Nos encontrábamos en pleno vuelo, no hacía falta decir que al llegar quedé impresionada por el jet privado de Falcón, por supuesto, él tenía que tener uno, aun así para alguien mundana como yo que en mi vida había viajado en un avión era simplemente impresionante, literalmente sentí que mi barbilla casi llegaba al suelo, claro que me apresure a cerrar la boca para dejar de parecer una retrasada y subí al jet. Estaba impresionada por tanto lujo, no mentiré y diré que no me interesa o no me impresiona, soy amante de las cosas bonitas y la mayoría de las personas que de repente se ven en un mundo lleno de tantos lujos de los que carecían actuarían igual que yo. Con extrema fascinación, por la ventana se podían observar las nubes, completamente asombroso y sin embargo nada, absolutamente nada

