Aarón Estaba aturdido, confuso y sobre todo molesto porque se atrevió a matar a una persona por mí, me quede pasmado al ver a Danna actuar de esa manera, ya que esas hermosas manos deberían ser mimadas a cada rato y no marcharse con sangre. Cuando las balas empezaron a volar a nuestro alrededor, quería usar mi cuerpo como escudo y protegerla, pero las sorpresas no acababan solo en perforarle el cráneo con una sola bala a aquel individuo, sino cuando observé su táctica para disparar y defenderse, era perfecta, su pulso no temblaba al sostener esa arma de tal calibre y su cuerpo está bien rígido y en alerta. —¿Quién te enseñó a disparar así? —pregunté sorprendido. —Todo se aprende en la vida querido esposo —Ella me sonríe dejándome más hundido en mis pensamientos—. Oye idiota, te amo—

