Abro los ojos y puedo observar apenas un rayo de luz que entra a la habitación, despierto por completo es tiempo de levantarse he ir a la facultad es el inicio de una nueva semana, mientras trato de encontrar mi móvil y ver que hora es divisó un mensaje.
Es mamá quieren desearme un feliz comienzo de semana.
Su mensaje genera un nudo en mi garganta eso me hace recordar cuanto los extrañó, pero de inmediato trato de pensar en otra no quiero deprimirme. Así que le respondo rápidamente recordándole que los extraño y amo.
Luego de responder el mensaje voy al baño y puedo escuchar que Valéry está en la cocina.
Entro al baño y ajusto la temperatura del agua antes de entrar.
Mientras me enjabono no dejo de pensar en la conversación que tuve con Anastasia y aunque le doy vueltas al asunto y comienzo a pelear con mi sub consiente aún no me decido.
Se perfectamente que necesito el trabajo pero eso no quiere decir que no sienta en mi interior una guerra de prejuicios. La pequeña gruñona que vive en mi no tarda en aparecer y preguntar
—¿Qué vas hacer cuando tú familia te pregunté en qué trabajas?
Porque debes tener una plan para encubrir tu entrada de dinero, además tú conoces a nuestra querida madre, te sacará la verdad en menos de diez minutos. Me lo dice mientras frunce el ceño
—¡Maldita sea!
Ella siempre ella tiene razón.
Por eso aún no me decido.
—¡Sam apurate!
El gritó de Valéry y el golpeteo en la puerta me saca de mi intensos pensamiento, rápidamente tomo la toalla y me envuelvo en ella, sin haberme terminado de sacar el jabón del cuerpo.
Voy saliendo del baño y en un abrir y cerrar de ojos estoy en piso.
—¡AY! —Gritó.
Valéry rápidamente entra al baño y me ayuda a ponerme de pie
—¿estás bien? Pregunta con cara de preocupación.
Asiento con mi cabeza.
—Ten más cuidado me gruñe.
Ok lo tendré. Aunque es muy regalona siempre se preocupa por mi.
Luego de esa estrepitosa caída me preparo para el día. Me pongo unos vaqueros ajustados, camiseta negra y unos tenis blancos.
—Sam, el desayuno esta listo, ven que es tarde. Vamos apurate. Insiste Valéry
Pienso rayos esta mujer es peor que mi madre.
Intento retocar por lo menos las cejas, colocarme polvo en el rostro y estoy lista.
Cuando por fin me siento a desayunar, son unas creps con mermelada y café.
—Te quedaron ricas le digo a Valéry alabando su comida.
—Que bueno que te gustaron— cimentación una sonrisa.
—¿Qué tal pasaste la noche?
—Bien— le digo. No le diré que me costó dormir pensando en mi reunión con Anastasia.
Gracias a todos los dioses comemos rápidos. No me gusta tener secretos con ella, es incómodo ocultarle cosas a tu compañero de casa pero sé que no le parecerá buena idea y que me preguntaría si estoy volviste loca o muy necesitada de dinero
Prefiero ahorrarme todo ese drama. Total, es mi vida y hago con ella lo que yo quiera.
Lavo los platos y en cinco minutos estábamos saliendo del departamento. Vamos caminando como siempre y hay un silencio extraño, no quiero preguntar nada así que apuro el paso para llegar a la facultad
Valéry me tiene la mirada clavada y parecen alfileres. Es obvio que se muere por preguntar que me pasa pero que va. Esa esa conversación no la tendré.
Por fin llegamos y en lo que entramos a clases veo a lo lejos a Anastasia, ella también logra verme y me saluda con una ligera mueca.
Entramos a clase. Hoy toca física.
Al salir de esa clase reviso mi móvil. Siento que me hice vieja allí dentro. Y al mirar el móvil puedo ver un mensaje de Anastasia que pone:
>
Cierro el mensaje y guardo mi móvil. No quiero responder, aún no estoy lista.
¡Cobarde! murmura mi yo interior. Solo puedo pensar en decirle
¡Cállate!
Al finalizar la clase invito a Valéry a un reconocido lugar donde preparan el mejor pollo frito. Tengo mucha y quiero hablar con ella.
Al llegar pedimos un cubo de pollo y dos sodas, la llevo al final y nos sentamos.
Mientras esperamos, aprovecho para indagar en que le pasa.
—¿Qué te pasa? Últimamente estas muy callada y tú no eres así.
—Nada—contesto entre dientes. Y de pronto de la nada me dice
—Mejor cuéntame qué has pensado hacer con lo del trabajo
—Nada aún. No he conseguido nada adecuado. Aunque he hablado con Anastasia de un trabajo.
—¿De qué trata Sam?
No si es buena idea pero hay va.
—Ella me comentó que está trabajando en Internet Valéry arquea una ceja
—Si eso he escuchado respondé
Realiza vídeos y me comento que tiene buenos ingresos. Le digo mientras trato de estudiar cada gesto de rostro.
—Sam tú ya probaste con los vídeos no?
—Sí —replicó— pero quiero intentarlo en la plataforma donde ella trabaja, a ver qué tal va.
—Bue… si estás tan interesada inténtalo— comenta con una sonrisa en el rostro.
Ah qué alivio. Esto salió bien.
Llega la comida y nos disponemos a comer, mientras me cuenta las sandeces que escucho de su padre.
Cuando vamos camino al departamento a nuestro lado se para un auto de golpe con música un poco alta
Mierda eso me asusto, pero me relajo al escuchar chicas. Son nuestro antiguos compañeros de clase. Estuvieron con nosotras el primer semestre pero cambiaron de carrera, no les gusto la ingeniería. Son Ana, Juan y Meison
—¿A dónde van? ¿las llevo? Pregunta Juan.
No lo pensó dos veces y le digo a Valéry vamos. Sonriendo entramos y los saludamos, antes nos reunimos en el departamento a estudiar y a pasar el rato.
Cayeron como anillo al dedo quiero relajarme y salir un rato.
Entre la estruendosa música y el alboroto por habernos encontrado a Meison se le ocurre una idea
—¿Qué tal si nos vamos a celebrar con unos tragos nuestro encuentro de hoy?
Todos gritamos casi al mismo tiempo
—¡Sí!—Hasta Valéry se deja llevar y también acepta.
En un segundo el auto da vuelta en U y nos vamos al bar. La locura del momento por reencontrarnos y querer salir invade mi mente.
Juan estaciona el coche y entramos, ya se me había olvidó como era un bar, un club nocturno. Hay mucha gente y mientras buscan un lugar voy al baño. Entró me retocó el maquillaje. Me miró al espejo y cito. Sam diviértete olvidemos todo y disfrutemos la tarde-noche ¿Está bien?
Salgo y ya están instalados en una mesa, una cerveza bien fría espera por mi. De inmediato la tomo ¡Dios mío! está bien fría, como la extrañe y suelto un suspiro largo al tomarla.
Comenzamos a platicar y Meison se me acerca. El siente atracción por mi, pero yo lo veo solo como amigo.
—Muñeca ¿Cómo estás? —Resopla
—Muy bien Meison, cuéntame ¿Qué has hecho?— Lo interrogó
Se me acerca demasiado e intenta coquetear.
—Estudiar, tocar, practicar box
—Se nota— le recalco. Tiene el cuerpo definido y buenos brazos pero es demasiado para mí.
—Tu estas muy linda insiste.
—Gracias Me incomoda esa interacción porque él no me gusta y la cerveza pasa rápidamente.
Mientras todos vamos a una pequeña pista que tiene el bar. Allí bailamos, cantamos y saltamos divertidas. Entre cerveza y cerveza siento que ya están haciendo efecto y me siento más libre. Hay un chico muy guapo en la barra que tiene rato mirándome.
Me arriesgo y me acerco a la barra a pedir más tragos, el alcohol me da fuerza para llegar allá.
Pido otra ronda mientras miro de reojo al chico.
—¿La música está un poco fuerte no? Comento
El asiente
—Si lo está. Pero es buena música ¿no crees?
—Muy buena. Me llamo Samanta
—Soy Jeison me regala una sonrisa ¿te puedo invitar algo?
Hasta el desayuno pienso.
—Claro le respondo mientras le sonrió y me sonrojo aunque creo que lo rojo es por las bebidas.
De pronto siento a alguien detrás de mí , miro con el rabillo del ojo y es Meison.
—¡j***r! olvide que ellos están aquí
—¿Todo bien Sam?
—Si todo bien le contesto. El mira al chico y me mira
—¿Vamos? Cometa.
—En un momento voy Meison.
El pone mala cara, pero ¿Qué? El no es nada mío. No le prestó atención y me quedo platicando con Jeison
—¿Es tu novio? ¿Me debo preocupar? Insinúa.
—No. Para nada, es un amigo confieso.
—Pues no te miro como amigo y a mi menos Sonríe
Suelto una carcajada y Meison no quita la vista de nosotros.
—¿Vives por acá? ¿Por qué no te había visto antes? Inquiero
—No. Estoy de paso Me dice mientras pone una cara pícara.
Solo me río de nervios, podría ser una buena compañía hoy.
El comienza a tocar mi cabello, pasa su mano por mi rostro para quitarme un mechón de cabello de la cara y acaricia mi mejilla.
Yo cierro los ojos mientras siento que sus manos pasas por mi rostro y de pronto. Escucho
—Quítale las manos de encima.
—¡Maldición! Meison pienso.
Abro los ojos y lo veo es el y está como un toro. Puedo ver que hasta cambio de color.
—¡Meison! ¿Qué te sucede? Le grito
—¿Por qué te está tocando?
—Por qué yo quiero que lo haga ¿Qué mierda te pasa? Tú eres solo un amigo al cabo nunca te enteras?
Me molesta tanto que higa una escena.
Valéry y los demás están atónitos no sabían que está sucediendo.
Salgo de inmediato de allí y Valéry sale a encontrarme. La pobre no entiende nada
—¿Estas bien Sam? Inquiero preocupada ¿Qué paso?
—Es Meison. No entiende que no quiero nada con el. Es solo un amigo, no lo veo con deseos ni quiero ser su novia.
Valery asiente comprendiendo.
—Vamos a casa—Sugiere. Después de lo sucedió es lo más sensato. Así que tomamos un taxi y vamos a casa.