ROMA, ITALIA Luca observó el mullido asiento que pertenecía a Simone quien permanecía de pie en el podium donde leía su discurso. El italiano desabrochó el botón de su conjunto Armani que había usado porque al verlo en su armario le recordó a su hermano y se sentó elegantemente. Fue una metáfora. Estaba sentado sobre la silla del poder. —¿Usted no beben vino en sus reuniones? ¿Solo jodida agua?—preguntó tomando una botella en sus manos para después dejarla en su lugar de forma despectiva. Parecía un niño curioso viendo cada detalle de todo sin temor a hacer pedazos lo que terminara en sus manos. Los hombres tragaron saliva. —Fue estupido entrar aquí. —¿Estupido? ¿Porque estupido? —Vas a terminar tras las rejas. Luca rió. —¿Bromeas? ¿Alguna vez has visto a un Salerno tras

