El día siguiente no se sintió como un nuevo comienzo al contrario, había algo suspendido en el aire desde lo ocurrido en el pasillo, una tensión que nadie terminaba de nombrar pero que todos parecían sentir. El aula estaba más silenciosa de lo habitual, no por calma sino por expectativa, como si cualquier cosa pudiera pasar en cualquier momento.
Nyxara llegó junto a Zyraeth y se sentó sin decir nada. Intentó concentrarse en el frente, pero las líneas del pizarrón no terminaban de fijarse. A veces estaban ahí, claras; otras, se desdibujaban como si alguien pasara una mano invisible sobre ellas. Parpadeó varias veces, tratando de estabilizar la imagen, aunque el esfuerzo solo le dejó una leve presión en la sien. Zyraeth la observó de reojo y notó el gesto.
—¿Te sigue pasando? —preguntó en voz baja. Nyxara tardó en responder, como si primero necesitara asegurarse de lo que veía.
—Un poco —admitió finalmente, sin mirarlo del todo.
Él no dijo nada enseguida, pero su postura cambió apenas, más atento, más rígido, como si algo dentro suyo se preparara incluso antes de que ocurriera. La voz del profesor interrumpió cualquier posibilidad de continuar.
—Hoy vamos a repetir el ejercicio de percepción —anunció—. Algunos todavía no están a la altura.—Su mirada se deslizó por el aula hasta detenerse, una vez más, en ellos.
—Así que vamos a ver si mejoraron… o si definitivamente están en el lugar equivocado.—El comentario no fue directo, pero no hacía falta que lo fuera. Nyxara apretó los dedos contra la mesa, e intentó concentrarse, enfocarse en algo concreto, en una línea, en una palabra, en cualquier cosa que no se moviera. Sin embargo, cuanto más lo intentaba, más inestable se volvía todo a su alrededor.
—Concéntrate —indicó el profesor, acercándose a su mesa—. No es complicado.—
—Lo estoy haciendo...—respondió ella, aunque su voz no sonó tan firme como pretendía.
—No es suficiente—Un murmullo leve recorrió el aula. Zyraeth levantó la vista.
—Sí lo es —intervino, sin molestarse en disimular. El profesor giró lentamente hacia él.
—No te pedí opinión.—
—No hace falta —le contesto Zyraeth—. y se nota.—Durante un instante, el ambiente se tensó lo suficiente como para que varios alumnos dejaran de fingir interés en sus propios ejercicios. El profesor sostuvo su mirada unos segundos más, como evaluándolo, antes de apartarse con una leve mueca de desinterés.
—Entonces asegurate de que lo haga bien —dijo, retomando su recorrido. No era una sugerencia.
La clase continuó con ese mismo ritmo incómodo, donde cada pequeño error parecía amplificarse. Nyxara intentó seguir, pero la presión en su cabeza volvía en intervalos, cada vez más frecuentes.
No eran aún visiones completas, pero sí fragmentos, destellos, como si algo insistiera en abrirse paso. Cuando finalmente sonó el final de la clase, el alivio no fue total, el pasillo los recibió con más movimiento que el día anterior, pero la sensación de incomodidad seguía ahí, pegada a la piel.
—Estás peor —dijo Zyraeth mientras caminaban.Nyxara negó suavemente.
—Estoy igual.—
—No...—Ella no respondió, aunque su silencio no fue negación, sino una forma de evitar la conversación. No llegaron a avanzar mucho antes de que una voz los detuviera.
—Ey...—Zyraeth giró primero.
Era Kael y esta vez no había burla evidente en su expresión, pero tampoco amabilidad. Era otra cosa como si estuviera midiendo cada palabra antes de decirla.
—¿Qué querés?.. —preguntó Zyraeth, directo. Kael lo ignoró por completo y miró a Nyxara.
—Vos estabas ahí.. —dijo. No era una acusación.. Nyxara tardó un segundo en enfocar su rostro.
—Sí...—Kael frunció levemente el ceño.
—Antes de que pasara… —continuó—. ¿lo viste?—Zyraeth se tensó de inmediato.
—No tenés que responderle...—
—No estoy hablando con vos ..—replicó Kael, sin elevar la voz. Nyxara intervino antes de que volviera a escalar.
—No lo veo como vos pensás —explicó—. No es claro.—Kael la observó en silencio, como si evaluara cada palabra.
—Pero lo viste.—Ella dudó apenas.
—Algo.—Ese pequeño reconocimiento cambió algo en la expresión de él. No era alivio sino comprensión.
—Igual… —murmuró—. gracias.—Zyraeth frunció el ceño.
—¿Por qué?..—Kael se encogió apenas de hombros.
—Porque reaccionaste.—No lo dijo con dramatismo, pero el peso de la frase quedó ahí. Por primera vez, no sonó como alguien buscando provocar.
—Nyxara.—La voz llegó desde un poco más atrás ambos giraron y una chica se acercaba con paso tranquilo, sin apresurarse, pero tampoco dudando. Su mirada era directa, analítica, como si ya hubiera observado más de lo que debería. Se detuvo frente a ellos.
—Te están llamando del ala médica —dijo. Nyxara se tensó apenas.
—¿Otra vez?—
—Sí.—Zyraeth dio un paso adelante.
—No va sola.—La chica lo miró, evaluándolo de arriba abajo.
—No hace falta que lo aclares.—El tono no fue agresivo, pero tampoco sumiso.
—Igual voy —respondió él.
—Lo sé.—Ese intercambio, breve pero cargado, dejó algo flotando entre ellos. Nyxara intervino antes de que se volviera incómodo.
—ahora voy.—Zyraeth no discutió más, aunque su expresión dejó claro que no le gustaba la situación mientras caminaban hacia el ala médica, la chica se mantuvo a su lado.
—No estás enfocando bien —dijo de repente. Nyxara giró apenas la cabeza.
—¿Qué?—
—Tu mirada.. —explicó—. no se fija del todo.—Hubo un breve silencio antes de que Nyxara respondiera.
—Es momentáneo.—La chica no insistió, pero tampoco pareció convencida.
—Soy Lira —se presentó después de unos segundos.Nyxara la miró.
—soy Nyxara.—
—Ya lo sé.—Una leve sonrisa apareció en el rostro de Lira, discreta, sin presión. Detrás de ellas, Zyraeth caminaba unos pasos más atrás, observando no solo a Nyxara también a Lira y aunque no dijo nada, algo en su interior no terminaba de acomodarse.
Cuando finalmente llegaron al ala médica, la misma sensación fría los envolvió otra vez.
Nyxara se detuvo frente a la puerta, sintiendo esa incomodidad que ya empezaba a reconocer y no era miedo sentia algo peor.
La certeza de que algo ahí adentro no estaba bien. Zyraeth se acercó un poco más.
—Entro con vos...—No fue una pregunta.
Nyxara dudó apenas pero luego asintió porque esta vez…no quería entrar sola.