La decisión de Alfonso Sotomayor.

1520 Words
Así María subía las escaleras al segundo piso, aunque su madre tenía razón, una buena alimentación hace que uno crezca y tenga una buena salud. Pero lamentablemente María no tenía eso, además no quería que naciera la bebé, y su alimentación era regular. María ingreso a su habitación y se acostó que se quedó dormida, dejando a su hija con su madre y esposo. En el panteón estaba un hombre admirado el rostro feliz de su amada esposa en su lápida, dónde está ella. Alfonso, —Aún te extraño, te sueño cada rato, te veo en cada rincón de nuestra casa— —Nuestra niña llora aún, y aún no tiene ningún nombre, y Gabriel no llora— —Pero te extraña mucho, él te piensa y lo sé, igual que yo siempre te pensaré, mi amor— Guardia, —¡Señor, otra vez aquí!— Alfonso, —Hola Juan, si he dejado las rosas blancas para mi esposa—(lloroso) Juan, —Señor quiere un consejo, aunque sea de un simple barrendero— Alfonso, —Puedes decirlo, el oficio o profesión, las personas no son superiores ni inferiores— Juan, —Gracias señor, usted aún es joven, tiene dos motivos para vivir, sus hijos, vaya a viajar o busque otro hogar— —No se enferme, seguro doña Gabriela no querrá verlo así— Alfonso, —Gracias Juan, por favor siempre limpie su lápida de mi esposa y traiga sus rosas— Juan, —Ese es mi trabajo, y le prometo que siempre lo haré, señor— Alfonso, —No quisiera irme, pero iré ver a mis niños— Juan, —Cuidense mucho, y a sus hijos— Alfonso, —Gracias señor Juan, también cuidense mucho—(se van) Así Alfonso salio del panteón donde está su esposa, y se fue hacia su hogar, cada paso que daban para subir a su auto y ir a su hogar, miró por última vez donde su cuerpo descansa en paz. Subió a su auto así Alfonso se dirige a su hogar, dónde están sus hijos dejando atrás a su amada esposa, dentro de su ataúd que siempre estará. En casa de Alfonso, su hijo Gabriel y su madre están en la sala cada uno en el sofá sentados, aunque su abuela mira a su nieto. Perla, —Gabriel, ¿Qué tiene?—(en casa) Gabriel, —Extraño a mi mamá— Perla, —Mi adorable nieto, todos la extraña— Gabriel, —Mi hermana llora, y aún papá no le da un nombre— Perla, —Quieres ponerle su nombre— Alfonso, —Hijo tiene razón—(llega) Perla, —Otra vez, fuiste al panteón hijo— Alfonso, —Si madre, le deje rosas blancas, sus favoritas— Perla, —Hijo, entiendo tu dolor, la verdad aún extraño a tu padre— Alfonso, —No te preocupes mamá, ellos dos ya están en paz— —Madre decido irme, y me iré a Alemania con mis hijos— Perla, —¿Y la casa?, ¿Qué será de las empresas?— Alfonso, —Lo venderé o le daré a la mamá de Gabriela, aquí moriré de tristeza tengo que irme, la veo en todas partes— —Y extraño tanto a mi esposa, que aquí moriré— Perla, —Vamos hijo, yo iré contigo y le diré a tu hermano Aaron (gemelo) que vea las empresas— Alfonso, —Aaron será un buen ceo aquí, voy a crear una empresa al nombre de mi amor Gabriela, mamá tráeme a mi hija— Perla, —Esta durmiendo, hijo— Alfonso, —Por favor tráeme— Perla, —Iré hijo, ahora mismo— Fue a traer a la dulce bebé que dormía en su cuna, la abuela paterna la levanto suave a su nieta para que no llore, al llevarla hacia su hijo, al momento de tenerla en sus brazos él la beso. Alfonso, —Perdóname hija por no haberte cargado la primera vez, ella estaba tan feliz, te espero con ansias— —Decía que iba a ser niña, te vio en sus sueños lo hermosa que eres, te pondré tu nombre bello como una rosa— —Aunque eres como una aurora boreal, hoy eres Aurora Sotomayor Arias— Perla, —Hermoso nombre hijo, mañana iré a la casa de Celeste— Gabriel, —Hola Aurora, yo soy tu hermano mayor— Alfonso, —Perdóname hijo, ven un abrazo— Gabriel, —¡Papá, yo la extraño también a mamá—(llora) Alfonso, —Llora hijo, eso hace bien en el alma, no se vale guarda tristeza—(ambos lloran) Mientras duerme en su brazos Aurora, tanto la abuela mira la escena tan dolorosa y agradable a la vez padre e hijos juntos. Gabriel, —Papá, quiero que vuelvas a sonreír como antes— Alfonso, —Lo haré algún día hijo, por ti por Aurora, por mi y mi mamá— Perla, —Hijo, verte me llena de felicidad, pequeño Gabriel anda a dormir ya— Gabriel, —Si abuela, solo dejame darle un beso a mi hermana— Alfonso, —Los dos siempre tienen que quererse como buenos hermanos y crecer llenos de amor— Perla, —Eso si hijo, y una buena educación para que en el futuro sean buenos adultos— Alfonso, —Mañana iré a registrar a mi pequeña, y máximo en un mes nos iremos, mamá— Gabriel, —(besa a su hermana) Me iré a dormir padre, permiso abuela— Perla, —Esta bien hijo, vaya mi nieto bello— Alfonso, —Que tengas una buena noche, hijo mio— Gabriel, —¡Si, papá y gracias!— Perla, —Tu hijo será un buen chico, oh quiere llorar— Alfonso, —Hola mi nena, papá te va a pasear con amor— Alfonso paseo a su hija, a su pequeña niña bella y Gabriel ya se había ido a dormir a su cuarto. Perla observaba lo bello que su hijo carga a su pequeña niña, aún también extraña a su querido esposo y a su nuera, pero lamentablemente la vida es así. Nadie es libre de una enfermedad o una muerte repentina, sus nietos son tan bellos y lo tendrá todo a su alcance eso tiene los recursos. Perla, —Verte hijo, tiene razón irnos será lo mejor— Alfonso, —A veces me preguntó mamá, si no hubieras llegado aquí, seguro que nunca le hubiera conocido— Perla, —Tu padre, quiso vivir aqui, sabes bien que su fortuna creció de poco a poco— —No es como la familia Herrera que nació en cuna de oro, y sus amigos incluído mi hermano, vieron aquí por él— Alfonso, —Nunca me lleve bien con Elias— Perla, —Te entiendo, Elias es un seductor igual que su padre Federico Villanueva— Alfonso, —Pensaré que te gustó, él también— Perla, —Jajaja hijo, no jamás, cuando llegó tu padre a mi vida, al verlo llegar Alberto me enamore de él— —Tenga dinero o no, quería ser su esposa, hasta que mi hermano Gonzalo lo aprecio tanto por eso fueron amigos— Alfonso, —Claro, mi tío si fue un don Juan—(mira a su niña) Perla, —Es que él también perdió el amor de su vida, Julia Méndez había muerto muy joven— —El carro de su padre había explotado ahí ellos dos murieron calcinados, y Gonzalo jamás se recuperó— Alfonso, —¡Pobre, mi tío!, que dolor inmenso— Perla, —Si, ella era muy joven, casi 16 años, y creo que mi hermano busco pedazos de ella, en sus esposas— Alfonso, —Bueno se durmió ya, debemos dormir y mañana aceleraremos los primeros pasos para irnos tranquilos— Perla, —Si, mi hijo, dame a mi nieta le llevaré a su cuna— Alfonso, —Lo haré mamá, vaya a descansar— Perla, —(tocó el rostro de su hijo) Está bien mi niño bello— Así doña Perla, se dirigió a su cuarto, dejando a su hijo yendo a la habitación de Aurora para colocarla en su cuna y así este cómoda. Alfonso, —Mi niña, sabes que tú madre Gabriela siempre te cuidará a ti y a tu hermano Gabriel— —¡Duerme princesa!, dulces sueños—(se van) Cada paso que daban Alfonso por el pasillo fue primero a su despacho, llamo a sus amigos cercanos para hablar con ellos y así ponga aquella empresa al nombre de Gabriela. Y también llamo a su único amigo que vive en Alemania para conversar, ¿Como es vivir?, y tener negocios en el país. Pero lamentablemente no contesto solo para que más tarde lo conteste. Le había dejado mensaje a sus amistades y así se fue a descansar, cada paso que daban él para su habitación había estado pensado en el pasado como aquella vez que vio a Gabriela. Apagó las luces para irse a dormir ahora mismo, entro a su habitación aún ahí olía a Gabriela, su olor y se acostó en aquella cama donde los dos dormían.
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