Los que no encajan
El cielo estaba demasiado quieto no era una noche de tormenta, no había viento ni siquiera ese murmullo lejano que suelen tener los bosques, era un silencio distinto. Uno que no tranquilizaba para nada sino más bien que advertía. Zyraeth lo sintió antes de entenderlo.
Ese cosquilleo en la piel, esa incomodidad que no venía del frío ni del cansancio, sino de algo más profundo algo que parecía nacer desde adentro. Apoyó la frente contra el vidrio del auto y observó el camino que se extendía frente a ellos, árboles altos, oscuros, demasiado juntos tanto que las ramas se entrelazaban como si quisieran impedir el paso… o esconder lo que había detrás.
—Falta poco —dijo la mujer al volante Zyraeth no respondió, núnca lo hacía ni con ella ni con nadie —Deberías intentar adaptarte —insistió, sin mirarlo—. Este lugar es… diferente y puede llegar a gustarte—“Diferente.” si esa palabra no le gustaba y no le significaba nada no entendia como ese lugar si. Sus dedos se tensaron levemente sobre el asiento, No preguntó a dónde iban y tampoco el porque había aprendido hacía tiempo que las respuestas no llegaba o, si lo hacian, eran mentiras. El auto giró por un camino angosto de piedra y entonces lo vio.
El edificio apareció entre la niebla como una sombra gigantesca que se levantaba contra el cielo, Torres puntiagudas, ventanales iluminados como ojos atentos, muros cubiertos de enredaderas oscuras que parecían moverse con vida propia, parecia una escuela antigua, pero nada en ese lugar parecía hecho para enseñar.
El auto se detuvo con un leve crujido durante unos segundos, nadie habló.
—Llegamos —murmuró la mujer.
Zyraeth abrió la puerta sin mirarla, el aire afuera era pesado, denso como si respirarlo exigiera un esfuerzo consciente y entonces lo sintió otra vez, el cosquilleo más fuerte y cerca, levanto la mirada y había otros jovenes dispersos por el enorme patio de piedra, algunos conversaban en voz baja, otros permanecian en silecio observando, todos parecían fuera de lugar. Pero no como él...ellos encajaban… de alguna forma extraña. Zyraeth no encaja nunca en ningun lugar o al menos el sentia eso
Una chica de cabello oscuro estaba parada en lo alto de la escalinata y lo estaba mirando, no desvió la vista cuando sus ojos se encontraron, Los de ellas no eran normales Sus ojos eran oscuros, pero no de una forma natural había movimiento en ellos. Sombras… o tal vez luz, girando tan lento que casi no se percibía pero Zyraeth lo vio y en el momento en que lo hizo, algo dentro de él reaccionó, un tirón seco. Como si una parte de él… la reconociera más de lo que deberían.
Zyraeth frunció apenas el ceño, y por un segundo porque eso era imposible, núnca la había visto ni estado ahí…¿o sí?
—Zyraeth...—La voz lo arrancó del momento, un hombre alto, de traje oscuro, lo observaba desde la entrada principal. Su postura y mirada era perfecta demasiado precisa.—Bienvenido, Te estábamos esperando.—Claro como si todos supieran algo que él no.
Zyraeth comenzó a subir los escalones, las miradas se clavaron en él no eran curiosas sino analíticas, lo estaba evaluando. Al pasar junto a la chica de ojos extraños, el aire se tensó. El ruido del entorno pareció desaparecer.
—No deberías estar acá.. —susurró ella. Zyraeth se detuvo apenas.
—¿Y vos sí? —respondió, sin emoción.
Ella inclinó la cabeza, lo observó y sonrió pero no fue una sonrisa amable fue peligrosa
—no..Ninguno de nosotros debería de estar acá—Luego ella se giró y siguió su camino, como si nada. Zyraeth la observó irse algo dentro de él reaccionó no era por miedo ni desconfianza era algo que no sabia decifrar todavía
—Adentro —ordenó el hombre del traje.
Las puertas se abrieron solas, el interior era aún más inquietante, velas flotaban en el aire, sombras que no coincidian con los objetos, simbolos grabados en cada superficie. Zyraeth los miró de reojo pero no los entendí aunque algo en su pecho...si
—A partir de hoy —comenzó el hombre, dirigiéndose a todos—, este será su hogar.—Nadie respondió.—Aquí aprenderán lo que son. lo que siempre fueron....—Un murmullo recorrió la sala pero Zyraeth no reaccionó. —Serán asignados a sus habitaciones —continuó—. No por elección… sino por compatibilidad.—Compatibilidad esa palabra hizo que algo en su interior se tensara, un leve escalofrío reccorrió su espalda como si algo no encajara, un asistente comenzó a nombrar a los estudiantes, uno por uno, Parejas siempre de a dos. Zyraeth lo notó no era casual.
—Zyraeth.—Su nombre resonó en la sala, se hizo un breve silencio.—Compartirás habitación con… Nyxara.—El aire pareció congelarse. Zyraeth levantó la vista para ver quien era su compañera y era ella la chica de los ojos imposibles.
Nyxara todo lo contrario de el no pareció sorprendida, ni confundida. solo miró como si ya supiera o como si lo hubiera estado esperando
—Sigan al asistente —indicó el hombre. Zyraeth caminó sin decir nada.Pero esta vez…no ignoró su presencia, La sentía detras y cerca. Los pasillos eran interminables, antiguos, estancados en el tiempo como si los hubieran olvidado. Finalmente, el asistente se detuvo frente a una puerta alta, de madera oscura.
—Aquí...—La abrió, la habitación era amplia, pero sombría. Dos camas, enfrentadas. Un ventanal enorme cubierto por cortinas pesadas. Escritorios. Estanterías… vacías.—Instálense ..—dijo el asistente antes de retirarse.
La puerta se cerró sola y se produjo un silencio incomodo, Zyraeth dejó su bolso sobre una de las camas, el no le hablo, ni la miro trataba de evitarla aunque si la sentía
—No fue casualidad —dijo Nyxara finalmente su voz era suave… pero firme Zyraeth se apoyó contra el escritorio.
—¿Qué cosa?—
—Esto. —respondió ella señalandolos al mismo tiempo—. Vos y yo.—Él la miró por primera vez directamente.
—No te conozco....—Nyxara dio un paso hacia él.
—No —susurró—. Pero deberías.—El aire cambió, algo invisible a algo que no podía explicarse. Zyraeth sintió un tirón en el pecho como si algo dentro de él reaccionara a su cercanía.
—¿Qué sos? —preguntó él, sin rodeos.Nyxara lo observó en silencio parecio dudar.
.—Lo mismo que vos —respondió. Zyraeth entrecerró los ojos.
—Yo no soy nada.—Nyxara sonrió apenas esta vez…no fue peligrosa. fue segura.
—Eso es lo que te hicieron creer.—Silencio.
El mundo pareció detenerse y entonces, un golpe seco resonó en algún lugar del pasillo, lejos pero no tanto Zyraeth giró la cabeza instintivamente. Nyxara no ella ya estaba mirando la puerta. se escucho otro golpe más fuerte y luego un grito corto y brutal y después... nada. Silencio otra vez, pero no el mismo este estaba lleno de algo que se movia y que respiraba.
Zyraeth dio un paso hacia la puerta.
—No —dijo Nyxara. Él se detuvo.
—¿Por qué?..—Ella lo miró y por primera vez.. hubo algo real en sus ojos, algo cercano al miedo..
—Porque esto... —susurró— recién empieza.—
Zyraeth sostuvo su mirada, y en ese instante lo entendio. Ese lugar no era una escuela ni un refugio, era una prueba y ellos... no eran estudiantes comunes...eran piezas. Y en algún lugar del edificio....algo acababa de despertar.🔥