Capítulo 04.LA PRINCESA NO NECESITA A NADIE PARA DERROTAR A

1113 Words
LA PRINCESA NO NECESITA A NADIE PARA DERROTAR A LA BRUJA.   Sus verdes ojos se abrieron lentamente, sus rojizos cabellos estaban esparcidos por la cama... Cortados. Escarlata se levantó desesperada al ver aquello, ha transcurrido dos semanas desde que se enteraron que es lesbiana... No han hecho de su vida un infierno, sencillamente hacían como si ella no existiera, pero hoy... Hoy cortaron su cabello, aún era largo pero completamente desgrafilado, exclamó hecha un carbón mientras insultaba ferozmente a Maria Magdalena lanzándole todos los cabellos, esta despertó lentamente con una risa bastante descarada. — ¡Por fin veo tus emociones!— Exclamó. — Deten esto, Maria Magdalena, porque no tiene gracia ni sentido— regañó muy enojada la pelirroja— me quitaste el maquillaje, la popularidad, no me quieren aceptar en el club de fotografía porque no quieren tener a una carrasposa lesbiana entre ellas, o sea, estás arrebatándome los derechos, ¡Derechos humanos! — ¿Tú te crees humana?— Le preguntó— Bueno, sí lo eres, ¡Pero, asco! O sea, eres asquerosa, ¿No te da asco frotarte ahí con otra perra de esas? — ¿No te da asco que un hombre te meta algo de 15 centímetros dentro de ti? — ¡Eso es natural! — ¡Entonces los pingüinos, loos leones, los cisnes, todos ellos son antinaturales! Lo peor es que de todas las especies, ninguna rechaza a los que tienen placer con alguien de su mismo sexo, eso es exclusivo de los seres humanos, ¡Los animales son puros! Si tan satánica es la homosexualidad ¿Por qué hay animales así? ¿Ellos también irán al infierno? Si tanto se escoge ¿Entonces los animales sí razonan? Porque tú, para escoger tienes que razonar, ¡No, eso se siente, lo que se escoge es si mostrar lo que se siente o si aparentar! Y yo, no escogeré aparentar. — Pero si tú eres una apariencia, ¡Vamos! Córtate el pelo y vístete como un hombre. — No estaría bien conmigo misma con esa apariencia... — ¡Entonces búscate un hombre! — Primero: Eso no se busca. Segundo: No estaría bien conmigo misma teniendo a un hombre a mi lado. — ¡Ah! ¿Pero con una mujer que te haga perversidades sí estarás bien? — Como si todo fuera sexo, ¿Y qué si fuera sexo? Maria Magdalena, es mi cuerpo, yo he lidiado con este cuerpo toda mi vida, lo he curado al enfermarme, lo he cuidado, todos los días lo baño, yo sé lo que a este cuerpo le da placer y lo que no... Tú no escoges cómo sentiré yo el placer con mi cuerpo, porque ni siquiera yo puedo escogerlo, es lo que sienta y ya, y si con alguien del sexo opuesto no siento nada, pero con alguien de mi mismo sexo sí, ¿Por qué tengo que condenarme a algo que no siento? Suponiendo que fuera sólo sexo, pero tú no lo entiendes, ustedes los heteros se centran en el sexo, como que no sienten amor. No sienten esas cosquillas en el estómago cuando ven a su chico, no sienten esa felicidad cuando su chico está feliz, no se enojan, no se entristecen, no tienen luchas juntos, luchas qué ganar o qué perder según el resultado final, y por eso es que la heteronormatividad fracasa, porque no todos son heterosexuales, también están los homosexuales, pero no acaba aquí tampoco, este mundo es tan grande, que es imposible que a siete mil millones de personas les de placer lo mismo. Maria Magdalena se levantó de la parte baja de la litera dándole una bofetada a Escarlata con toda la fuerza del mundo, tanto, que su mejilla se tornó roja, esta le ardía mucho, pero ella no se quejó, no mostró expresión alguna. — ¡Deja la confusión!— Exclamó muy enojada. — ¿Aún crees que estoy confundida? Te aseguro que si te pongo en cuatro y te parto en dos... Dejarás de pensarlo— insinuó Escarlata con una risita sensual, haciendo que el estómago de Maria Magdalena sintiera un ligero cosquilleo, y no, no eran nausceas— si sigues con esto... Te voy a castigar, porque a los homófobos hay que castigarlos. La denunció, le quitó los productos de belleza, le quitó su prestigio en el instituto, le quitó los amigos y el cariño de todos sus cercanos, camino a la expulsión iba ella si seguía así, en tan solo dos semanas... Escarlata pensó que si en dos semanas ha perdido tanto, antes de la mitad del año ya habrá sido expulsada. Sintió más que nunca el arrepentimiento de haber dicho lo que era. Escarlata no soportaba las cosas que Maria Magdalena estaba haciéndole, la estaba degradando... Así que... Es hora de degradarla también, pensó. Sujetó a la morena por la cintura, sutil pero firmemente, esta quería soltarse pero Escarlata no se lo permitió. La tomó de la barbilla mientras ella buscaba zafarse pero le era imposible. Escarlata respiraba pausadamente pero con fluidez, Maria Magdalena por otra parte tenía dificultades para respirar por lo tensa que estaba. — Es-car-la-ta— soltaron frágilmente aquellos labios llenos de temor...-dé-ja-me, ir...— Suplicó casi con lágrimas en sus ojos. Escarlata hizo oídos sordos y siguió acercándose, esta vez la tomó por una mejilla limpiando las lágrimas que salían de ese lado, Maria Magdalena cedió, su cuerpo se había vuelto ligero y sus ojos se habían cerrado, Escarlata se embriagó de aquel cálido aliento mezclándose con el suyo y volviéndose uno solo, sintiendo tan de cerca a su compañera de cuarto, estalló en sentimientos que antes no había experimentado, ella estuvo más cerca aún, sin rozar aquellos labios que repentinamente deseó, ella movió su rostro posando sus labios sobre la mejilla de Maria Magdalena mientras que con sus manos acariciaba de abajo a arriba con sutileza. Fue un beso profundo e intenso el que marcó Escarlata en la mejilla de la morena de baja estatura. Paulatinamente se fue alejando de la calmada homofóbica. — Si sigues teniéndome asco, repulsión... Y todo lo demás... Tus hijos serán eso, a lo que tanto asco le tienes, ¡Besos!— Con decir eso se fue— si tanto asco me tienes ¿Por qué te ibas a dejar besar de mí?— Preguntó. — ¡¡No me hace gracia!!— Exclamó muy enojada. Luego de aquel ineseperado despertar, Escarlata se dio una larga ducha mientras veía su arruinado cabello, se vistió con una franela y un pantalón, sus piernas estaban peludas lo cual le enojaba, pero ahora no tenía prestobarba. Una vez bañada y vestida, Escarlata salió dejando a Maria Magdalena en el cuarto sola.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD