PALERMO, ITALIA Luca intentó mantenerse en pie mientras escuchaba al hombre que tenía delante de él musitar toda clase de versos en honor al matrimonio, especialmente aquellos que regían cómo debía comportarse. Palabras como “lealtad”, “respeto” y “amor”, fueron dichas más veces de las que se atrevió a contar porque estaba harto de cada una de ellas. Los recuerdos de esas lindas piernas dentro de aquellas mallas color blanca tomaron posesión de su mente durante la mayor parte de la ceremonia, pues decidió ocupar su cabeza en algo que le diera valor para evitar salir corriendo y enviar todo a la mierda. No dudaba que Roma valía cada minuto de su sacrificio y también aceptó que sí estaba metido en ese lío fue porque él mismo se lo buscó cuando su interés por esa mujer le superó y la dejó e

