Capítulo 5

1479 Words
Los ojos azules de Drew Smith podían hipnotizar a más de una dama. Y en la ciudad, vaya que habían muchas interesadas. La joven de rojos cabellos se encontraba parada justo en la puerta de vidrio afuera de su oficina, cuando su secretaria le dio permiso al fin de pasar. El joven no dijo una sola palabra, solo examino con discreción y cautela a la mujer frente a él, después de todo el había visto y tratado a mucha clase de gente, el siempre creía que era de sabios esperar a que el otro dijera la primera palabra. ¿Qué quería esta mujer? El había visto a mucha gente desequilibrada en su vida. Incluso a mujeres que se habían literalmente arrojando a sus brazos rogando por una oportunidad. No es que eso le hubiera subido el ego. Después de todo, la única mujer de la que había estado realmente interesado y enamorado media vida el dia de ayer lo había rechazado ¿de qué belleza podía jactarse? Soltó un bufido por haberlo recordarlo. Cansado de esperar dijo —¿En qué puedo ayudarla? Entonces la chica sonríe —Mi señor Smith, he escuchado mucho sobre usted. Hombre exitoso con muchas cualidades Jodida formalidad. Siempre tan falsa como las palabras. Odiaba a la gente que trataba de adularlo. A diferencia de ella, nadie más certera que Emma para decirle la verdad sobre sus defectos. No había encontrado una mujer como ella antes. No había encontrado a alguien capaz de igualarse a su belleza, actitud o ingenio. Era increíble, aun frente a otra mujer hermosa, el solo seguía pensando en ella. Drew se esfuerza en sonreír de vuelta —Me alegra. Dígame, de todas mis cualidades, ¿En que soy bueno para ayudarla? —Oh seguramente que en todo— había un tono coqueto ahora en su voz —estoy segura de que es bueno en muchas cosas— Drew se estaba cansando de aquel tono sugestivo lleno de insinuación —Por favor, vaya al grano. —Entiendo que su tiempo es valioso, pero no vengo en un trato formal de negocios. Mas bien de una propuesta. —¿Propuesta? —Todo nuestro mundo habla de eso. Y la palabra clave allí había sido “nuestro mundo” La expresión del rostro de Drew cambia tomándosela ahora más enserio —¿ah si? —Estas en la edad, donde se nos aconseja casarnos « Se nos obliga » se corrigió Drew en su mente —¿Y estas aquí por…? —Me ofrezco— sonríe —provengo de una gran familia. —¿Se ofrece a qué?— pregunto confundido —A casarnos. Organizar una vida y una feliz boda juntos. —Oh losiento. Puede que no se haya enterado aun, pero ya estoy comprometido La sonrisa se le borra del rostro —¿disculpe? —¿No se ha enterado? Ella niega —Es obvio que no. Su padre no ha dicho nada. Además, lo conozco desde que éramos pequeños Eso lo deja confundido. No recordaba haberla visto en toda su vida —no comprendo —confiesa el apenado —Si. Siempre venias con tu padre. Bueno, hablo de conocerte de lejos. No formalmente Drew no creía que ver a alguien de lejos contara como “conocerse” —Lo lamento, — se disculpó nuevamente —pero como ya le dije, estoy comprometido …— la miro expectante —Anica— dice —mi nombre es Anica —Anica— repite con monotonía cansina —lamento no poder corresponder. —Pero si estas comprometido ¿Por qué no te has casado? —Lo hare pronto. —dice, o eso creía. En realidad, se estaba preguntando, ¿de verdad estaba comprometido? Después de todo, le habían plantado una negativa en plenas narices. —¿Y puedo saber quien es la afortunada? —No la conoce —Dime el nombre—demando —seguro la saco Drew menciona con orgullo y casi en un tono de ternura cuando el nombre sale de sus labios —Emma —¿Jhonson? ¿la hija de los padres que la abandonaron por su inútil don? ¿la poco corriente? El ceño de Drew se frunce en molestia —Emma no es nada normal, ni poco corriente. —se levanta —temo que se me ha acabado el tiempo, voy a pedirle que se retire. —¿Qué me retire? Entonces otro ruido se filtra más allá de las puertas de su oficina —¿Qué es ese alborotó?— pregunta la pelirroja mientras se levanta de la silla, pero Drew ya había reconocido esa voz. Cuando la vio atravesar por las puertas, a aquella figura envuelta en cabellos dorados y ojos ambarinos sintió que se le había detenido el corazón. ¿Cómo era posible que otro alguien pudiera convertirse en tu debilidad? Emma lo debilitaba, lo volvía estúpido e irracional. Ella lo tenía en sus manos, y ni siquiera se daba cuenta. —¿Emma? ¿Qué haces aquí? —Tu—lo señalo— tu me debes una explicación. Otra mujer entro corriendo atrás de ella —disculpé señor… no pude detenerla… y… —Está bien — la tranquilizo Drew a su nerviosa secretaria —Emma es dueña también de esta empresa. No hay ningún problema — la mira —ella puede entrar y salir de aquí cuando quiera. No necesita ser anunciada ¿Acaso Drew le estaba dando su lugar? Un lugar que ella ni siquiera había pedido. Y al parecer tampoco le habían asignado. El rostro de la mujer con lentes se queda calmada con aquella información y su rostro luce sereno ahora, hace una última señal y se retira del despacho. Los ojos de Emma siguen esperando una respuesta, lista para una confrontación. Drew la mira —¿explicación? ¿Explicación de que?—el parece realmente confundido —Hable con mi padre. No nos emparejaron por elección. Te ofreciste a casarte conmigo ¿Por qué? — y allí estaba la verdad que el esperaba ella no se enterara aún. ¿Pero que más podía hacer? Cuando al amor de tu vida estaban pensando en casarla con un completo desconocido. —Así que… todo un matrimonio feliz ¿no?— hay burla en los ojos de la otra chica en la estancia —Esta conversación es privada. Tienes que irte ahora Entonces Emma mira con resentimiento al rostro hermoso de la joven. ¿Quién era ella? —Si, como no. Avísame si cambias de opinión— se acerca y toma su bolso —nuestra conversación no ha acabado. Si esto no funciona, —hace una pausa intercambiando miradas entre él y Emma —lo más seguro es que yo sea la candidata más ideal. —se acercó hasta la puerta —Adiós, Mr Smith. Cuando la puerta se cierra tras de ellos dos un silencio se sume en la sala sostenido solo por las miradas de ambos. Una intensidad que llena el ambiente con la velocidad de un rayo que da directo al corazón. —Emma… —No empieces. Quiero esta vez la verdad. —¿Quieres la verdad? Ella asiente —Bien— se sienta ya cansado de ocultar esto. Lo ha ocultado toda su vida por el miedo a ser rechazo. ¿pero no había pasado eso ya? —Si. Me ofrecí. Ella lo medita—Entiendo la decisión de mi padre, prefiere casarme con alguien que conoce a hacerlo con un desconocido, ¿Y qué mejor que su propio hijo? Alguien a quien podría darle toda su confianza, incluso darle a su otra hija confiando en que cuidaras de mi bienestar. Pero… aun así, hay algo que no entiendo —lo mira, y Drew le devuelve esa mirada — a ti. No te entiendo a ti. —¿A mí? —¿Por qué sacrificarte? ¿Por qué ayudarme? —¿Ayudarte?— hay incredulidad en su voz, y luego un tono de burla —¿sacrificarme? —Que... —¿Por qué mi padre accedió tan rápido a mi decisión apenas me ofrecí? Es muy simple. El ya conocía mi corazón y sabia de mis sentimientos hacia ti. —... —Por eso lo hizo —… —… —¿S-sentimientos? Drew se levanta, y se acerca peligrosamente hacia ella —Si, sentimientos, Emma. Tú me gustas —confiesa, ella enmudece ante sus palabras mientras retrocede cada vez más a cada paso que da el, hasta que porque fin su espalda toca la pared. Ya no hay escapatoria. Esta habitación no era infinita—Me has gustado desde que tengo memoria. —la toma del rostro —Y bien puedes decir que he estado obsesionado contigo toda mi vida Obsesionado... ¿vida? Los ojos ambarinos de ella apenas y pueden procesar la informacion que el suelta mientras el rostro de Drew se acerca rápidamente al suyo.
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