+++ Al final Marco me acompañó fuera de la nueva academia, me llevaba hacia la casa de Dante. La sensación de haber pasado el día catalogando las debilidades de la élite me había dejado exhausta, pero mi mente estaba en alerta roja. Había aceptado mi papel de espía, pero la tensión de la espera por un ataque era un constante aguijón. Al salir, noté la anomalía de inmediato. Junto a Marco, estaba un segundo hombre, más bajo y fornido que mi habitual sombra. Tenía la mirada dura, y sus ojos oscuros no me miraron a mí, sino hacia las sombras de los edificios vecinos. Era nuevo. —Signorina Moreau —Marco se acercó, su voz era inusualmente tensa, sus ojos fijos en un punto detrás de mí. Había perdido la calma—. Necesito que haga algo por mí. Quiero que salga corriendo y entre de nuevo al edif

