Donde nadie entra

1030 Words
Entrar al aula no fue igual que los días anteriores no por el lugar en sí, que seguía siendo el mismo espacio frío, ordenado y vigilado, sino por la forma en que todos los miraban. Esta vez no era simple curiosidad ni rechazo superficial; había algo más marcado, como si ya no fueran solo “los nuevos”, sino algo distinto dentro del sistema. Nyxara lo sintió incluso antes de cruzar la puerta se detuvo apenas, ajustando el agarre del bastón con una leve incomodidad que no intentó ocultar. No le gustaba usarlo, no le gustaba necesitarlo, pero después de lo ocurrido el día anterior ya no podía fingir que estaba bien. Zyraeth se acercó un poco más. —Cuidado —murmuró, guiando apenas su movimiento, no la sostuvo directamente, pero su presencia estaba lo suficientemente cerca como para marcarle el espacio. Nyxara avanzó no dijo nada y tampoco se apartó. El murmullo del aula bajó apenas cuando entraron, lo suficiente como para que quedara claro que estaban siendo observados. Algunos fingían escribir, otros miraban sin disimulo, y unos pocos directamente evitaban cruzar la mirada. Kael ya estaba ahí apoyado contra el borde de su mesa, con la postura relajada, aunque su atención estaba completamente puesta en ellos. No dijo nada cuando pasaron, pero sus ojos siguieron cada movimiento de Nyxara, evaluando cómo se desplazaba, cómo reaccionaba, cómo sostenía el bastón. Lira, en cambio, ya había tomado asiento, pero dejó un espacio libre a su lado. —Acá —indicó. Zyraeth miró el lugar y luego a Nyxara. —Despacio.—Esta vez sí la sostuvo, apenas por el brazo, guiándola con más precisión. El contacto fue breve, pero suficiente como para que ella notara la diferencia. No era solo ayuda era cuidado. Nyxara se sentó, el bastón apoyado a un costado, su mano todavía sostenía el brazo de Zyraeth un segundo más de lo necesario y luego lo soltó pero no se alejó. La clase comenzó sin demasiadas explicaciones el profesor entró, observó el aula y, como si ya supiera exactamente lo que estaba pasando, centró su atención en ellos desde el primer momento. —Parece que algunos tuvieron dificultades —dijo, con un tono que no ocultaba nada—. Eso no es excusa.—Nyxara mantuvo la mirada al frente, aunque no veía. Zyraeth no desvió la suya. —Hoy vamos a trabajar sin margen de error.— El ambiente se tensó eso no era una advertencia general sino que era directa. El ejercicio fue distinto más exigente, preciso y claramente diseñado para exponer fallas. Nyxara lo sintió de inmediato no podía seguir el ritmo como los demás, no podía responder a estímulos que no percibía, y cada intento fallido se volvía más evidente. El profesor se detuvo frente a ella. —Otra vez.— Nyxara apretó los dedos contra la mesa. —No puedo verlo.— —Entonces vas a tener que aprender sin verlo.—La frase cayó como un golpe. Zyraeth se movió. —No es así.— El profesor giró hacia él. —¿Querés reemplazarla?..— —No.— —Entonces no intervengas...—El silencio se volvió incómodo. Nyxara bajó apenas la cabeza, sintiendo la presión, la frustración acumulándose sin una forma clara de liberarla. Zyraeth la miró y por un segundo dudó. No en si debía ayudarla sino en cómo hacerlo sin empeorar todo. Cuando terminó la clase, la tensión no desapareció, se trasladó. El pasillo estaba más silencioso de lo normal, como si incluso el lugar hubiera cambiado. Nyxara caminaba con el bastón, más firme que antes, pero todavía insegura en algunos movimientos. Zyraeth iba a su lado, sin tocarla todo el tiempo, pero lo suficientemente cerca como para intervenir si hacía falta. Lira los seguía, observando. Y Kael…no se había ido. —Te estás adaptando rápido —dijo, rompiendo el silencio.Nyxara giró apenas la cabeza. —No tengo opción.—Kael asintió. —y eso es lo que ayuda.—Zyraeth lo miró. —¿Ahora das consejos?— —No —respondió Kael—.solo observo.— —Entonces seguí haciéndolo en silencio.— —No quiero—La respuesta fue directa sin tensión exagerada pero firme. Nyxara dio un paso más y, esta vez, dudó apenas, Zyraeth reaccionó antes de que dijera algo y le acomodó la mano en su brazo. —Acá.—El gesto fue automático, natural y demasiado cercano. Nyxara no se apartó, su mano se cerró apenas sobre la tela de su ropa, buscando estabilidad, pero también algo más que no terminó de nombrar. Zyraeth lo notó, no dijo nada pero tampoco se movió. Lira y Kael los observaron en silencio y ninguno de los dos intervino. —Hay una sala cerrada —dijo Kael de repente. Zyraeth levantó la mirada. —¿Qué?— —En el ala médica —continuó—. no es parte de los recorridos.—Lira frunció el ceño. —¿Cómo sabés?— —Porque la vi—. —Eso no significa nada.— —Está bloqueada —añadió Kael—. y no figura en ningún plano.—El silencio volvió. —¿Y? —preguntó Zyraeth. —Que ahí adentro guardan algo.—Nyxara sintió un escalofrío. —¿Qué?—Kael la miró. —No lo sé.—Pero no sonó como duda sonó como algo peor. Zyraeth apretó la mandíbula. —Entonces vamos a entrar.—La decisión fue inmediata. —No es tan fácil —respondió Lira—. si está cerrada, hay una razón.— —Siempre hay una razón.— —Y casi nunca es buena.—Nyxara bajó levemente la cabeza. —Ahí empezó —murmuró. Los tres la miraron. —¿Qué?— —Las visiones.—El silencio que siguió fue distinto. Zyraeth la sostuvo con más firmeza esta vez. —Entonces es ahí.—Nyxara no respondió pero no lo negó. El grupo quedó en pausa, como si todos entendieran al mismo tiempo que ese no era un detalle más. Era el inicio de algo y aunque ninguno lo dijo en voz alta…ya no estaban reaccionando, sino que estaban empezando a buscar.
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