Salida de chicas.

3076 Words
DAIRA   Nerviosa, así me encontraba después de tres horas que llevaba dándole vuelta a la propuesta del señor Cisco. Nunca antes un hombre elegante y apuesto como el me había invitado a salir, no me gustaban los hombres mayores, pero desde que salía con Martin comenzaba a cogerle la gracia a los hombres grandes. Kass tenía la culpa, si no fuera por ella, yo seguiría con los tipos aniñados de mi edad, lo que estaría bien, pero un hombre de verdad sabía lo que quería y era lo que me gustaba de ellos.   Aike era toda la línea masculina que cualquier mujer buscaba en un hombre, caballeroso, apuesto y muy elegante, era educado a la hora de hablar y la tentación andante; me había fijado en el cuándo entre a la habitación donde papá mantenía su junta, su amigo también era apuesto, pero no tanto como el señor Cisco. Aunque si comparábamos a Martin y Aike, Aike se lo llevaba entre los pies. El tipo me había notado, lo que era raro, pero cuando Iris entro ella se llevó toda su atención lo que fue un recordatorio de que jamás seria como mis primas a menos que me operara como ellas, lo que no estaba nada cerca de hacer. Me gustaba mi escuálido cuerpo, mamá también fue tal como yo en su juventud, de caderas pequeñas y cintura por igual, aunque los pechos también eran pequeños y… va, que va todo lo demás también estaba pequeño hasta mi estatura de 1.60, lo que a muchos les parecía adorable, pero a mí no me gustaba. Solía parecer una niña con mi estatura, lo que me causaba problemas si quería ir a un bar, era vergonzoso que todavía tuviera que mostrar mi identificación para poder entrar a ese tipo de lugares.   Así que porque ahora Aike parecía estar interesado. No creía que me delatar con mis padres, si hubiera querido lo hubiese hecho cuando me vio escapando como una vil delincuente despues del robo. Habia visto como veía a Kass cuando esta se le acerco asi que con ella yo no tenia comparación, Kass era hermosa con todas sus letras, aunque solia ser algo cruel conmigo, ella tenia todos los atributos que a mi me faltaban, aunque todos ellos fueran falsos.   —Has escogido tu atuendo— deje el vestido tinto de cuello profundo con tirantes y espalda cruzada, sobre la cama donde ya estaban un par de zapatillas color piel con una tira en piedreria en los dedos. —Buena elección, prima. Pareciera que quieres deslumbrar a alguien— le di una sonrisa. En verdad este atuendo me encantaba, hacia mucho que no me ponía nada tan… revelador. Y se sentía bien, a mamá le encantara. —Y tu que usaras. —Es una «soorpreesa» solo espero que Alonso este ahí para admirar— movio su cabello sacando su pecho sugerente. Se dio la vuelta acarisio su cintura y palmeo su tracero. —¡ahh! El es tan caliente. —Eres una tremenda Iris. —Y tu una mojigata. ¿Siquiera has perdido tu virginidad ya?— baje la mirada avergonzada, no me pondría a hablar de esas cosas tan personales y vergonzosas con ella. No era virgen hacia unos pocos meses que lo habia dejado de ser, Martin fue… bueno conmigo, y despues no habíamos parado de hacerlo cada que nos veíamos. —Lo sabia— acuso señalándome con su dedo. —¡No lo puedo creer!— se dejo caer en la cama, retire el vestido rápido antes de que ella rodara sobre el y lo arruinara. —Que de malo tiene ser virgen. —¡¿estas hablando enserio?!— Sentándose de golpe empezó a enumerar con sus dedos —di mi primer beso en la primaria, perdi la virginidad a los catorce, bebi mi primer botella de vino a los diecisiete, y ni contar la infinidad de novios que eh tenido, tengo mas de cinco cirujias y todo antes de cumplir los veinticinco. Dairi has perdido la mitad de tu vida. —No puede ser tan malo— tome los tenis debajo de la cama meti los pies y los amarre, escuche jadear a iris, golpeándose el muslo quizá. Se puso en pie acomodándose su ropa, estaba guapísima en su pantalón pegado y zapatos de punta y tacon mediano, yo jamas llegaría a ser la mitad de hermosa que ellas. —Esas feas gafas te hacen parecer ñoña, Dairi, usa tus lentes de contacto, eres hermosa sin esas feas cosas— señalo mis enormes lentes de montura delgada y dorada. Eran recuerdo de mi madre por eso solia llevarlas cada que podia.   «toc-toc» llamaron a la puerta. Ambas miramos en dirección a esta que era abierta por la prima Kass. Estaba radiante como siempre con su cabello n***o suelto en ondas perfectas. Con una liga recogí mi pelo en una alta coleta sin importarme si quedaba bien o algunos mechones se salían en el intento de atarla tan alta como me era posible. —Nos están esperando afuera niñas, quieren darse prisa— asentimos, tomamos nuestros bolsos y salimos detrás de Kass.   Fuera en la entrada de la casa ya esperaba Erika junto al chofer, Erika era buena pero al verme negó en desaprobación, jamas fue fan de mi “rebeldía” por vestir de esta manera, y aunque solia darme charlas de como vestir como una dama de nuestra categoría y altura, la ignoraba la mayor parte del tiempo. Papá me reprendía por eso, pero despues me besaba y decía que no importaba como vistiera, mientras no fuera vulgar estaba bien para el. Es el mejor padre que tengo. Cuando las cuatro estuvimos dentro del coche, fuimos llevadas a una exclusiva estética a cuatro minutos en coche Christopher Hanna era el estilista de la familia, y en todos los eventos el se encargaba de maquillarnos y peinarnos. Y para esta fiesta de beneficiencia no seria la excepción.     La estética era elegante por dentro y por fuera, altos pilares adornaban la entrada con enredaderas en espiral, Kass se aproximo cuando el extravagante y muy “gay” Christopher Hanna se detuvo en la puerta para hacer nuestra entrada calida, nunca solia estar en su área de trabajo pero solo bastaba que cualquiera de nosotras llamara para una cita y el estaría presente el dia otorgado. —Que le has hecho a tu cabello, Daira— encogi los hombros sonriéndole. Le bese ambas mejillas cuando estuve a su lado —Es su modo de volverme loca— Erika apareció detrás de mi. Me guiño un ojo y se aproximo a entrar. —Estas divinamente hermosa, como siempre— musito Chris dándome un empujoncito en la espalda. —Gracias guapo. Me adentre en el salón tomando asiento en el lugar que me indico una de las empleadas, esta era Soraida, una de las chicas habituales. —¿Tienes pensado algo?— me incline hacia enfrente a la mesita de vidrio donde varias de las mas exclusivas revistas esperaban para entretener a la clientela. —Quieres sorprenderme Sori— la chica me sonrio amplio y salio de mi campo de visión a través del espejo.   Una balada pop romántica que habia escuchado cantar a Brenda mi amiga de la universidad sonaba en las bocinas esparcidas por el lugar, era linda y comencé a tararearla mientras esperaba a que Sori volviera con los implementos que utilizaría. —Es la revista Glam´mag— asentí a Kass. Aceptando la copa de vino suave que me extendia Laira, otra de las chicas que trabajaban en el lugar. Erika estaba muy concentrada en explicarle a Christopher lo que quería para esta noche que no se dio cuenta cuando me bebi de un trago el liquido burbujeante que se deslizo con una ligera quemazón por mi laringe. Chris me guiño un ojo, bien, el habia echo su trabajo distrayendo a mamá para que no se diera cuenta. —Has visto las fotos de este chico modelo de Europa que esta causando revuelo… —se inclino en el asiento reclinable y bebio de su copa de champagne, —sus fotos desnudo con otro chico están siendo un escandalo— moviendo su mano desdeñosamente, le gruño a la chica a su lado por haberle tirado del pelo. —Lo-Lo siento señorita. —sigue con tu trabajo. No te distraigas, tengo que estar radiante esta noche. —Alguien especial estará esta noche— pregunto Erika al otro lado del salón. Sus ojos enfocando a su sobrina a traves del espejo. —Puede ser queridísima tia.   Ambas mujeres rieron ruidosamente y cotillaron por mas de hora y media sobre el misterioso hombre a quien la prima Kass veria esta noche. —Yo solo espero que Alonso este ahí— suspiro Iris. Cerro los ojos y dejo que la chica le aplicara la mascarilla en la cara. Emití un ruidito con la garganta indicándole que le escuchaba. Soraida ya estaba poniéndome también la mascarilla, y me mostraba la paleta con colores y glitter para los ojos. Negué en cada color demasiado fuerte, al final me decidi con un dorado y un café suave. —No muy extravagante, eh. —¡ujum! —Bien. Continue ojeando la revista, encontrándome una sección donde hablaban del soltero del año Aike Cisco, a quien parecía que ninguna mujer estaba a su altura para mantener una relación seria. Habia trabajado desde muy joven para obtener lo que tenia hasta ahora, y era considerado un hombre ejemplar. Cerre la revista dejándola sobre mi regazo. Me estaba quedando dormida. O mejor dicho me quede dormida en medio del maquillaje, porque cuando desperté Sori ya habia echo todo el trabajo, y estaba… realmente irreconocible. Esta no era yo. Pero me gustaba lo que veian mis ojos.   —Has hecho un buen trabajo Sori— alabe a la chica. Me sonrio y señalo los peines en su mano en una clara pregunta. habia visto un peinado en una de las tantas revistas que vi en ese instante. Mordiéndome el labio busque la imagen en la revista de New york time. —este— señale. —Puedes hacerme este. —De acuerdo, es sencillo pero muy elegante. Sori destramo y aplico laca y otros productos para mantener los cabellos en su lugar, aunque sabia que todos esos pequeñines que recién salían a la luz sobre mi cabeza estarían de rebeldes y no se dejarían domar, como los malos cabellitos que eran. —Es increíble que al fin alguien haya encontrado la manera de convencer a tu padre de hacer una asociación con su empresa ¿No lo crees Daira?— dirigi la mirada donde mi madrastra. Ella estaba abanicándose con uno de esos abanico c***o de madera y encaje n***o ¿y de donde habia sacado ella eso? —Aun no es un hecho madre. —Pero lo será despues de esta noche. ¿Crees que es bueno que estas empresas se asocien?— abri la boca para hablar pero fui brutalmente interrumpida. —¡POR SUPUESTO QUE…! — exclamo en voz alta y entusiasmada Kass. Erika le dio una mirada espantada rogándole con sus ojos saltones que bajara el tono de voz. La estética ya no estaba tan vacia como cuando habíamos llegado —lo es tia— termino de decir avergonzada. —Descuida hija. Solo evita hacerlo en publico— sonrio a una que otra persona que veian en nuestra dirección y volvió a su posición. Dejando de lado el tema.   El sol estaba metiéndose cuando salimos de la estética de Christopher, nos despedimos de todos ahí, y fuimos directo al coche siendo llevadas de vuelta a la casa para terminar de arreglarnos. Media hora mas tarde las chicas y mi padre estábamos en camino hacia el evento que se llevaría acabo en Sunny Corner donde se encontraba un salón al aire libre rodeado de vegetación y un hermoso lago con cascadas, muchos nos hospedaríamos en las pequeñas cabañas rentables del lugar y otros tal vez volvieran a casa si no estaban demasiado ebrios para manejar de vuelta, o incluso sus choferes manejaran por ellos.   El camino fue largo, silencioso pero muy calido, papá me rodeaba con su brazo por la espalda y apretaba la mano de Erika con la otra, no lo culpaba por amar a Erika con quien tenia mas de diecisiete años casado, ella era buena, me habia educado de la mejor manera, y le debía mucho; aunque a veces se volviera una bruja, pero nunca lo hacia sin ningun motivo. También fui un dolor de cabeza no tanto como los gemelos, que ¡gracias a dios! Se habian quedado en casa a cargo de la nana “mágica” estaba segura que esa mujer tenia poderes para poder controlar a ese par de iguales y revoltosos. Mire por la ventana, llevábamos los vidrios arriba y el clima encendido, fuera estaba demasiado caliente y esa era la excusa perfecta para no bajar los vidrios y arruinar nuestros bellos peinados. Levante la mano mirando mi reflejo en el vidrio, sople los rebeldes cabellos que se habian escapado del peinado, ahora colgaban libres por arriba de mis orejas, por lo menos la trenza que adornaba en una diadema mi cabeza estaba intacta. Sori me habia colocado una especie e corona en diamantes sobre el peinado, era sencilla y delgada como una corona de flores, se andaban usando. Y me encantaba. —Problemas con tu cabello de nuevo— dijo Kass. —Juro que lo cortare. —No hay porque precipitarse cariño. Nada que un buen tratamiento no logre arreglar. Bueno. Tal vez Erika tuviera razón. Empezaría un tratamiento, mi cabello lo merecía y me lo agradecería. —Quieres que le pregunte a Chris que puedes usar. —Por favor madre— Erika asintió, sonrio a papá cuando este empezó a hablar sobre hacer un viaje a Paris el país favorito de Erika.   Dicen que los anfitriones siempre deben ser los primeros en llegar para recibir a los invitados, pero cuando llegamos ya habia dos familias esperando, papá fue el primero en bajar del coche y saludar a los Covalts, y otra familia que no conocía, salude a todos y continué con mi camino hasta la mesa principal que tenia el nombre de nuestra familia sobre un papel de reservado. Deje el pequeño bolso sobre la mesa, me acomode el vestido que se abrió en dos partes por los muslos y cruce los tobillos mientras me inclinaba y tomaba una de las botellas de agua mineral sobre la mesa, servi un poco en una copa y servi otra para Iris cuando se unio a mi lado pidiendo una copa para ella. —La tia Erika esta echando chispas. Odia no ser la primera en llegar a su propia fiesta.— Me imaginaba que si. —Kass esta intentando calmarla, y no esta siendo fácil. No cuando El tio Roman se ah reído en su cara, por su disgusto. —¡jajaja! Ahora no dejara que papá se mueva de la entrada hasta que el ultimo invitado llegue. —De que se rien ustedes dos— acuso Kass uniéndose a nuestra mesa. Dejo caer su cuerpo elegantemente en la silla y cruzo las piernas dejando que su largo vestido se corriera a un lado mostrando la rajada provocativa en su muslo izquierdo. —De un buen chiste— Kass rodo los ojos, musitando un «niñitas» que Iris y yo fuimos capaces de escuchar a la perfeccion. Kass solia comportarse asi cuando estabamos rodeadas de personas de alta categoría, lo que me parecía algo tonto ya que ella tenia comiendo de su mano a todo el que la volteaba a ver, sin necesidad de ser “refinada”.   A las nueve en punto un pequeño grupo de orquesta y una cantante de opera se instalaron en el escenario improvisando, las mesas redondas con grandes capacidades de asientos estaban llenas, Kass estaba coqueteando a mi lado con algún tipo guapo y adinerado, mientras que Iris trataba de ocultarse de alguien; no lucia muy contenta por algún motivo que estaba por enterarme. —¿Sucede algo?— mordio su labio y apunto en la dirección opuesta. Mire donde su dedo y vi a Alonso parado al lado de Aike tal precia que el chico venia acompañado, y por la manera en que tomaba a la chica de la cintura podia apostar a que; o eran amantes de mucho tiempo o tenían alguna relación amorosa. Ella era morena y el vestido azul metalico que llevaba hacia resaltar su belleza. Alonso parecía muy orgulloso de su acompañante. —¡Oh, ya veo!— mire a mi prima, y me senti mal por ella, jamas la vi tan entusiasmada por algún chico, y ahora ella estaba… no se como describirlo. Pero no se veía bien. Se puso de pie y tomo una copa de vino cuando uno de lo meseros paso a nuestro lado, se bebio el contenido y la dejo en otra charola medio vacia de otro mesero. —Bebe conmigo «¡siii!»— sus ojos brillaban mientras esperaba que tomara la copa que extendía en mi dirección. Me mordí los labios, no estaba segura de beber. —Solo una, la tia Erika no se enterara—. —Juro que… —solo bébetela y ya— empujo la copa contra mis labios y bebi el contenido, tosi ahogándome aun cuando tenia la copa contra los labios, Iris se rio a mi lado. La fulmine, auque mi acción no le aria nada. Deje la copa sobre la mesa y cerre los ojos, la cabeza me dio una repentina vuelta que me dejo viendo nubloso. —Ese idiota cretino ya me…   Deje de prestarle atención cuando me dedique a buscar la fuerte mirada que me comenzaba a inquietar. Al posar la mirada en Aiker este me sonrio, puse un mechon detrás de la oreja y le sonreí igual. ¡mis mejillas estaban calientes y rojas! Cuando deje de verlo despues de saludarlo. Era el quien me veía tan intensamente. Ese hombre juro que me da escalofríos, las pocas veces que lo eh visto… el parece, no se me da miedo, y un poco de curiosidad. Es jodidamente caliente incluso me atrevería a decir que mas que Martin… —¡Martin!— manoteando mis locos pensamientos sobre el futuro socio de mi padre saque el celular del bolso sobre la mesa y teclee un rápido mensaje a mi novio. 
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