Había tanto humo que no veía a Marco Antonio. Intentó soltarse del agarre de Juan, pero él era más fuerte y la apuntó con la pistola en el momento que Marco Antonio, los encontró. Ver de nuevo a ese hombre que una vez casi mata a su mujer, fue como si el tiempo en realidad no hubiese pasado. Quería ir hasta él y partirle la cara, darle la paliza de su vida, pero no podía. María Elena estaba en peligro. — ¡Suéltala Juan!. Gritó. —Estás loco, no lo haré. La voy a matar y a ti también. Marco Antonio se acercaba cada vez más y Juan le puso la pistola en el vientre a María Elena. Estaba nervioso y asustado, tenía que sacarla de allí de una vez. —Déjala en paz, pelea conmigo como un hombre. Mientras Marco Antonio hablaba con Juan. María Elena miraba la manera de escapar y lo primero que s

