Marco Antonio, no sabía cómo decírselo y en cuanto lo hizo, Marta puso el grito en el cielo. Estaba aterrada y no pudo hacer más que abrazar a María Elena, pues no lo estaba pasando nada bien en ese momento. El miedo que ambas tenían ahora, era mucho más preocupante que antes y Hernán y Marco Antonio no sabían cómo lidiar con eso. Tras esa conversación, se calmaron un poco, pero no lo suficiente como para que Hernán pasara, por alto el nerviosismo que tenía su hermana. Algo le pasaba. Además, le hacía señas a Elizabeth y eso era demasiado raro. Ambas se levantaron y salieron del salón y sin que se dieran cuenta, Hernán fue tras ellas; quería ver lo que tramaban. Se quedó en la puerta de la cocina para escuchar lo que estaban hablando. —Ya está la policía al tanto y mañana estarán

