En la casa de doña Celeste Lazos entre enlace de tiempo, María odiaba a su hija, no tenía leche en su senos para que amamante a su niña, hasta que escucharon un auto llegar, es que Armando había llegado con dos bolsas justo ahí tenía la leche en polvo.
Armando, —Buenas noches amor, buenas noches suegra—(llegó)
Celeste, —Buenas noches yerno—
María, —La leche, ya se acabó—(molesta)
Armando, —Ya compré dos tarros de leche, amor—
Celeste, —Que bueno yerno, a qué prepararle, mi nieta—
Armando, —Llegué hija, voy a preparar su leche a mi pequeña Mora—
Maria, —¿Porqué Mora?—
Armando, —Así la voy a llamar—
Celeste, —Suena bonito aquel nombre—
Armando, —Se llamará Mora Cruz Arias—
María, —Así se llamará, ni modo—(le choca)
Armando, —Maria, yo te amo y quiero que Mora sea feliz—
María, —Y lo será, tu y yo, la bebé lo seremos, amor—
Celeste, —¡Y yo a su lado!—(feliz)
Armando, —Mañana, iremos a registrar a nuestra niña en la municipalidad y en el registro de la ciudad—
María, —Si, amor—(molesta)
Celeste, —Me alegro tanto que vaya como una hermosa familia—
María, —Si, mamá y lo somos—
María la miraba con odio a su hija aunque jamás la amara, aunque tenga a su abuela y padre esa mocosa.
Mientras Armando le daba de comer, Mora era muy amada por su padre y su abuela materna Celeste, aunque haya perdido una hija tiene ya tres nietos hermosos y saludables.
Por eso esta llena de dicha y estaba feliz, triste a la vez, María solo recordaba los momentos de amor con Elías aquellos que jamás olvidará.
Hace unos años atrás.
María vio la llegada de los nuevos vecinos, y tenía hijos de su edad y de su hermana Gabriela.
Todas las chicas del vecindario miraban lo atractivo que eran los jóvenes nuevos, pero María tenia la vista a un chico de cabello castaño y de piel blanca.
Sonia, —Maria Arias, que tanto miras mucho a los nuevos vecinos—
María, —Sonia Contreras aún eres enfermera, te envidio amiga—
Sonia, —Siempre seremos amigas, pero cierra la boca—
María, —Jajaja, ay amiga—
Sonia, —Se nota, que son de plata—
María, —Crees que lo sea—
Sonia, —Si parece, además tiene novio, tú—
María, —Si y que, además estoy con él para que mi hermana sufra—
Sonia, —¡Que mala!, Gabriela no salió tan guapa como tú—
María, —Mala suerte de ella—
Sonia, —Pero es tu hermana—
María, —Por fin eres hija única amiga—
Sonia, —Pero es triste serlo, bueno me voy a trabajar y andar a tu casa—
María, —Si, ya iré—
Sonia, —Ellos jamás estarán con nosotras, amiga—
María, —Tiene razón, pero puede ser su amante—
Sonia, —Mejor me iré a trabajar, saludos a tú mamá y hermana—
María, —Esta bien amiga—
Justo sin notar a María, que aquel joven de rasgo blanco y cabello castaño la veía cuando ella no lo miraba.
Federico, —Hijo, ayuda a tu mamá a entrar a las maletas—
Joven, —Señor, lo llevo adentro—
Federico, —Si, muchacho llévalo, aunque mi hijo no sé que tanto mira—
Elias, —(sonríe) Papá, mamá siempre contaba tus aventuras—
Federico, —Hijo, ser un conquistador siempre pierde a qué vas amar de verdad—
Elias, —Alguna vez, perdiste—
Federico, —Si, perdí a una buena chica—
Elias, —Lamentablemente, y que mamá no lo oiga—
Federico, —Hijo, tu madre lo sabe—
Elias, —Bueno, no importa—(se alejan)
Joven, —¡Señor!, le ayudo más—
Federico, —No te preocupes, lo demás entrará, las personas encargadas, y toma para tú comida—
Joven, —¡Gracias, señor!—(le dió una buena paga)
Ya cuando las familias se adaptaron al barrio, aunque eran tres amigos, Alberto, Gonzalo y Federico tenían tres amistades diferentes, millonarios y empresarios que solo su unión hace equipo en todo.
Así pasaron los días y los nuevos vecinos ya se estaban adaptando al vecindario, además era un distrito histórico Cercado de Lima con limite al distrito de Rimac.
En casa de María, doña Celeste Lazos esposa de Manuel Arias en viudo a muy temprana edad, sus hijas fueron motor para seguir.
Se dedica a la venta de alimentos digamos cocina ambulante, aunque el dinero no alcanza así que eran pobres ellas tres.
María Arias es bella de un cuerpazo formado, es muy guapa tiene un enamorado que tiene ya dos años, su nombre es Armando Cruz.
Gabriela Arias no era tan guapa es de contextura normal, siempre ayudo a su madre, mientras su hermana mayor no lo hacia.
Celeste, —Gracias mi niña bella—
Gabriela, —No mamá, tengo que velar por ti—
Celeste, —Mejor estudiar, yo serviré en los taper las comidas—
Gabriela, —No debe gastar en estos taper, mamá al final ni te devuelven—
Celeste, —Si, pero que se va hacer—
Gabriela, —Voy a estudiar mucho y ayudarte—
Celeste, —¿Dónde estará María?—
Gabriela, —Seguro aún estará mirando la ventana—
Celeste, —Tu hermana seguro extraña a Armando—
Gabriela, —Ojala, así sea—
Celeste, —Bueno ya está todo, y mañana iré a misa—
Gabriela, —Si mamá, y anda con cuidado, si vamos ir mañana a misa—
Celeste, —Hija, papá lindo siempre me va cuidar, me iré hija—
Así Celeste se fue a vender sus comidas en la noche y llegaba muy tarde a la casa mientras sus hijas duermen, ella trabaja en dos turnos, de día y de noche y así no alcanza los ingresos para el hogar.
Doña Celeste ya había vendido todos sus comidas y algunos taper eran devueltos y otros no, justo ahí se encuentra con Sonia.
Sonia, —Buenas noches, señora Celeste—
Celeste, —Buenas noches, muchacha, ¿Cómo estás tú mamá?—
Sonia, —Gracias al señor, bien de salud, señora tan tarde para venir a esta hora—
Celeste, —Si, es que tengo que trabajar para mi hogar y mis hijas—
Sonia, —Ellas deben trabajar, señora—
Celeste, —¡No!, mi Gabriela está estudiando lo mismo que tú, y María aún no decide, pero está juntando sus ahorros—
Sonia, —Bueno mañana descanso y nos veremos en la misa—
Celeste, —Si mi niña, cuídate mucho y saludos a tú mamá—
Así llegó cansada Celeste, aunque está es su segunda casa, pero a su nombre de ella, su antigua casa dejo todo para no recordar a su esposo difunto.
Lavo los taper y se fue a dormir para mañana ir a la misa y estar en paz ella misma, así se puso a descansar.
Al día siguiente ya era domingo, ambas familias iban a la iglesia cercana a su domicilios, cada familia veía a los nuevos vecinos como alguien importante.
En casa de doña Celeste Lazos, ya todos estaban despiertos, pero lamentablemente María vestía varias veces que demoraba ir a la iglesia.
(María) No sé, ¿Porqué vamos a misa?, pero hoy voy, porque irán los nuevos vecinos y quiero atrapar a Alfonso, ¡Hay! o a su hermano, aunque esta Elías Villanueva.
Mi hermana Gabriela ya esta arreglada aunque es fea, yo soy muy hermosa además mis senos son grandes.
Celeste, —¡Hijas, ya baje!, vamos a llegar tarde a la misa—
María, —¿A dónde vas?, si eres fea—
Gabriela, —Hermana deja de decirme así, la belleza no importa si tiene el corazón
podrido—
Celeste, —Niñas dejen de pelear, vamos a
misa—(suben hacia arriba)
María, —Ya estoy lista mamá—
Celeste, —Mis dos hijas bellas, están bien Maria y Gabriela—(amorosa)
María, —Mamá yo soy la única, mira a Gabriela fea—(burlona)
Celeste, —¡Basta María!, deja de joder a tu hermana así, vamos a la iglesia ya—
María, —Irán los nuevos vecinos que viven en este barrio, se nota que son de plata—
—Alfonso esta churro y su hermano, Elías es guapo con los ojos verdes y Sebastian aquel esta feo—
Gabriela, —Pero estas saliendo con
Armando—
María, —Es pobre acaso él me dará, mirado tú debe hacer pareja con él—
Gabriela, —No entiendo que te pasa, María—
Celeste, —Hija la plata no trae felicidad y tampoco revive a las personas, ni retrocede el tiempo—
—Mejor vámonos ya bajemos, y cierre la puerta, Maria—
María, —Si mamá, yo cerraré la puerta—
Gabriela, —Ojala no lleguemos tarde a la misa, mamá—