Emma habia salido con rapidez fuera del edificio, asombrosamente nadie la detuvo. Estuvo caminando por las calles de la ciudad creyéndose sola mientras alguien la seguía. Y cuando ese alguien se puso frente a ella, esta dio un respingo. -¿Qué haces aquí?- pregunto con desconfianza -Te diriges a abajo -¿A ti que te importa?-soltó con frialdad -Para ser una princesa, no tienes nada de modales -¿Te parece divertido burlarte de mis desgracias? -¿Desde cuándo descubrir que eres una princesa se cataloga como una desgracia? -Desde que descubres que tu padre es un genocida -Es un buen monarca -es cruel- lo acusa ella -como seguramente también lo eres tu -No me conoces. ¿no deberías conocer a alguien antes de sentirte en la libertad de juzgarlo? Ella niega -tu arruinaste mi vida -No me

