Recuerdos de pasado, y los días de amor.

1520 Words
Pasado. Gabriela estaba tan colorada aunque su color de piel no sea tan claro, lo sonrie, mientras Alfonso solo la observa. Gabriela, —¡No, es eso!, eres guapo, no entiendo, ¿Qué haces aquí?, si yo soy fea— —No soy como mi hermana Maria, ella es hermosa y tiene un cuerpo envidiable— Alfonso, —La belleza con los años se acaba, pero son los momentos felices que quedan para siempre— Gabriela, —(sonríe) Tiene mucha razón— Así ambos se quedan viéndose a la cara, mientras el viento soplaba con una brisa suave. Alfonso, —Te ayudó para así irnos ya, y sabes conducir— Gabriela, —No, el señor conductor, debió haber llegado hace una hora— Alfonso, —Entonces déjame conducir a mi— Gabriela, —Si, mejor así esperar se hará tarde y mi mamá se va a preocupar— Así Alfonso fue quien ayudó a terminar de guardar todo con Gabriela, lo que la iglesia prestó, así ambos subieron al auto y se fueron rumbo a su distrito. Tiempo actual. Ya había amanecido Alfonso se encontraba acostado en su cama, no se acuerda como llego ahí, solo que recordó a su Gabriela y camino por toda la casa. Se levanta de la cama, para darse un duchazo, y reunirse con su hermano gemelo así prepararse para su viaje, está vez espera que lo atiendan. También irá a registrar a su hija con su nombre que escogió. En caso de que no le conteste a su hermano, tendrá que pedir apoyo de su madre Perla, es que ambos hermanos algunas veces son distantes. Al momento de salir de su habitación, su madre ya está lista. Alfonso, —Buenos días mamá— Perla, —Buenos días hijo, ¡Por favor!, Lila tráeme el desayuno a mi hijo— Señora, —Ahora mismo lo hago, señora— Así ambos tomaron el desayuno para así irse los dos a hacer las cosas que tenían pendientes para irse del país, está vez Alfonso no va a conducir, llamará a un chófer. En casa de doña Celeste, ya todos habían salido Celeste se fue al mercado y Armando a trabajar como albañil, como hoy no le dieron el auto para laborar como taxista. María aún dormía, aunque su madre le había despertado varias veces para que vea a la bebé que también dormía. Hasta que los llantos de Mora hicieron que María abra los ojos, pero ella siendo la madre jamás le fue a atender. María, —No me iré a verte—(suspira) Así pasaron dos horas, y la bebé Mora aún lloraba, María esta estresada por el llanto de Mora, no la carga ni la da de comer nada. Maria, —¡CÁLLATE!, deja de llorar horrible bebé, te odio— —¡COMO QUISIERA QUE TE MUERA!, espantosa niña— Celeste, —Ya llegué hija—(había entrado y escucho el llanto) María, —TE ODIO NIÑA— Celeste, —¿Qué tiene?, es tu hija, sangre de tu carne y de Armando tú esposo—(subió al segundo piso) Maria, —Perdóname mamá, estaba triste— Celeste, —Hija (la abraza), yo te entiendo ser madre es difícil, pero al final es calma— Maria, —Lo sé, mamá, lo siento tanto— Armando, —¡Porque llora Mora!, amor le has dado de comer—(había llegado recién, la carga con cuidado) Celeste, —Hijo yo estaba por hacerlo, mi hija se siente mal— —Por su hermana y que no tenga leche para dar a su hija— Armando, —María por eso trabajo para darte todo y a nuestra hija no le falte nada— —Traje ropa para que Mora tenga, ojalá sea de tu agrado, amor— Maria, —Perdóname amor, estoy muy triste por todo— Se acerca a Maria para abrazarla y la besa con amor aunque ella solo siente asco, solo se casó y le hizo padre, quien no era él, pero para ella solo es aquella estorbo. Tanto María como Alfonso Sotomayor pensaban en el pasado cuando eran jóvenes, fue así que Armando la miro a María, ella solo recordaba. Pasado Desde ese entonces Alfonso y Gabriela ya se hablan hasta paseaban juntos los dos como buenos amigos. Alfonso, —Hola Gabriela, te hice esperar mucho— Gabriela, —No, buen amigo— Alfonso, —(triste) Hoy has estado muy ocupada— Gabriela, —Si he ayudado a mi mamá, se había enfermado— Alfonso, —Ya se encuentra mejor— Gabriela, —Si gracias a Dios, ya mejor, sabes que es difícil cocinar— —Para muchas personas de carácter diferente— Alfonso, —¿Y como te fue?— Gabriela, —Regular, habia un señor que me pedía frito y después me decía más frito— —Por fin tengo paciencia, sino ya estaría presa jajaja— —Hasta me pidió disculpa, me dijo que no le fue bien en el trabajo, tuvo injusticia decidió irse de trabajo— Alfonso, —Lo bueno es que te pidió disculpa— Gabriela, —¡Si, eso fue genial!, y tú qué has hecho— Alfonso, —Fui a la universidad y apoye a mi hermano gemelo en fútbol— Gabriela, —Que bueno para ti— Alfonso, —Por fin no me dice, que vaya con su novia— Gabriela, —Mmm, y lo haría— Alfonso, —No, solo es un decir— Ambos se quedaron mirados hasta que Alfonso se acercó y le dió un beso en la mejilla a Gabriela. Aquello le sorprendió a Gabriela que jamás beso o la bese a ella así, que a ella le salió una lágrima que Alfonso seco con su pañuelo. Alfonso, —Disculpa, es que te veía muy tierna, como hablas— Gabriela, —Es que yo, mejor caminemos— En el otro lado del distrito había dos jóvenes comprados lo que pedía ella, y así podía ser consentida por su novio. Armando, —Te gusto, esa pulsera— María, —Si, amor, pero yo quería el otro—(mimada) Armando, —Te prometo que haré horas extras y te compraré eso— María, —Lastima seguro que otra persona lo comprará para su novia—(gesto de puchero) Armando, —Verá mucho amor— Justo fue ahí que Elias paso con una chica, que vive en la otra calle con aire de conquistador, fue ahí que él la siguió mirando y María no se daba cuenta de eso, está además con Armando. María, —Seguro, él le comprará buenas cosas o seguro más— Armando, —Amor, te prometo que tendrás más cosas, solo dame tiempo— María, —Mejor llévame a mi casa— Armando, —Pense que quería comer— María, —No, me siento cansada— Armando, —Vamos, mejor entonces— Aunque en el fondo María sentía celos, que Elias hacía caso a otra mujer, y ella no, entonces camino con Armando, mientras Elias subió a su auto con esa chica. Tiempo actual. En casa de Aarón Sotomayor, ya todos están en la mesa tomando el desayuno con su familia,al lado su esposa Beatriz Clark, tiene a sus gemelos Randy y Renzo que tiene la misma edad de Gabriel su sobrino. Hasta que el mayordomo se acercó al señor Aaron. Mayordomo, —Buenos días señora y jóvenes, señor Sotomayor tiene una llamada— Aaron, —¿Dé quién es, Carlos?— Mayordomo, —De su madre, señor— Aaron, —Querida permiso y siga, amor— Beatriz, —No demores querido esposo— Así que Aaron se levanta de la mesa, para contestar a su querida madre hasta ir al despacho, aunque no tenía tiempo para verla aunque sea por teléfono le hablara. Pasa por la sala antes de llegar al despacho. En aquel momento pasa por la foto de su padre ya fallecido, aunque a veces le recuerda más a él, siempre fue su amigo y el mejor padre. Aaron que dejo a su familia desayunando para contestar la llamada de su madre, a llegar en el despacho, agarra el teléfono y le contesta dando un suspiro antes. Aaron, —(teléfono) Alo mamá, buenos dias— Perla, —Buenos días hijo, hace tiempo que no hablamos— Aaron, —(sonríe) Madre exagerada, solo ha pasado una semana, bueno que puedo ayudar— Perla, —Como sabes Gabriela murió, y tu hermano ha decidido irse— —Me iré con él, y los bebes aún están pequeños, por eso lo voy acompañar— Aaron, —Si mamá, disculpa por no haber ido al entierro de Gabriela, es que recién había llegado de viajé— Perla, —No te preocupes hijo, ¿Dónde fuiste?, con tu familia o negocio— Aaron, —Fui a Londres con mi familia y también por negocios, mamá— Perla, —Bueno para ti hijo, y no te preocupes entiendo todo, es tu estilo de vida— Justo Alfonso estaba cerca de ahí, antes de salir para la calle, solo estaba esperando que llegue el chófer asignado para conducir el auto que tiene ahora.
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