-Mis notas… ¿Dónde están mis benditos apuntes del insti cuando más los necesito?
Busco debajo del escritorio, en la mochila, e incluso en la sala y en la mesa, pero no están y más dolor de cabeza me da al ver todo el reguero de trapos y comida por toda la sala. Soy una persona aseada, pero estoy en semana de trabajos, gracias a eso tampoco he podido comer bien solo de pensar que podré sacar mala nota. La culpable de todo este desastre es Daila, claro, y yo por coger una carrera tan estresante.
Marco y espero en la línea.
- ¿Deva? ¿Qué pasa?
- ¿Has visto una carpeta? La que llevo siempre.
- ¿La que digo que es más vieja que mi abuela? Creo que la vi esta mañana.
Me paso la mano por la cara y tomo aire.
-Juro que la he buscado por todo el piso.
-No te estreses, ahora que llegue te ayudo.
-Ni siquiera te aparezcas hasta la noche, no me soporto ni a mí en estos momentos -admito.
-Está bien, no iré hoy.
- ¿Vas a pasar con Jones de nuevo?
-Si, no puedo separarme de él… Lo quiero, Deva.
Sonrío y niego divertida.
-Por cierto, me he topado con Lían, el amigo de mi novio.
- ¿Eso me tiene que interesar? -vuelvo al escritorio y pongo en alta voz la llamada-. ¿Te recuerdo lo que hizo?
-Está muy apenado por lo que sucedió entre ustedes dos. Lo siento sincero. Creo que quiere disculparse contigo.
-Ya lo hizo.
-Pero quiere hacerlo bien. De una mejor manera. ¿Entiendes?
Enciendo el portátil y cierro los cuadernos.
-No me interesa. Olvídate de eso.
- ¿Entonces, cometí un error? -suspira-. Si, creo que lo he cometido.
- ¿A qué te refieres? ¿Qué has hecho esta vez, Daniela?
-En primer lugar, mi nombre solo se usa en un momento formal-familiar, no en uno de romíes. Y, segundo…
- ¿Y, segundo...?
- ¡Le di la dirección del piso en el que vivimos!
- ¡¿Qué has hecho qué cosa?!
Tiene que ser una broma.
- ¡Lo siento! ¡No pude decirle que no al ver que sonaba completamente sincero!
- ¡Cualquier persona puede sonar completamente sincera si se lo propone!
Respiro hondo y cierro mis ojos.
- ¿Exactamente, hace cuánto se lo dijiste?
- ¿Eh? ¿Una hora…?
- ¡¿Qué?! ¡Daniela!
- ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! Solo será una visita…, ¿no?
-Tu te call… -me corto al escuchar el timbre.
-Creo que es él. Trátalo bien, Deva -escucho risitas desde la línea contraria-. Mi novio y yo te deseamos una linda y divertida tarde.
-Lindos y divertidos serán mis insultos ahora mismo.
- ¡Suerte! -y cuelga.
Muy bien.
Vuelvo a escuchar el timbre dos veces más y antes de abrir tomo aire para formo una sonrisa. Fingida.
-Hola -lo veo de pie, a punto de volver a tocar una vez más.
- ¡Hey! Hola, creí que no estabas en casa.
- ¿Qué haces aquí? -trato de mantenerme al margen, cruzándome de brazos.
-Soy Lían Connor, creo que si me recuerdas.
-Cómo no.
-Bien, tu amiga me dio tu dirección. La verdad es que queda muy lejos y…
- ¿Sabes qué? -dejo de un lado la poca paciencia que tuve al verlo y lo encaro, mirando sus ojos como si se los quisiera sacar ahora mismo-. No sé por qué has venido, o sí, pero créeme que no me importa. Sé cuáles son tus únicas intenciones y déjame decirte que te has metido con la chica incorrecta. Lo que buscas no lo vas a encontrar así que vete.
Sonrío de lado al ver su cara de desconcierto.
-Ven conmigo -trata de agarrarme del brazo, pero me hago para atrás.
-Ni de broma pongo un pie fuera, menos contigo.
-Si lo harás.
-Que te vallas o llamo a la policía -lo sentencio.
-Tengo que mostrarte algo. Solo sube al auto y nadie sale herido.
¿Es en serio?
-No voy a subir a tu auto, aunque sea el único que tenga gasolina en este mundo.
Esta vez si logra agarrarme del brazo para me acercarme a su cara.
-Si lo harás.
Lo empujo, sin tantos resultados.
- ¿Quién te crees que eres para hablarme así?
-El mejor hombre con el que has intercambiado palabra en tu vida.
Río. Con gracia.
-Estás muy equivocado. ¡Eres el peor y mejor idiota que he conocido!
- ¿Cómo estás tan segura? -ríe y alza una ceja-. Puedo serlo…, el peor del mundo. Pero esa es una de mis virtudes.
Oh, no… Genial.