Con sus ahora cortos cabellos, salía Escarlata siendo ignorada por todos como de costumbre, sabiendo que nunca volvería a ser tomada en cuenta ni aceptada por las chicas, y todo por haber confiado en Maria Magdalena, todo por haber tenido aquel desliz, aquel deseo de salir y de mostrarse como es, ella nunca escogió aparentar, sus padres la enseñaron a eso desde pequeña, a no resaltar tanto entre las niñas, a aparentar que le gustaban los chicos... Pero ambas cosas le salieron mal: Ella resaltaba por ser más femenina que el resto, además de que le gustan las chicas.
Trataba de recordar las palabras de su supuesta amiga, esas de que no debía avergonzarse de ser quien es, pero eso de que es su amiga es mentira, ella no tiene amigos, nunca los tuvo mejor dicho. Escarlata no tiene amigos, porque no tiene a nadie que la acepte como es, porque alguien que cambie su perspectiva de ti sólo por tus gustos no es tu amigo, te quiere por cumplir una serie de requisitos implícitos o explícitos, pero amigo es el que te acepta como eres. Ella pensaba todo eso, sin embargo nadie podía darle lo que pedía, sólo un poco de aceptación, seguir siendo la que era al principio, ¡Siempre lo fue! Sólo que toda su vida, su reputación y su lugar en el instituto, su apariencia, sus amistades y sus derechos humanos... Todo lo perdió cuando Maria Magdalena supo que la pelirroja era homosexual.
Comenzó a ser espiada por aquella banda de chicas que antes eran sus amigas mientras salía del salón de clases para ir a la cantina a almorzar algo. Todas fueron detrás de ella siguiéndole el paso, cada una por caminos separados... La cantina tiene varias entradas, al estar en medio del internado tiene cuatro puertas, una en cada pared alrededor de la gran cantina.
Al entrar la mayoría buscaba sus lugares, porque todos ellos tenían un lugar a donde ir, todos menos Escarlata, ya ella no tenía con quién compartir las horas libres ni con quién hablar, o con quién compartir su comida y quien compartiera con ella, ya ella no tenía nada de eso, ahora todo lo que tenía era una amarga soledad, rodeada de un incalculable rechazo. Hizo una corta fila esperando su turno, rápidamente llegó, la señora de la cantina le dio una amenazante mirada, de mala gana le sirvió una bandeja con una hamburguesa, ensalada, papitas fritas, una botella de agua y un refresco en lata, Escarlata se alegró de que no se le negara el derecho a comer y beber.
Ella caminó con su bandeja, mientras se movilizaba buscando un comedor vacío para comer, por una puerta de la cantina entró Hillary, por la otra entró Greimar, por la tercera entró Cindy y por la cuarta... Maria Magdalena, todas caminaron rápidamente desde diferentes direcciones hacia un mismo destino: Escarlata, una vez que llegaron a ella Hillary la tomó por detrás sujetándola con mucha fuerza para evitar que se cayera, por los lados aparecieron Greimar y Cindy... Frente a la pelirroja apareció Maria Magdalena sujetando la bandeja para evitar que cayera al suelo.
Maria Magdalena tomó un sorbo de aquel refresco y le dio una mordida a la hamburguesa, Greimar desde un lado le haló el cabello a Escarlata mientras comenzó a clavar sus largas uñas por el hombro de la pelirroja dejando en su blanca y delicada piel las rojas marcas de las uñas, incluso llegando a rasguñar un poco de lo filosas que eran esas uñas largas.
Cindy fue la siguiente en sujetar la bandeja, pero ella trataba en lo posible de mantenerse neutral en esta situación, ella no deseaba tener que hacerle nada a Escarlata, lo único que podía hacer... Era ser una espectadora más de aquel lamentable circo, las personas alrededor comenzaron a alentar a gritos para iniciar el penoso espectáculo que se avecinaba, más chicas llegaron y rodearon a Escarlata en un círculo, comenzando a lanzarle hielo, trozos de comida, trozos de bebida, ya no estaba siendo retenida, pero el círculo le impedía salir, al intentar librarse era empujada brutalmente al suelo, varias veces se levantó y varias más fue empujada.
Dejaron de lanzarle comida y comenzaron a patearla, cada vez eran peores, cada vez eran menos piadosos, más inhumanos, qué lejos se podía llegar sólo por odio, por un odio dirigido a una forma diferente de sentir amor, porque aunque el amor está parcialmente enlazado con el placer, no deja de ser amor. Dejaron de patearla cuando vieron que no podía moverse más, pero no estaba inconsiente, sólo estaba tirada en el suelo retorciéndose de dolor.
— Ponte de rodillas— dijo Hillary— y te dejaremos ir.
— Estás loca— posterior a esto, maldijo a Hillary escupiéndola. Hillary se acercó dándole una brutal puñalada en la cara, al instante esta se marcó por la bruscocidad de aquel golpe, Escarlata sintió el sabor de la sangre dentro de su boca, y una vez más la escupió, esta vez llenando la cara de Hillary de la sangre que ella misma la hizo derramar.
— Déjala Hillary— ordenó Cindy.
— Cindy tiene razón— agregó Greimar— ahora viene lo mejor.
— Cierto— asintió Hillary, haciendo alusión a lo siguiente que harían.
— ¿Sabes?— Dijo Greimar con una sarcástica risa y una mirada intimidante hacia Escarlata, ella no tenía miedo de sus verdugos, más bien las miraba con odio y con asco— si fuera un chico me sacaría el pene para orinarte en la cara, pero como no lo soy... Traje bombas y les dije a las chicas que las llenaran con orine, todas las que cedieron trajeron hoy sus bombas, y las que las olvidaron podrán usarla en cualquier otro momento, ¡Vamos!
Todos sacaron de sus bolsos aquellas bombas con orine, comenzaron uno a uno a lanzársela en la cara, en el cabello, en el pecho, una de aquellas bombas acabó lastimando uno de sus senos, otra cayó justo en su boca, bombas, bombas y más bombas llenas de desechos urinales de la gran mayoría de la sección cayeron empapando a Escarlata.
— Una vez vi un video de p*********a lésbica donde las mujeres se orinaban, ¡Así que debemos ayudarla a que se excite aquí y ahora!— Todos gritaron emocionados lanzando más eufóricos que nunca de aquellas bombas, Maria Magdalena y Cindy fueron las únicas que no lanzaron bombas, Cindy porque trataba de mantenerse al margen, Maria Magdalena porque quería en vez de hacerla sufrir, verla sufrir en manos del resto, sin embargo no resistió y sacó de su bolso una cámara para grabar a Escarlata.
Vio como comenzó a llorar, tirada en el suelo siendo abombardeada de bombas de orina mientras todos se burlaban de ella, una vez que acabaron las bombas, todos al mismo tiempo comenzaron a escupir a la malherida pelirroja mientras ya no era una cámara sino varias, por todos lados, todos miraban, grababan, gritaban, sobretodo gritaban insultos enormes mientras disfrutaban de hacerla sufrir.
Hicieron de Escarlata un coleto hasta que se cansaron y la dejaron tirada en el suelo llorando, temblando, nadie fue por su ayuda, nadie fue por su rescate, ella pasó toda la hora del almuerzo tirada allí, todos se fueron dejando la cantina con la señora que la atiende, la cual llegó hasta ella.
— ¡Mira lo que causas!— Exclamó muy enojada— bien hecho que te hicieron eso y espero que te hagan más, si fuera por mí te habría envenenado, porque porquerías como tú no traen nada bueno, son mejores muertas que vivas... Pero después voy presa, y no iré presa por una escoria como tú, ¡Vete, pues antes de que te ponga a limpiar toda la cantina! ¿Acaso no tienes clases? ¡Claro! Eres una vagabunda, sólo piensas en perversiones entre mujeres, ¡Obvio que no quieres nada con tu vida!
Ella se levantó sintiéndose más rota que nunca, tanto por fuera como por dentro, sintiendo que no valía nada, teniendo el rencor en sus ojos, ella iba a vengarse, el hecho de que todos estuvieran en su contra no quería decir que ella se daría por vencida, ella planeaba maléficamente cómo destrozar de raíz a todas y cada una de las chicas, de todas y cada una de las personas que le hicieron daño, de todas las que le arrebataron sus derechos humanos tan solo por ser homosexual.
Ella fue a la dirección dando pasos muy lentos, a punto de caerse varias veces, llegando sin embargo a caerse en la entrada de la misma. La directora la vio en aquel deplorable estado, pero no la recogió al notar que hedía a secreciones urinales, además de estar completamente llena de comida y golpes.
— ¡Dios mío! ¿Qué pasó contigo, niña?— Preguntó completamente alarmada la directora.
— Ellas... Todas...
— ¿Tú eres Escarlata, verdad?— Asintió con la cabeza. La directora colocó una expresión de preocupación— vete. No te he expulsado por dos razones: Esto es un internado por lo que se te puede disciplinar como la gerencia prefiera, la segunda razón es que quiero que me demuestres que estoy equivocada, que ser homosexual no es malo, que siendo lesbiana puedes ser un prestigio en lugar del saco de boxeo de todas las chicas, o una aberración para la humanidad. Pero si veo que no es así, estás en un internado, no tengo por qué expulsarte... Pero tu castigo lo dejaré en manos de las chicas.
— ¿Me está dejando a mi suerte?— Preguntó sintiéndose atormentada.
— Tus padres lo hicieron, ¿O se te olvidó por qué te inscribieron aquí?
Ella lo recordó como un golpe en seco, el hecho de que sus padres optaron por dejarla en el internado, así como la razón de dicha acción: Sus padres no aceptaban tener a una hija lesbiana, ellos creían lo mismo: Que como no es varonil estaba confundida, así que decidieron dejarla en un internado para que "su confusión pasara con los años" pero nunca pasó, porque n era una confusión. Dándose por vencida dejó la dirección, al llegar a su habitación ella entró con su llave como de costumbre, vio a Maria Magdalena acostada en la parte de abajo de la litera, la ignoró y fue a la ducha.
El proceso de bañarse para quitarse todos los fluidos corporales tanto suyos como de otros así como los restos de comida y bebida... Ella tardó horas agonizando del dolor por cada movimiento que hacía, pero sabía que tenía que aguantar, por el hecho de que su futuro sería peor, o eso sentía ella. Una vez que se bañó salió en toalla a la habitación, quitándosela para vestirse, se colocó ropa interior y una bata verde claro, sin embargo no pudo subir a su parte de la litera. En su primer intento se cayó lastimándose más aún, Maria Magdalena la ignoraba como si no tuviera una pizca de empatía en sí, al segundo intento de subir varios minutos luego, volvió a caerse.
— ¡Deja de hacer tanto ruido, me estorbas!— Exclamó Maria Magdalena.
— ¿De quién crees que es la culpa?— Preguntó muy enojada Escarlata.
— ¡Mía no es, la lesbiana eres tú! Pero seré piadosa contigo, es cierto que estás confundida— al parecer esa era la excusa de Maria Magdalena para hacer algo bueno por Escarlata— dormirás abajo, y yo arriba. Si no quieres pues dormirás fuera de esta habitación, y allá afuera sí que vas a estar expuesta.
Maria Magdalena fue la que dijo que Escarlata es lesbiana, es la que quebró en cuerpo y alma a Escarlata, ¿Y ahora se mostraba preocupada? Escarlata no entendía para nada la situación, pero aceptó la oferta de Maria Magdalena. Ella sí se vengaría, pero en ese estado sencillamente no podía. Escarlata durmió abajo, Maria Magdalena fue hasta arriba en donde dio muchas vueltas, esa noche ella sencillamente no podía dormir, ella sentía que había hecho algo mal, y esa sensación no la dejaba respirar. Por otra parte, Escarlata logró quedarse dormida, sintiendo que era lo mejor, porque era lo más cercano a escapar que ella tenía.