El sello
El frío de aquella noche la hizo estremecer, a lo lejos pudo escuchar el sonido de una espada desenvainada se acercó al lugar lentamente sabía que no podía exponerse deliberadamente ya que no entendió lo que sucedía ni siquiera llegaba a comprender como había llegado hasta ahí.
A lo lejos Sayukka pudo ver a una joven la cual había estado peleando a muerte contra otro sujeto, la luna brillaba contra el filo de su espada, su respiración era rápida, la pelea la había dejado agotada, aun así pudo mantener la compostura, había sangre por todos lados pero esa sangre no pertenecía a la chica.
La joven levanto la espada contra el cuello de su oponente lo tenía rodeado, la única esperanza de que él escapara de ella era saltando al acantilado, con la otra mano saco un pequeño pergamino recito una serie de rezos con los cuales brotaron una especie de cadenas estas terminaron por inmovilizar a su oponente, con la punta de su espada hizo un ligero corte en su muñeca llenando la punta de sangre y junto con ella hizo una especie de círculo en el suelo, desde donde estaba Sayukka podía verlo todo era como un sueño la joven de cabello n***o que ya hacía invocando otro conjuro, el círculo en el suelo comenzó a despedir un ligero brillo púrpura y rojizo.
- Está será la última vez que nos veamos, está decidido. - dijo la chica de cabellera oscura.
- No... Tú lo decidiste. - Interpuso el joven al momento que levantaba la mirada, tenía la cara completamente lastimada y llena de sangre
- De ahora en adelante... Tu alma se volverá ciega y la mía olvidará todo. - acercó la espada a su rostro haciendo una especie de cruz con su mano izquierda
- Si es así date prisa - añadió el joven que estaba a punto de desplomarse en el suelo. - Ya no tengo nada que perder.
A lo lejos se escucharon gritos y explosiones una inmensa llamarada se extendió a lo lejos y junto con ella el ruido de cañones, el humo se dispersó y con el escombros de lo que precian rocas alcanzaron a caer cerca de los dos jóvenes
Las voces se acercaban cada vez más, Sayukka intento cubrirse de los escombros, un viento fuerte hizo ondear el cabello de la chica, las voces que cada vez se acercaban más eran de soldados
- Date prisa. - Grito el joven molesto.
Hasta este punto un sonido punzante y ensordecedor comenzó a escucharse alrededor ese sonido invadía cada vez más la mente de Sayukka en un intento por minimizarlo se cubrió los oídos fuertemente con ambas manos.
- Ya no hay tiempo... - escucho un leve susurro, una espesa neblina se apoderó del lugar lentamente, Sayukka se giró hacía los dos jóvenes solo podía ver a la chica invocando el juramento, los soldados se aproximaban cada vez más, en un intento desesperado por salir de ese lugar intento moverse pero sus piernas no respondían, la niebla se hizo cada vez más densa, intento gritar pero parecía que nadie la escuchaba, un sueño, esto era un sueño, pensaba para sí misma volvió la vista a los dos jóvenes, la chica de la cabellera negra apunto rápidamente su espada en dirección al joven un rápido movimiento y en un abrir y cerrar de ojos su espada había atravesado el pecho del chico, las cadenas que mantenían atado al joven ahora habían desaparecido lentamente, volviéndose marcas en su cuerpo, Sayukka sintió un dolor profundo un dolor de perdida por la muerte del chico quiso correr a socorrerle pero en ese momento... Despertó
Décima vez, era la décima vez que tenía ese sueño en su vida, al mirar al reloj de la entrada pido revisar los números en rojo tres de la mañana, entendió que después de eso no conseguiría poder dormir, siempre era lo mismo cuando tenía esa clase de sueños, decidió simplemente mirar el techo por las siguientes dos horas, hasta que escucho un ruido en el patio de entrenamiento, se incorporó lentamente se puso un suéter largo
Se puso su cinto y con él su catana, camino por el pasillo la luz de la luna iluminaba el lugar, como en su sueño, una ligera brisa le ondeo el cabello, salió al patio y pido ver a Hawks, su compañero de entrenamiento.
- Tu también.- dijo mientras se sentaba a la orilla de la banqueta del camino, el joven la miro
- No he conseguido dormir desde el día en que exorcizamos a ese demonio.
- No era un demonio como tal, actualmente solo quedan Cinco en existencia ese era un ente devorador de almas, es normal que te sientas así, dependiendo la categoría son más difíciles de eliminar,
- El mundo se ha vuelto una mierda desde que esas cosas aparecieron, tenemos más de dos siglos intentando exterminar esas cosas y que hemos logrado hasta ahora?
Sayukka se quedó observando a Hawks, a pesar de ser de noche podía divisarlo perfectamente el chico de no más de 20 años era alto y con el cabello rojizo hasta la espalda, lo llevaba atado en una especie de trenza, sus ojos eran de un marrón espeso que incluso podrías pensar que son del mismo color de su cabello,
Tenía una cicatriz desde la mejilla hasta el ojo izquierdo lo cual había hecho perder la visión. Su tez era blanca, vestía el traje típico de aprendiz de exterminador el cual se componía de dos piezas de color n***o, sobre de ellas utilizaba una especie de armadura la cuál le cubría la espalda y el pecho su armadura era color n***o, por su parte Sayukka no era más alta que él, tenía el cabello azulado hasta las rodillas a veces lo usaba atado debido a los combates, su tez era pálida, sus ojos eran de color rojizo, tenía marcas de maldición las cuales le recorrían los brazos y piernas, hasta ese momento había contado 12, pero, incluso con todo eso Sayukka no era capaz de recordar cómo se las había hecho, algunas marcas ya las tenía desde muy pequeña, las marcas de maldición solo son adquiridas por el uso de magia proibida o por haber sido afectado por un hechizo poderoso, según ella eso era lo que probablemente le había sucedido