Ya estábamos instaladas en nuestra nueva habitación con las estrellas asomándose cada vez más cuando Isabella habló. —¿Qué te parece esto? Helado de chocolate, una película en tu computador y dormir como un bebé. —Me parece el panorama más fantástico de mi vida —le respondí con una sonrisa. No habíamos vuelto a ver ni a Chace ni a Nacho durante el día y nos mantuvimos ocupadas ayudando en la casa, cambiándonos a la habitación, bañándonos en la piscina y también poniéndonos al día para evitar encontrarlos. Le conté de Tomás y del beso con Chace, pero no dijo nada sobre eso, ayudándome también a olvidarlo y dejarlo atrás. Prestábamos atención al actor en la pequeña pantalla del computador cuando el celular de Isabella sonó por quinta vez. —Respóndale al pobre h

