ROMA, ITALIA. Un auto entró a la casa cerca de las tres de la mañana. Tenía una canción a todo volumen, mientras detrás, un hombre cantaba después de haber bebido al menos, dos litros y medio de Vodka. El guardaespaldas lo observaba desde el espejo retrovisor e intentaba ocultar su sonrisa. Había bebido como si no hubiera mañana, pero a pesar de todo se había comportado. —Lasciatemi cantare Con la chitarra in mano Lasciatemi cantare Una canzone piano piano Lasciatemi cantare Perché ne sono fiero Sono un italiano Un italiano vero. (Dejame cantar Con la guitarra en la mano Dejame cantar Una canción lenta Dejame cantar porque estoy orgulloso de Soy italiano un verdadero italiano) Sus ojos se mantenían cerrados pero en cuanto terminó la canción y sintió el auto detenerse,

