NARRA EL DESCONOCIDO Mojo la toalla que tengo en las manos en el agua tibia y luego la paso por los brazos y el cuello de la chica, limpiando toda la suciedad de su cuerpo. Vuelvo a sumergir la toalla en el agua y luego limpio sus piernas y sus pies. Es casi como un ritual silencioso lo que hago, mientras ella continúa inconsciente y yo la inspecciono a detalle, lleno de curiosidad e intriga por todo lo que ha pasado y la forma tan inusual en la que la he conocido. «¿Cómo es que ha conocido a Deian? ¿Qué relación tiene con él? ¿Por qué él la busca tan desesperadamente, porque esa historia de que le robó algo yo no me la creo? ¿Por qué sintió tanto terror cuando escuchó su voz?» Todas esas interrongates y más, hacen eco en mi cabeza. He notado las marcas en sus tobillos y muñecas, parec

