Mientras Natasha continuaba con sus nervios casi destrozados, Bejarano aprovechaba el momento para cortejarla, había comenzado a ofrecerle su apoyo incondicional y poco a poco se iba ganando la confianza de ella, Natasha y él empezaban a tener conversaciones cada vez más largas y profundas, momentos en los que él se mostraba hipnotizado por la belleza de esa mujer y encandilado por todas esas lindas palabras que ella solía decir, se mostraba interesado en los sueños de Natasha e intentaba convercerla de que eran una premonición y de que debía estar muy alerta pese a lo que le dijeran los demás, además, le hacía pensar que de seguir con sus alteraciones nerviosas, la intentarían en un hospital psiquiátrico, a lo cual ella se negaba rotundamente. La intención de Bejarano era demostrarle el a

