Recuerdos de pasado, conocer el amor.

1520 Words
Pasado. Celeste, —Ojala, hija, no lleguemos tarde a misa— María, —Salgamos ya— Gabriela, —Ya María, cerrara la puerta— María, —Eso haré hermana—(le molesta) Ambas hermanas María y Gabriela tanto su madre Celeste, salieron de su casa y así se dirigieron a la iglesia cercana de tantos hogares, justo la misa ya había comenzado, tanto madre e hijas se sentaron atrás cerca a la puerta de la iglesia. María veía como las jóvenes se vistieron bien y así parecía una competencia para ganar algo o alguien, mientras Gabriela estaba al lado de su mamá. El sacerdote habla la palabra de Dios, algunos estaban atentos otros no, en aquel momento unos de los hijos de la familia Sotomayor. Alfonso volteaba de vez en cuando hacia atrás, mientras Aaron se quedaba cerca a su padre nadie notaba su presencia usaba lentes y no lo hacía muy atractivo. Doña Perla Herrera casada con Alberto Sotomayor tenía dos hijos gemelos Alfonso y Aaron son una familia adinerada y con un estatus social alto. Más adelante está Gonzalo Herrera hermano de Perla, a su lado se encuentra su nueva esposa Dana Casas que es la tercera, con su primera ex esposa Luisa Guizado tiene a Sebastian Herrera Guizado y su hermana Brenda con solo 15 años, también están sus hijos de su ex segundo matrimonio. Tulio de 12 años y Dolores de 10 años hijos de Esperanza Silva, ahora está casado con una joven mujer Dana aunque tiene una niña de 2 años Daniela. En su costado está don Federico Villanueva casado con Brisa Rojas con su hijo mayor Elías y su hermano Paolo de 16 años son una familia muy adinerada. El sacerdote aún está predicando, dando las palabras de Dios, todos los presentes escuchan las lecturas y las palabras del padre. Tiempo actual. Los recuerdos se desvanecen cuando Mora llora en plena noche, en ese momento Armando le ayudó a María, que se levanta de la cama. Armando, —Mi pequeña hija, ¿Porqué lloras?, o ya tienen hambre— María, —Malcrian a esa niña—(molesta) Armando, —(enojado) Esa niña es tu hija y la mía— María, —(respira hondo) Perdóname amor, no debí haber dicho eso— Armando, —Seguro estás estresada por tanto estrés al no tener leche de tus pechos— —Yo compraré leche en polvo para mi Mora hermosa— María, —Mejor vamos a dormir ya, amor— Armando, —Ves amor ya se durmió, le hacía falta su paseo con amor— —Nuestra hija es hermosa como tú— María, —Si, cómo no, mejor vamos a dormir ya es tarde— Armando, —Si amor, solo déjame acomodar a Mora en su cuna— María, —Esta bien amor—(se tapan la cabeza) Así ambos se durmieron, Mora ya tenía su cuna, ya dormía ahí sola y apartada de su madre. En casa de los Sotomayor aún no dormía muy bien Alfonso, hasta que su teléfono sonó, y así lo atendió a horas muy tarde. Cuando contesto reconoció que la voz era de su mejor amigo Brian López, que también él tenía una reunión. Está reunión o llamada es para decidir que sea su socio para llegar a Alemania, pero lamentablemente Brian iba a dejar el país por sus negocios, y ahora le está diciendo los detalles de Alemania. Brian, —Lo bueno de Alemania es que puede hacer negocio y crecer, amigo—(en llamada) Alfonso, —Si amigo, dame contactos para buscar— Brian, —Tengo varios, pero debes ir con calma y no confiar, en eso te advierto, amigo— —Y ahora disculpa por no llegar al velorio, me sentí pésame por tu esposa— Alfonso, —No te preocupes, sé que ella ya está en paz— Brian, —Ah ten dió nombres para que tengas contactos en Alemania, como Drusila Otto, Ámbar Da Silva o Marcelo Meyer— —Con ellos puede salir adelante en los negocios y tener influencia amigo, bueno terminaré la reunión con mi socio— —Tambien así me iré a mi empresa, amigo querido, cuídate mucho— Alfonso, —Gracias amigo, que tengas un buen día— Brian, —Gracias amigo, y mil disculpas por esta hora— Alfonso, —No te preocupes, cuídate—(cuelga la llamada) Al cortar la llamada, Alfonso pensó mucho en irse o mudarse, sería mejor otros aires, hasta recordar aquel día en la misa. Pasado. Aún la misa no había terminado, pero Alfonso volteaba igual, miraba hacia la puerta, justo a las dos jóvenes que están cerca a la entrada. Aaron, —Hermano deja de mirar atrás— Alfonso, —Acuérdate que soy tú mayor, hermano— Perla, —¡Hijos, silencio!—(voz baja) Alberto, —Amor, por favor son jóvenes— Perla, —Si mira atrás seguro es esa chica María, ella no me cae— Alberto, —Amor ya va a acabar la misa, por favor silencio— Aaron, —Madre no te preocupes ya— Alfonso, —Padre disculpa, madre también, no volverá a pasar— Alberto, —Esta bien hijo, y silencio— Cuando acabó la misa, cada familia salía de la iglesia, aunque Gabriela se acercaba al sacerdote para hablar. Alfonso la miraba algunas veces además estaba cerca en un paso, Maria observaba a Elias es tan guapo y tan diferente a Armando. Eso hacia que Elías también la mire aunque ella no lo vea, Aaron siempre estaba a lado de su padre. Ambos hermanos se tenían juntos, aunque Perla Herrera hermana de Gonzalo algunas veces había riñas con él. Federico Villanueva y Alberto Sotomayor son socios, y amigos desde niños, Federico siempre fue de familias de dinero, mientras Alberto creció desde abajo. Mientras el hermano de doña Perla, está apartado de ellos, don Gonzalo Herrera está con su familia hablando con el sacerdote después de que Gabriela había terminado de hablar. Perla, —Tú socio siempre está de mal humor, amor— Alberto, —Jajaja Federico no era así, al último se parece igual a su padre— —Desde niños fuimos muy traviesos y nuestros padres nos castigaban— Perla, —Elias tiene parecido a su madre Brisa, es muy guapo Elías— Aaron, —¿Qué importa ser guapo o no?—(serio) Alfonso, —Acaso madre, nuestras futuras novias tienen que ser guapas— Aaron, —Oye no me incluyas—(serio) Perla, —Esto es para mis dos hijos, no me importa si son guapas o no, solo quiero que ustedes sean felices— —Sea la clase social que sea, entiendo que la juventud de ahora es así— Aaron, —Madre, por mi no te preocupes— Alfonso, —Tal vez solo seamos hombres de negocios, madre— Aaron, —Jajaja miras a las hijas de la señora que vende comida— Alberto, —¡Hijo!, más respeto a las personas de oficios— Aaron, —¡Perdón padre!, ¡Disculpa hermano!— Los padres le miran sorprendidos y a la vez guarda silencio, así aquel día no podía dejar de pensar en Gabriela hasta que llegó aquel momento anhelado. Gabriela siempre ayudaba a los compañeros de la iglesia a llevar alegría a los niños necesitados. Gabriela, —Hola pequeños, soy Gabriela Arias Lazos, y vine a contarle un hermoso cuento— Niña, —¡Volviste, señorita!—(muy feliz) Niño, —Super señorita, cuente estaremos todos atentos— Cada niño se sentaba en la silla que puso sola Gabriela, aunque de lejos Alfonso quería ir a ayudarla, pero no se atrevía a acercarse a ella. La veía reír, hablarle a cada niño de bajo recursos hasta había hecho bocadillos para aquellos niños. Fue ahí cuando acabo todo, él se atrevió ir donde estaba ella, paso a paso que daban tenía miedo hasta que llegó dónde estaba Gabriela. Alfonso, —¡Hola!, amiga—(nervioso) Gabriela, —Hola joven—(alegre) Alfonso, —Es bonito lo que haces— Gabriela, —¿Te parece?— Alfonso, —Si, claro— Gabriela, —Que bueno que si, ellos son niños abandonados por la sociedad— Alfonso, —Si, entiendo que nosotros somos los causantes— Gabriela, —Las personas jamás piensan en ayudar, bueno seguiré guardando— Alfonso, —¿Te gusta ayudar?— Gabriela, —¡Si!!, y viene a ayudarme o charla— Alfonso, —Las dos cosas, Gabriela te puedo decir asi— Gabriela, —Si, puede decirme por mi nombre— Alfonso, —Que bueno, sabes que te he visto todos los días llevando sillas y la mesa— —Algunas veces has estado acompañada y hoy estabas sola— Gabriela, —(seria) Debiste haber venido a ayudarme, hubiera tenido ese gran esfuerzo fisico— Alfonso, —Disculpa, lamento no haber hecho aquello—(apenado) Ella pone su mano en su rostro de Alfonso, al verlo nota, que si es muy atractivo tanto que ella se sonroja. Alfonso, —¿Qué pasó?, no soy de tu agrado— Gabriela lo mira, aunque aún está sonrojada, solo lo sonrie.
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