Dos líneas rosas en la oscuridad

2035 Words

La Mansión Gordon se había convertido en un set de filmación bajo la ley marcial. Mientras los jardineros se apresuraban a limpiar los restos de la tormenta y del asedio de la prensa en la entrada, dentro de la casa, un ejército de estilistas, asesores de imagen y abogados de crisis había tomado el control del salón principal. Bautista había llamado a Valeria Santoro, la periodista de espectáculos más respetada y temida del país. La única cuya palabra podía cambiar la marea de la opinión pública. La exclusiva sería en directo, esa misma noche, para el programa central de noticias. Sin edición. Sin filtros. Una jugada de todo o nada. Yo me refugié en el baño del ala oeste, lejos del caos. Cerré la puerta con pestillo y me apoyé contra la madera fría, respirando agitadamente. En mi mano,

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