6.Extraño sueño
Annie
Llegamos al lugar donde estaremos el próximo año. No es un lugar tan terrible, pero si muy pobre y necesita mucha ayuda. Siempre fue mi sueño venir a uno de estos sitios donde tanto nos necesitan, desde que era estudiante. Le contaba a Liam lo mucho que me gustaría venir pero no me apoyaba. Él es un poco snob, así que no le atraía tanto el estar en un lugar como este. Pero recuerdo como me gustaba lo que nos contaba tío Trevor de sus experiencias.
Él es un hombre admirable. Y ahora estoy aquí, a punto de escribir mis propias historias.
—Bienvenidos jóvenes doctores y gracias por atender a nuestro llamado. Sus conocimientos son indispensables aquí. Espero que su estancia sea grata. Muchas veces, el obtener satisfacción personal es más motivadora que la satisfacción monetaria, y si están aquí, es porque también lo consideran así. Por favor, reunámonos en dos horas para llevar a cabo una pequeña celebración de bienvenida y aprovecharemos para socializar con los otros médicos que nos acompañan.
El director de la brigada nos da la bienvenida, y yo siento como la adrenalina corre por mi cuerpo. Estoy muy emocionada y se me nota. He dejado atrás lo que pasó ayer para concentrarme en el futuro. Toco mi vientre plano, para hacerle saber a ese pequeño frijolito, que su mamá va a protegerlo. Que me alegra que esté conmigo y que lo amo más que a nada. Si mis padres se hubieran enterado que viaje hasta acá y embarazada, de seguro me hubieran encerrado en casa.
—¿Qué tanto piensas nena? –Martha viene a sentarse a un lado mío, mientras que Mir ya está haciendo amistades un poco más allá. Ella es la más sociable de las tres. Es hermosa y sabe lo que tiene, por lo que veo a un joven médico de color, mirándola con algo más que curiosidad. Espero que sepa comportarse aquí, o dentro de un año, muchos corazones quedarán rotos.
—No pensaba nada en específico. Solo pensaba en lo extraña que es la vida. Ayer me iba a casar y ahora estoy en un lugar al otro lado del mundo. –Mi amiga recuesta su cabeza en mi hombro. Sabe que estoy triste, pero nunca me verán derrotada. Soy una Robbins y comparto sangre con una Phillips. Dos de las mujeres más fuertes y decididas que conozco. Mi madre y mi tía, son grandes ejemplos a seguir.
—Al parecer, así estaba escrito. Tu talento será apreciado aquí, pero tu corazón sangra. Te admiro y te quiero nena. – Me da un beso en la mejilla. Ellas no se consideran gemelas, sino trillizas junto conmigo, a pesar de no parecernos en nada.
—¿Perdón, puedo interrumpir? –el chico de los ojos verdes está parado frente a nosotras. Mi amiga lo mira con curiosidad. Es muy guapo, y lo más seguro es que ya esté pensando en él como un prospecto para no aburrirse por aquí.
—Hola. Claro. Soy Martha y ella es Annie. ¿Tú eres? –el hombre nos regala una sonrisa de anuncio comercial. Su dentadura es perfecta, blanca y alineada. Sus ojos brillan cuando sonríe.
—Yo soy Aaron Jordan. Soy médico traumatólogo. Me da gusto conocerlas. –Se sienta con nosotras y comenzamos a charlar, conociéndonos un poco. Aunque se ve serio, hace bromas graciosas, a pesar de ser simples y tontas. Después de un rato de hacernos reír, se pone de pie para despedirse.
—Me dio gusto conocerlas. Annie ¿irás a la cena de esta noche? –la confianza con la que me habla, hace que me sonroje. Volteo a ver a mi amiga que nos mira con curiosidad. –perdón ¿irán esa noche? –Corrige y mi amiga suelta una carcajada. Arregló rápido la frase, pero no lo suficiente como para que ella no se sienta ofendida.
—Si, iremos las tres. Señalo a lo lejos a Mir. Somos tres amigas. –Aaron sonríe cuando mira a Mir y a Martha.
—Ya veo, jajaja. Si, se parecen mucho. Me dió gusto conocerlas, las veo en un rato.
Aaron se va y mi amiga se queda mirándome fijamente.
—Contexto. –Es lo único que dice y yo comienzo a reír, platicándole nuestro breve encuentro en el avión. Creo que el interés por él, se fue al caño. Ahora Martha debe buscar una nueva víctima.
Saco unos de los escasos vestidos que traje. No es para nada elegante. Es un simple vestido e incluso utilizo zapatos de piso, pero trato de arreglar un poco mi cabello para que se vea presentable. Comparto habitación con las chicas. Ellas ya están listas cuando salgo. Debieron decirme que traerían vestidos lindos y yo también hubiera puesto uno en la maleta.
–Vamos, vamos chica que se hace tarde y nos van a ganar a los mejores prospectos. –Me quedo mirándolas con ojos inquisidores. –Bueno, ya sabemos que venimos a hacer obra social, pero eso no quiere decir que nos tengamos que comportar como monjas. Tú tienes excusa con ese pequeño Liam que viene en camino, pero nosotras no.
—¿Pequeño Liam? ¿Cómo saben que es un niño? –le pregunto a Mir con curiosidad. Ella sonríe levemente.
—No lo sé, pero lo presiento. Por supuesto que ese egocéntrico va a querer que su apellido siga en continuidad. Y además estoy segura de que será igual a ese idiota. –Mi amiga habla con tal convicción que yo también pienso que será un niño. Toco mi vientre. Un pequeño Liam. De seguro será muy guapo.
—Ángel. Se llamará Ángel. Y si es niña Sandra. –les digo, y ellas se acercan a mí y me abrazan.
—Hola pequeño Ángel. Somos las hermosas tías gemelas que te vamos a consentir. Te amamos pequeño. –Las lágrimas salen de mis ojos. Amo que estás locas estén conmigo y tengan tanto cariño para nosotros. Dejaron a su familia por mí. ¿Qué más pruebas necesito para saber lo importante que soy para ellas? Las abrazo a ambas.
—Gracias chicas. No sé qué haría sin ustedes. –Las tres estamos llorando, pero ellas se alejan, pues arruinarán su maquillaje. El tierno momento se rompe por querer lucir espectaculares como siempre, bah! jajaja.
*****
Cuando llegamos al lugar donde se celebrará la bienvenida, veo que todos lucen muy apuestos. Dentro de los próximos 365 días solo nos conoceremos en bata, por lo que es bueno conocerlos así. Mientras pienso en eso, alguien me toca el hombro suavemente.
—No puedo creer que luzcas más hermosa que esta mañana, pero veo que si es posible. –me giro para ver a la persona que me habla. Abro la boca un poco por la sorpresa de ver a Aaron. No puedo negar que está guapísimo.
—Vaya, un buen baño si cambia a las personas. –¡Ay no! No somos de confianza y ya le estoy haciendo bullying. Sin embargo, él solo suelta una carcajada.
—Veo que tienes un humor ácido. Me gusta, me gusta. Eso indica que ahora tenemos más confianza. –Me sonríe y le correspondo. Buscamos un lugar para platicar. Es un gran conversador. Me gusta la tranquilidad que refleja.
—Te puedo contar algo muy extraño. –estaba mirando la pequeña pista de baile improvisada, cuando me giro para ponerle atención. —Yo sabía que te encontraría aquí. –Lo miro con curiosidad. Él agacha la mirada, pero enseguida la levanta. –Bueno, no exactamente te vi, así como luces, pero antes de que viniéramos, soñé que conocería a alguien especial. Y estoy seguro que se trata de tí. Espero que me dejes estar a tu lado y cuidarte y protegerte. ¿Me lo permitirías? –No puedo responder ante su extraña confesión, sin embargo, no me molesta. Sin pensarlo, solo asiento. Y así fue como este hombre entró en mi vida.