Tres meses transcurrieron desde su llegada a Milán y aquella aventura en el despacho, aventura que dejó una consecuencia y ella lo supo, estaba consciente de que en algún momento sucedería pues justo para esa fecha ya no disponía de pastillas anticonceptivas. Si Ryan se enteraba de aquello, mínimo le daría un pre-infarto. Fue una mañana soleada en Milán, con una temperatura de 14 grados Celsius, el sol brillaba en todo su esplendor. Adele sabía que en cualquier momento llegaría su ciclo pero este nunca llegó. Pasaron las semanas y nada que ocurría, esto le causó una especie de pánico. Ella pensó de una vez en todas las posibilidades. Ese día estuvo “rara”, no bajó ni siquiera a comer. No salía de la habitación y eso a Ryan le preocupó, por lo que envió a la ama de llaves a ver que le p

