*Narra Samuel*
── Pero... no entiendo. Ayer estábamos bien.
── ayer estábamos bien, ¿pero qué pasa con los días anteriores? te dije que no me gusta lo posesivo que eres, las peleas y sobre todo, que veas cosas donde no las hay -dije.-
── ¿me estás dejando por alguien más? -preguntó Adrián.-
── eso no te interesa -se quedó callado y agachó la cabeza- lo siento, pero no podemos seguir así.
── espero que disfrutes a esa persona -dicho eso fué hacia la puerta de mi habitación, salió y la cerró de golpe-.
Suspiré y salí detrás de él. Cuándo salió de casa me quedé mirándolo.
Después de que doblara la esquina fuí hacia la puerta de Manu y toqué.
── ¿está Manu?
── ahora le digo -dijo la niña.-
Entró. La escuché gritar su nombre.
── hola -dije sonriendo cuando salió.-
── hola.
── ya está.
── ¿qué cosa? -preguntó.-
── lo he dejado -no dijo nada. Sólo agachó la cabeza. Me acerqué más a él y lo tomé de la barbilla.-
── si no quieres que empecemos una relación, está bien.
── primero quiero que nos conozcamos un poco más -sonreí.
── me parece bien.
Al día siguiente fuí al instituto. A la vuelta estuve con Manu, y también el fin de semana. Conocí a su madre, la cuál me cayó muy bien y se puso feliz cuándo Manu me presentó como su amigo.
── ¿mañana iremos juntos? -me preguntó.-
── por supuesto.
── entonces nos vemos mañana.
── hasta mañana -nos paramos y fuimos hacia su puerta.
Una vez abajo, besé su mejilla y fuí a casa.
*Narra Manu*
── Nos vemos en la noche mamá.
── hasta la noche cielo.
Salí y fuí a casa de Samuel. Esperé a que me abrieran.
── hola cielo, eres Manu, ¿verdad?
── sí.
── soy Carmen, la madre de Samuel.
── mucho gusto señora.
── el gusto es mío. Lamento decirte que Samuel no irá a clase hoy, tiene fiebre. Me ha dicho que te diga que vengas a verlo a la vuelta.
── está bien. Que se mejore.
── se lo diré.
Asentí y volví a casa.
── ¿se te ha olvidado algo? -me preguntó mamá.-
── ¿me puedes dar dinero para ir en taxi? Samuel está enfermo y no sé dónde es.
── claro.
Cogió su bolso y me extendió un billete de 20.
── ¿no te parece que olvidas algo?
── mmm...¿no?
── las gafas, cielo.
── ¡cierto! -subí corriendo las escaleras y las cogí, me las puse y bajé.- ¡gracias mamá! -grité corriendo hacia la puerta.-
── ¡suerte, cielo!
Suelo usar lentillas, pero cuándo estoy en clases uso las gafas porque me es más cómodo.
Al llegar a la entrada muchos se quedaron mirándome mientras susurraban cosas.
Odio ser el nuevo. Pensé.
Esto es muy incómodo para mí. Y no sé porqué siento que no será el mejor día de mi vida.
── hola -dije cuándo llegué a dirección.-
── hola, Manuel, ¿verdad? -preguntó la secretria.-
── sí.
── pasa. Necesito que cubras algunas cosas.
Mientras cubría algunos papeles sonó el timbre. Cuándo terminé se paró conmigo.
── vamos, te llevo a tu clase.
Después de que subimos unas escaleras la seguí por un largo pasillo.
── tu clase es 2 de bachillerato A.
Mis manos sudaban y mis nervios aumentaban.
── es aquí.
Abrió la puerta interrumpiendo al profesor. Todos fijaron su mirada en nosotros. Agaché la cabeza.
── él es Manuel y estará el resto del curso con ustedes, espero que sean buenos compañeros.
── pasa. Siéntate en la única silla que queda libre -cuándo la localicé caminé lo más rápido posible sin cruzar mirada con nadie.-
Ese sitio era perfecto. Ahí detrás pasaría desapercibido.