselo, pero las palabras del Rey Licántropo la obligaron a ceder antes sus deseos: - Es solo un contrato, necesito una esposa y mi hijo una madre; ¿no pretenderás que sea un bastardo? – mirando el vientre de la muchacha, que lo miraba como si él hubiera perdido la cabeza. – solo compórtate y todo estará bien. – salió del salón dejándola llena de dudas.
Al llegar a la habitación que le asignaron, comenzó a revisar cada rincón; los armarios estaban abarrotados de prendas de mujer de su talla, perfumes, todo lo que una mujer necesitaría. Supuso que ese hombre tenía algún tipo de harén, nada extraño entre hombres lobos de alto estatus.
Lo que no podía sacar de su cabeza era el comentario sobre el supuesto niño, ella no es una mujer capacitada para ser madre, eso era algo que se podía esperar de Clara, pero, aunque lo desee no era algo a lo que ella podía aspirar.
Agotada, se recostó en la cama esperando que se aburra de ella en un par de días, permitiéndole regresar a casa; para su sorpresa esa noche Kairos se metió entre sus sábanas y la abrazó con firmeza dejando en claro que esto no era un capricho.
Los días y semanas pasaron, el cuerpo de Raven comenzó a cambiar poco a poco, pero no quería aceptarlo. Las visiones la mantenían estresada y de mal humor, últimamente eran complejas y la sensación de un peligro inminente sobre la vida de su hermana, no la dejaban tomar conciencia de que en su vientre se gestaba el heredero del reino.
Habían pasado años desde su distanciamiento, esperaba que la invoque, pero el miedo a no llegar a tiempo, hizo que deba arriesgarse a su búsqueda.
Manada Cueva del Lupus.
El Alfa Santiago rondaba continuamente las caballerizas tratando de que Omega Clara vuelva a ser su dócil compañera, se encontraba más atento y cariñoso con ella, codiciaba controlar a ese cachorro.
Beta Valentina se volvió más cuidadosa con sus maltratos, no era tonta, lo que llevaba en su vientre le quitaría el lugar a sus futuros cachorros. El único problema era su prometido, desde que descubrió el embarazo controlaba cada aspecto de la vida de la Omega sin involucrarse directamente.
En uno de sus arranques de ira decidió que lo mejor era humillar a Omega Clara frente a la familia, la reunión sería esa noche, el padre del Alfa Román definiría quien tomaría el control de la manada.
Ante la mirada de todos los miembros de la familia, Santiago no se atrevería a defenderla y el destino de ese niño sería sellado como un simple bastardo al que debían ocultar.
Al llegar la noche la casa deslumbraba con lujo y prosperidad, esa noche se formalizaría el pacto de matrimonio entre las manadas “Cueva del Lupus” y “Cuerno de Cristal”; un secreto que solo sus padres y la pareja estaban al tanto. Beta Valentina se encargaría de hacer su presentación como la siguiente Luna de la manada.
Omega Clara intentaba mantenerse fuera de la vista de la familia del Alfa, su cuerpo estaba debilitado por el cachorro y no quería darles motivo para ser enviada nuevamente a confinamiento.
La ceremonia de matrimonio fue perfecta, todo lo que la manada esperaba, mientras en un rincón alejado, la Omega dejaba ir su última esperanza.
Intentó salir del lugar dispuesta a huir, necesitaba la protección de Raven, pero era justo lo que la flamante esposa del Alfa Santiago esperaba; fingió un dolor agudo en su estómago y la acusó de intentar terminar con su vida por despecho, todos creyeron ciegamente las palabras de la Beta.
Clara fue enjuiciada frente a los líderes de la manada que exigían un castigo ejemplar, Beta Liliana se acercó embravecida, sabía de su inocencia; pero el engaño de esconder un cachorro Alfa era un grave delito.
Los murmullos de los presentes se hicieron más fuertes exigiendo saber quien era el padre, frente a su falta de respuesta, se consideró a su hijo bastardo. Los dos Alfas mayores sabían que ese cachorro era de Alfa Santiago, ese niño era más fuerte y dominante que un Alfa común, pero reconocerlo como legítimo alteraría el orden de la manada.
El antiguo Alfa tomo una decisión: -Omega Clara, traicionaste a la manada “Cueva del Lupus”, te sentencio a ser entregada al Rey Licántropo cuando se produzca el alumbramiento. Tu hijo bastardo será perdonado por tus pecados y será criado en la manada como un futuro sucesor. – la sentencia era inaudita y Beta Valentina fue su más ferviente detractora.
Nuevamente en la catacumba, deseaba tener la piedra de invocación, intentó recuperarla de su habitación; pero no pudo dar con ella.
La fiesta continuó hasta pasada la medianoche, luego de irse los invitados, la interna familiar del Alfa Román explotó. Beta Liliana quería mentirse a si misma diciendo que ese cachorro era de Alfa Mariano, pero la realidad los golpeó de forma impensada.
Beta Valentina, fue acusada de intentar destruir la reputación de la familia líder y desde ese momento fue relegada a ser una Luna trofeo; la pesadilla de cualquier Luna.
Mientras ellos condenaban su futuro; Valentina perdió completamente el control de sus emociones, si ella no tenía futuro, ese niño tampoco.
Sobornó a los guardias y se desquitó con la Omega, apretó con firmeza su cuello, viendo como expiraba su último aliento. Una sonrisa macabra se dibujó en su rostro, cuando una sensación de alimañas recorriendo todo su cuerpo la hizo detenerse, en la desesperación no pudo detectar quien la atacó.
Raven vio como su hermana se apagaba lentamente, cuando el cachorro al que tanto quería proteger se fue, suplicó: - Hermana, debes absorber mi poder, debí confiar en ti. – contra la voluntad de Raven, le entregó toda su magia para poder fundirse en una sola. Antes de que su vida se apague por completo, Clara le confesó: - lo siento, necesitaba que mi hijo tenga una segunda oportunidad, se que le temes a tu poder, pero una parte de mi hijo vivirá en el tuyo. – luego de la confesión solo se dejó ir.
Con dolor Raven invocó el fuego del inframundo para incinerar a su hermana, de alguna manera se convirtieron en una sola, pero tenía la seguridad que pagarían por el daño que le infligieron.
Al tomar conciencia de lo que sus ojos veían, Valentina intentó huir, pero Raven la tomó del cabello y le susurró: - mataron a lo único que me detenía de destruir todo, espero que estes preparada. – los ojos de Raven carecían de piedad; mientras la Beta intentaba zafarse del agarre de la nueva Clara.