Un Secreto Bien Guardado

2098 Words
Busco de inmediato a Valéry para irnos a nuestro apartamento ya terminamos por hoy las clases y quiero llegar a mi habitación. Nuestro departamento está a solo diez minutos caminando pero siempre creo que solo nos toma la mitad del tiempo, en compañía el tiempo pasa rápido claro está depende de la compañía. Mientras nos dirigimos a casa Valéry no para de hablar de la clase de calculo y de las actividades que debemos hacer, tiene la capacidad de ordenar en un perfecto itinerario todo lo que debemos realizar. A veces le pregunto ¿Dejaste un espacio para respirar? Se irrita cuando le pregunto cosas así, es estricta en sus estudios, yo soy más relajada. Mientras continuamos caminando trato de mostrar interés por lo que dice y soy sincera —Valéry Digo—ella me observa—La verdad, hoy no entendí nada. —Si. Lo pude notar, últimamente no estás prestando mucha atención y si quieres graduarte tendrás que esforzarte —Si mamá—murmuró entre dientes rogando no ser escuchada En pocos minutos llegamos a casa. Vivimos en un conjunto residencial, en el cuarto piso ala Norte. Entramos, dejamos nuestras cosas en la mesa cerca de la entrada junto a nuestros tenis para así no ensuciar mucho ya que a ninguna de las dos le emociona limpiar. Nuestro departamento es cómodo. Tiene una sala amplia para recibir visitas y estudiar en grupo, con paredes de color perla con unos hermosos cuadros obsequios de los padres de Valéry a ambos les gusta pintar y ciertamente son buenos. El departamento tiene dos habitaciones, un baño y por supuesto el corazón de la casa la cocina de concepto abierto. Encimeras de cuarzo, gabinetes en n***o y una isla con tres banquillos donde generalmente tomamos nuestros alimentos. Dejo a Valéry en el salón, casi salgo corriendo no quiero me comience acribillar con preguntas sobre que hable con Anastasia. He estado muy pensativa y distante. Aunque quiero pensar en otra cosa no dejo que estar nerviosa por la reunión con Anastasia. Me recuesto es mi cama, miro el techo dándole vueltas al asunto. He pensado en otros posibles trabajos que puede tener, como por ejemplo. ¿Será que vende cosméticos? La verdad, tiene un montón pero no la he visto ofreciendo algo. ¿Será que es modelo? Mi amiga es linda y tiene porte de modelo pero no he notado nada que me lo confirme ni he escuchado hablar de sesiones de fotos, y eso es algo común. ¿Será que tiene un Sugar daddy? Tampoco lo creo. Sale con chicos de su edad y nunca la he visto pedirles dinero, ella es muy independiente. Y no le gustan los viejos. Entonces no sé la verdad, no tiene pinta de vendedora pero tiene dinero ¿Será mujer de la noche? No creo, aunque pudiera ser. Pero si es eso ni loca lo hago. No me imagino estar con alguien solo por dinero, sin tener una conexión. Sé que no he tenido relaciones duraderas pero dar placer por dinero creo que no podría. Dejó a un lado mis oscuros pensamiento y me meto a la ducha y tratar de dejar de pensar, al terminar de ducharme, me visto y me concentro en hacer algo de tarea. A la mañana siguiente despierto con mucha energía pues no es cual día, es fin de semana. Al despertar miro el reloj y son las nueve de la mañana es hora de levantarse, voy al baño y mientras camino puedo observar que Valéry está haciendo el desayuno. Una buena señal, eso quiere decir que está de ánimo y de pronto recuerdo que hoy irá a visitar a su familia, ellos viven cerca, a unos escasos minutos. Es afortunada, yo aún no he podido ver a mi familia. Dios. como los extraño, alejo de inmediato los pensamientos tristes. —Sam. El desayuno está listo. Ven siéntate Escucho decir a Valéry cuando salgo del baño. Tomó asiento a su lado y huele estupendo se le da muy bien la cocina, ah preparado un omelette con tocineta, pan tostado con mantequilla, jugo de naranja. Sin embargo, hago mi camino hasta la cafetera. Me sirvo una taza grande de café. sin el néctar de los dioses no seria desayuno. —¿Cómo pasaste la noche? —Pregunta Valéry Mientras disfrutamos el desayuno. —Bien—respondo—¿Vas a pasar la noche en casa de tus padres?—Inquiero Ella niega mientras toma un sorbo de su jugo. —No lo creo. Por mucho que ame a mis padres amo mi espacio Asiento con comprensión. —¿Que harás hoy? —me mira animada —Estudiar un poco, revisar el periódico, ver si encuentro algo interesante —Comento omitiendo mi conversación con Anastasia. Ella asiente— También lavar mi ropa— me encojo de hombros. Cuando Valery se va me quedo estudiando un poco. Me pongo al día con algunas actividades. Cuando mis ojos me molestan dejo mi portátil a un lado. Miro la hora y me doy cuenta que ya es tarde. Voy a la cocina y me preparo un emparedado mientras tarareo una melodía. Me siento en el taburete frente a la barra y en silencio como mi bocadillo. Sin embargo, tengo que admitir que extraño a Valery. Es muy parlanchina, no deja dormir y aún así la extraño. Me da la impresión de que estoy más loca que de costumbre. El sonido de mi móvil me saco de mis pensamientos y cuando veo quien llama me congelo Anastasia Respiro profundo antes de cogerlo. —Hola amiga—Saludo —Hola ¿Estás ocupada? — pregunta Estoy tentada a decirle que sí pero la curiosidad en mi es más grande. —En realidad estoy sola en casa. Valery se fue a pasar el día con sus padres —Bien. Puedo pasar en un par de horas y hablamos Asiento aunque no pueda verme —¿Samantha? —Si. Por supuesto. Te espero en un rato Digo antes de terminar mi llamada. —Bien Samantha ¿que puedes perder con escuchar a Anastasia? Algo nerviosa termino mi almuerzo y echo una carga de ropa a la lavadora. Luego me dispongo a buscar los periódicos. Valery siempre baja temprano por ellos. Yo prefiero leer noticias online. Ella es de la vieja escuela. Me siento en el sofá del salón y comienzo a revisar las opciones. Lo de siempre: Dependiente en una tienda Camarera en un café Ayudante de cocina Nada que en realidad pueda suplir mis gasto. —¡Mierda! ¿acaso es imposible poder obtener algo mejor? Marco los trabajos por no dejar y tomo un periódico diferente y comienzo la misma búsqueda. Estoy en mi búsqueda cuando él timbre suena. Miro mis pantalones vaqueros y camisetas para cerciorarme que me veo presentable. Paso mis manos por el cabello antes de abrir la puerta. Anastasia está de pie al otro lado —¡Sam! —Me saluda entusiasmada mientras habla rápidamente. La saludo he invitado a pasar. Mientras camina hasta el salón me da la oportunidad de observarla. Como de costumbre está de punta en blanco. Lleva unos vaqueros blancos ajustados, un crop top n***o que marca su figura, sus zapatos de tacón negros la hacen ver más estilizada y su cabello está suelto en ondas. Ni que decir de su perfecto maquillaje. —¿Como estas? —Me mira sin perder su sonrisa —Bien— digo algo nerviosa —¿Quieres algo de tomar? ¿comer? Niega —Ya comí algo gracias—responde—El café si te lo acepto Rápidamente voy por dos tazas. Estoy ansiosa de saber sobre que quiere hablar Anastasia. Llevo los cafés y tomo asiento a su lado. Ella está mirando las marcas en los periódicos que había hecho antes de que llegara. —¿Algo interesante? —Cuestiona señalando el periódico antes de tomar su taza de café —Nada interesante— Contesto—Pero dime ¿Cómo estás? ¿qué tal el trabajo? Así o más obvia Ella sonríe —Como siempre. Directo al grano—arquea una de sus arregladas cejas. Ella me conoce bien. A pesar de su mirada no me echó para atrás y la miro de manera inquisitiva. Ella ríen entre dientes —Aún no trabajo— Dice restándole importancia ¿Como que aún no trabaja? La voz en mi cabeza grita ¿Ves? ves que teníamos razón. Es dama de la noche. Reprimió la voz y oculto mi sorpresa. Primero muerta que decirle lo que pienso. —Umm. Está bien—Digo en cambio de forma casual —Pregunta Sam—El tono de ella es divertido. ¡j***r! ¿tan trasparente soy? —¿En que trabajas Anastasia? —pregunto al fin Con que no sea onlyfans. Todo bien. No tenemos cuerpo para eso Cuchichea mi conciencia mirando su uñas con interés ¡Cállate y escucha! Suspira antes de mirarme —Trabajo en una plataforma de Streaming. Atiendo vídeo llamadas de los que usan está plataforma. Generalmente son hombres—comienza y yo solo la miro sin saber que pensar—Es una comunidad de chicas que hablan con personas de todo el mundo por vídeo llamadas  Antes de pensarlo abro la boca —¿Te desnudas?—Es lo primero que se me viene a la mente. —¡No! —Me ve con mala cara. Le creo. Así que es cierto, no sé desnuda. —Discúlpame—Digo mortifica —Por eso nunca digo a su me dedico—Comenta con el ceño fruncido—Las personas de inmediato te tilda de prostituta. Tiene razón. No puedo discutirle eso. —Perdóname, pero es que es fácil pensar eso cuando lo pones así Toma un nuevo sorbo de su café —¿De que va? —me encuentro preguntándole —Me conecto desde mi móvil o portátil en la comodidad de mi habitación —Menciona—Es como tener una cita—No lo creo. Pero cierro el pico—Me arreglo y espero las llamadas —¿Quienes llamas a estos sitios? —Hombres en su mayoría ¡Obvio! —La mayoría solo quiere interactuar. Conocer gente nueva —Es difícil de creer que hallan personas que no tienen con quién hablar y buscan este tipo de aplicaciones. —Lo sé—contesta—En un principio pensé igual que tú, pero después de intentarlo me pareció divertido—Ante mi expresión de incredulidad pone los ojos en blanco—No te voy a negar que siempre hay un indeseable, pero es parte del oficio. —Todo es cuestión de suerte supongo —Es súper fácil Sam. solo tienes que sacar toda esa chispa que tienes. Las conversación pueden ser cortas o de hasta una hora ¡Mi madre! Ella lo dice porque habla hasta por los codos. Eso la ayuda a sostener una conversación con un extraño por mucho tiempo. —Mientras más tiempo dura la llamada. Generas buenas ganancias Hace una especie de mueca —¿Qué? —Dentro de la aplicación hay un botón que puedes accionar para hacer más que hablar. Te pagan hasta el doble—abro mis ojos—Yo no lo uso, pero si me visto provocativa. La idea es verse disponible pero no estarlo. —Anastasia —El pago es semanal—me corta—Esto es de mucha ayuda si estás estudiando y no tienes trabajo. En algún momento escuche que hay chicas en la facultad que generan ingresos siendo damas de compañía, o contestado llamadas con fines eróticos y les pagan por eso La mayoría son chicos y yo me los imagino tipo nerd. Porqué no creo que un chico normal, guapo y con un buen trabajo tenga la necesidad de hacer estas cosas. Sin embargo, en esta vida hay de todo. —Me parece inverosímil pensar que no todos es s****l y además, que existan personas que paguen por tener amigos —Señalo y Anastasia asiente —Piénsalo. Sería bueno para ti— Se pone de pie—Sí te animas, dime. Te pondré en contacto con la persona que nos dirige— asiento ¿Como un proxeneta? ¡Jesús! —¿Te vas? —Pregunto en cambio cuando la veo tomar su bolso —Tengo que prepararme para trabajar—me guiña Una vez sola miro la mesa de café frente a mi donde los periódicos descansas. La idea se planta en mi mente. Necesito dinero ¿De verdad podría hacerlo? La guerra de prejuicios en mi mente libra una batalla ya que me siento tentada a intentarlo.
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