CONFRONTACIÓN EN LA NIEVE.

1949 Words
Maria Magdalena luego de desayunar decide ir a las salas de computación para perderse un rato en las r************* , Escarlata en cambio optó por bañarse, primeramente. Su estadía en la ducha se sintió bastante duradera mientras aprovechaba de lavarse el cabello haciendo bastante espuma con su shampoo. Una vez que terminó de bañarse optó por vestirse con una blusa verde, falda y botas de tacón negras. Ella suelta un suspiro negativo al verse en el espejo, no se sentía satisfecha consigo misma, no se sentía bien consigo misma, sentía que le faltaba de todo. Sintiéndose muy desarreglada decide salir de su habitación, ella toca la puerta de una de sus compañeras, de una de sus amigas mejor dicho: Cindy Lopez, la cual es una fanática del maquillaje. Tocó la puerta tres veces y casi al instante Cindy le abrió, una chica rubia de cabellos cortos y rizados, sus ojos eran color ámbar y su tez blanca, dejó pasar a su amiga a su habitación y se dieron un beso en la mejilla. — Hola amiga— saludó Escarlata. — Hola— le respondió secamente Cindy. — ¿Qué pasó?— Preguntó preocupada al ver la reacción tan seca de su amiga. — No, aquí en conflicto conmigo misma...— respondió— ¿Y eso que andas tan desarreglada? — Necesito que me prestes maquillaje... De veras, no puedo explicártelo justo ahora, pero perdí el acceso a mis productos de belleza por lo que necesito urgentemente que me prestes algo para arreglarme. — Con gusto— respondió— ¿Y si nos arreglamos juntas?— Escarlata asintió con la cabeza emocionada por la idea. Fue entonces cuando las chicas llenaron la cama de productos de belleza,  polvos, bases, delineadores, sombras, rubor, estas mujeres tenían un mar de productos de la cara. Cremas, productos para las cejas, máscaras de pestalas, rizadores de pestañas, pinzas de cejas. Abundancia en productos para el cabello, en productos de joyerías y productos para las uñas. Una vez que terminan, ambas lucen como un par de divas. — Mira, hoy los clubes del internado abrirán sus inscripciones, ¿A cuál te vas a inscribir? Porque yo sé que una Escarlata que no produzca, sencillamente no es Escarlata— cuando la rubia dijo esto ambas dejaron escapar muchas risas a carcajadas. — Estoy entre modelaje y fotografía... — Una de esas la estudiarás para la universidad... — Y la otra la haré en un club o como escape de la rutina en el futuro— concluyó la frase. — No es fácil ser del último año del instituto... Admito que voy a extrañar el internado. — ¡No te pongas cursi, Cindy!— Regañó la pelirroja— siempre podremos hacer un reencuentro en el futuro ¿Sabes? — Por cierto, Escarlata. Tenemos que hablar— ese "Tenemos que hablar" nunca tiene un buen significado, por lo que Escarlata sintió la tensión recorrerla de una forma muy agria. Como respuesta, asintió con la cabeza— te han divulgado, amiga. Todas dicen que eres lesbiana, unas tratan de pensar que es imposible porque... Mírate, no eres nada varonil, no te gustan las actividades varoniles, es decir: No tienes el estereotipo, pero... ¿Sabes algo? Aunque tuvieras el pelo corto, aunque odiaras el maquillaje y vivieras vestida de hombre, seguirías siendo mi amiga, yo... Te aceto como eres, pero... Las chicas te tienen una emboscada, y no prometo salvarte de ello porque... — No quieres que te hagan algo también, ¿Verdad?— Ella asintió con la cabeza. — Lo siento mucho, amiga. Pero, para protegerme a mí misma... Estoy dispuesta a todo, incluso a desentenderme contigo, de corazón que no quisiera pero...— Soltó una lágrima, ella no quería tener que hacerlo— no te sientas mal por ser lesbiana, aunque el mundo entero te muestre que está mal, si para ti está bien ser así, si te sientes bien contigo misma siendo lesbiana, si te sientes más auténtica y más tú,más transparente... No tienes por qué avergonzarte ni sentirte mal. — Está bien... No creo que las chicas sean de mente tan cerrada como para darme la espalda por tener gustos diferentes... El silencio de Micaela así como el agachar de su cabeza apuntaron a que definitivamente no sería así. Maria Magdalena estaba tomándose muy en serio aquella guerra que iniciaría, a partir de ahora la vida de Escarlata definitivamente no sería la misma. Ella salió de la habitación, vio la hora, ¡Ya iban a ser las diez de la mañana! Escarlata va a su cuarto para buscar el bolso, metió una libreta, un lápiz, una cartuchera y una carpeta con hojas de papel ministro y de máquina. Se colocó su bolso, tomó la llave de su habitación y salió. Con pasos muy lentos caminó hasta su salón de clases donde estaban todas las chicas, las cuales la ignoraron considerablemente. En el internado no se usaba uniforme, todas vestían como deseaban pero ropa decente. Escarlata fue a saludar a su grupo de amigas, de las cuales todas la ignoraron terriblemente, conversaban entre sí como si Escarlata no existiera. Eran cuatro: Hillary, Greimar, Cindy y Micaela. Maria Magdalena era parte de este grupo pero ella aún no llegaba. — Hola chicas, ¡Chicas!— Exclamaba Escarlata, al ver que las chicas seguían hablando se sentó cerca de las chicas— ¡He llegado!— Exclamó una vez más, esta vez las chicas hicieron silencio, por fin sintió que le prestaría algo de atención. — Siento por alguna razón presencia de— miró directamente hacia los ojos de Escarlata antes de emitir su siguiente palabra— ¡¡ABERRACIÓN!!— Una vez exclamado esto retomó la atención hacia las chicas— cerca de nosotras, no sé si la detectan por aquí— soltó Greimar con un doloroso juicio de valor bastante indirecto y cruel hacia Escarlata, ella sintió el golpe directamente, sin embargo se mantuvo inexpresiva por sobre todas las cosas, no les daría el gusto tan fácilmente. Greimar es una morena con cabello afro de ojos oscuros y labios color morado claro, Hillary es blanca con cabello oscuro y ojos oscuros, Cindy es una chica de cabellos rubios y lisos ondulados de ojos verdes y tez blanca. Todas ellas son diferentes físicamente entre sí, pero son del mismo tamaño, todas son altas y con mucha gracia femenina, pero ni la mitad de la gracia y del encanto femenino que posee Escarlata. — La verdad que no— respondió Hillary con ojos rencorosos— ¡HA SABIDO APARENTAR TAN BIEN QUE ES DIFÍCIL DE DETECTAR! — Chicas... Vine a...— Intentó hablar Escarlata. — ¡Aquí no se sientan las desviadas como tú!— Exclamó muy enojada Greimar. — Pero... Sigo siendo la— fue interrumpida fatalmente por Hillary. — ¡Lárgate antes que te saquemos a patadas! Esta es un instituto de chicas, deberíamos hacer que te expulsen... — No chicas— negó Cindy. Todas le dieron de inmediato una mirada desaprobatoria— Maria Magdalena dijo que está confundida... — Cierto— recordó Greimar— bueno, cuando te quitemos la confusión volverás a ser nuestra amiga, si pasa el tiempo y sigues con eso, no dejaremos que una marimacha se gradúe con nosotras— amenazó finalmente. Escarlata se fue dejando su grupo, fue hacia otro lugar donde las chicas de ese lado negaron con la cabeza rechazándola también, fue hacia otro rincón y fue igual, cuando finalmente encontró un grupo donde sentarse estos le condicionaron su puesto. — No te dirijas a nosotros, has como que estás sola, no queremos nada con una— y la maldijo directamente en su cara— como tú. Entró Maria Magdalena sentándose con las chicas de su grupo, observaron hacia una triste Escarlata y se burlaron de ella, haciendo que esta fruniera el ceño y mordiiera su lengua para comprimir las ganas de llorar que la corrorían lentamente. Fue entonces cuando entró el docente y comenzó la clase de dibujo técnico. Se sintió a morir por tener que vivir en un entorno que no podía entenderla ni aceptarla como era, un grupo donde las que supuéstamente eran sus amigas, la rechazaban y decían cosas espantosas sólo porque ella tenía una forma de amar diferente, porque la gente se concentra en la parte s****l cuando Escarlata nunca ha tenido relaciones sexuales con nadie. No es necesario acostarte con alguien para saber si puede o no puede gustarte, pero por desgracia las personas suelen sexualizar todo. ¿Y qué si lo hiciera? Pensó ella, sintió que tenía todo el derecho porque era su cuerpo y ella veía de qué forma experimentaba placer, que lógicamente no sería de la misma forma que otras lesbianas o que otras chicas, todos tienen gustos diferentes, pero desgraciadamente, en este caso tener gustos diferentes era marcar una sentencia de perder la humanidad, porque ahora Escarlata ya no era una chica, ya no era una persona, ahora era menos que un excremento, por lo que sería tratada como tal. Los docentes estaban enterados por las indirectas, ninguno hizo nada, todos se mantuvieron neutros por la cobardía y la negligencia ante estos actos de discriminación que se pronunciaban y definitivamente se pronunciarían con mayor intensidad debido a que eso era lo que Maria Magdalena deseaba: Destruir de raíz a Escarlata por serlo que es, por amar de la forma en la que ama. Terminaron las clases, el receso, las siguientes clases, el almuerzo, el día entero transcurrió con una ignorada y marginada Escarlata, nadie la trató, nadie se le acercó, todas salieron como si ella no existiera, hablaron de hacer una pequeña fiesta entre ellas, algo discreto pero en fin, reunirse sin Escarlata, porque ahora ella no existía, o así se sentían todas. Escarlata fue triste y solitaria hacia su habitación, donde por supuesto, Maria Magdalena no llegaría. "Quiero verte de cerca, para ver cómo te voy destruyendo poco a poco" al recordar esas palabras de su compañera de recámara, Escarlata frunció el ceño para evitar llorar, silenció todo su sufrimiento, lavó su rostro sabiendo que sería la última vez que se maquillaría, porque ahora ninguna de las chicas quería tratarla, ninguna de las chicas quería nada con ella, ni de cerca, ni siquiera un cortés "hola". "Al menos no hicieron nada para hacerme daño" pensó sintiéndose un poco más aliviada de toda la situación que la martirizaba. Fue cuando colocó sus audífonos, reprodujo Ghost de Halsey y se acostó a dormir mientras sonaba esta canción. Dos pequeñas niñas corrían perdiéndose en lo largo y ancho del bosque, una de ellas, blanca y pelirroja de clase alta, la otra, una niña pobre y morena, a pesar de la crianza que tuvo la blanca ella era muy amigable con su pequeña amiga y no le importaba que fuera negra, la quería mucho, le tenía mucho aprecio y cuando sus molestos padres no espiaban, ella se escapaba con su amiga a correr a lo largo del bosque. Estas niñas de diez años una vez que se detuvieron comenzaron a jugar a chocar las manos mientras cantaban, jugaron hasta cansarse por completo. Cuando se cansaron se echaron detrás de un arbusto acostadas, agarradas de las manos y se dedicaron a mirarse una a la otra. "¿Podremos un día ser libres de estar así, sin ser señaladas" Pensó la morena mientras contenía las intensas ganas de llorar. Porque nunca podría estar en la calle caminando, jugando, mirando y tomando de la mano a su amiga por el simple hecho de que no son de la misma clase social, no son del mismo color de piel y tampoco podía mirarla con los ojos con los que la miraba... Porque las dos son niñas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD