—Es suficiente por hoy —declara Gaby después de pasar media hora más hablando sobre Lizbeth y explicándoles todos los callejones sin salida con los que me he topado—. Él tiene que descansar, casi va a amanecer. —Aquí estamos seguros —dice Alex cuando me ve mirando hacia la puerta. —Cariño acomódala en mi cuarto —pide Gaby mientras revisa el vendaje de Gillian—, yo me quedo con él esta noche. Escalofríos me recorren todo el cuerpo cuando vuelvo a escuchar la forma tan cercana en la que se refiere a Alex, desvío mi atención guardando todo lo que sacamos de nuevo en mi mochila. —Sígueme —ordena él en voz baja y suave, más como una petición que como una orden. Le ofrezco un beso rápido en la mejilla a Gillian. Él me tranquiliza rodeándome con su brazo bueno y salgo en busca de Alex que

