NARRA MIRENA HOLZ Lo observo moverse de un lado a otro en la cocina, mientras todavía me pregunto si realmente puedo confiar en él. Después de la gran revelación que me ha dado, después de enterarme de que cada persona en la que he confiado, ha jugado conmigo, se ha burlado de mí y me ha utilizado de la forma más vil, solo para conseguir un propósito que a mí no me beneficiaba en nada, sino todo lo contrario. —¿Te gusta la mostaza? —pregunta, mientras unta mayonesa en una rodaja de pan con un cuchillo. Asiento moviendo la cabeza y afilo la mirada, dispuesta a soltar lo que estoy pensando. Después de todo lo que he pasado, ya no estoy como para andarme por las bandas, actuando como si nada ocurriera y fingiendo amabilidad y felicidad. —¿Cómo sé que puedo confiar en ti? —le pregunto—. ¿C

