6. ¡Suerte, cielo!

682 Words
*Narra Samuel* ── Pero... no entiendo. Ayer estábamos bien. ── ayer estábamos bien, ¿pero qué pasa con los días anteriores? te dije que no me gusta lo posesivo que eres, las peleas y sobre todo, que veas cosas donde no las hay -dije.- ── ¿me estás dejando por alguien más? -preguntó Adrián.- ── eso no te interesa -se quedó callado y agachó la cabeza- lo siento, pero no podemos seguir así. ── espero que disfrutes a esa persona -dicho eso fué hacia la puerta de mi habitación, salió y la cerró de golpe-. Suspiré y salí detrás de él. Cuándo salió de casa me quedé mirándolo. Después de que doblara la esquina fuí hacia la puerta de Manu y toqué. ── ¿está Manu? ── ahora le digo -dijo la niña.- Entró. La escuché gritar su nombre. ── hola -dije sonriendo cuando salió.- ── hola. ── ya está. ── ¿qué cosa? -preguntó.- ── lo he dejado -no dijo nada. Sólo agachó la cabeza. Me acerqué más a él y lo tomé de la barbilla.- ── si no quieres que empecemos una relación, está bien. ── primero quiero que nos conozcamos un poco más -sonreí. ── me parece bien. Al día siguiente fuí al instituto. A la vuelta estuve con Manu, y también el fin de semana. Conocí a su madre, la cuál me cayó muy bien y se puso feliz cuándo Manu me presentó como su amigo. ── ¿mañana iremos juntos? -me preguntó.- ── por supuesto. ── entonces nos vemos mañana. ── hasta mañana -nos paramos y fuimos hacia su puerta. Una vez abajo, besé su mejilla y fuí a casa. *Narra Manu* ── Nos vemos en la noche mamá. ── hasta la noche cielo. Salí y fuí a casa de Samuel. Esperé a que me abrieran. ── hola cielo, eres Manu, ¿verdad? ── sí. ── soy Carmen, la madre de Samuel. ── mucho gusto señora. ── el gusto es mío. Lamento decirte que Samuel no irá a clase hoy, tiene fiebre. Me ha dicho que te diga que vengas a verlo a la vuelta. ── está bien. Que se mejore. ── se lo diré. Asentí y volví a casa. ── ¿se te ha olvidado algo? -me preguntó mamá.- ── ¿me puedes dar dinero para ir en taxi? Samuel está enfermo y no sé dónde es. ── claro. Cogió su bolso y me extendió un billete de 20. ── ¿no te parece que olvidas algo? ── mmm...¿no? ── las gafas, cielo. ── ¡cierto! -subí corriendo las escaleras y las cogí, me las puse y bajé.- ¡gracias mamá! -grité corriendo hacia la puerta.- ── ¡suerte, cielo! Suelo usar lentillas, pero cuándo estoy en clases uso las gafas porque me es más cómodo. Al llegar a la entrada muchos se quedaron mirándome mientras susurraban cosas. Odio ser el nuevo. Pensé. Esto es muy incómodo para mí. Y no sé porqué siento que no será el mejor día de mi vida. ── hola -dije cuándo llegué a dirección.- ── hola, Manuel, ¿verdad? -preguntó la secretria.- ── sí. ── pasa. Necesito que cubras algunas cosas. Mientras cubría algunos papeles sonó el timbre. Cuándo terminé se paró conmigo. ── vamos, te llevo a tu clase. Después de que subimos unas escaleras la seguí por un largo pasillo. ── tu clase es 2 de bachillerato A. Mis manos sudaban y mis nervios aumentaban. ── es aquí. Abrió la puerta interrumpiendo al profesor. Todos fijaron su mirada en nosotros. Agaché la cabeza. ── él es Manuel y estará el resto del curso con ustedes, espero que sean buenos compañeros. ── pasa. Siéntate en la única silla que queda libre -cuándo la localicé caminé lo más rápido posible sin cruzar mirada con nadie.- Ese sitio era perfecto. Ahí detrás pasaría desapercibido.
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