5.Se fue para no volver

1401 Words
5.Se fue para no volver Liam Llego a mi departamento. Aunque está amueblado, solo es un lugar para venir a dormir. Voy a mi habitación a dejar mis cosas y busco ropa para cambiarme, pues aún traigo el traje de bodas. En mi mente no deja de reproducirse el momento en que dije que no me casaría. Fui un estúpido. Debí pensar que todo lo que ocasionaría con mi negativa. Cuando termino de cambiarme, me tiro en la cama. No tengo hambre, así que me acostaré a dormir. Se supone que a esta hora estaría saliendo para mi viaje de bodas, pero estoy aquí, solo y odiado por todos. Cuando voy a retirar la colcha, veo que hay una carta sobre la almohada. Debe ser de Annie, pues fue la última que estuvo aquí conmigo. La dejo en mis manos unos segundos, antes de tomar valor para leerla. De seguro me está diciendo hasta de lo que me voy a morir. Ese es su encanto. Te ofende de tal manera que te sientes halagado por su interés por tí. Sonrío un poco al imaginarla haciendo sus gestos chistosos. «Querido Liam: Si estás leyendo esto, es porque se cumplió tu mayor sueño y no nos casamos y al parecer si estaba escrito que no seríamos esposos. Pero ese si fue mi sueño durante mucho tiempo y casi estuve a punto de vivirlo. Ahora sé que no me amaste por ser yo, sino porque tu corazón ya estaba ocupado. No te preocupes por mí, voy a estar bien. Para evitar incomodidades, me voy durante un tiempo. Si veo que he sanado de tu desamor e indiferencia, volveré algún día. Pero si no lo logro, no volveremos a vernos. Sabes que soy muy decidida y ya he tomado esa decisión. Prométeme que vas a ser muy feliz y lucharás por el amor de tu vida. No estaré para verte y tampoco preguntaré por tí, pero en verdad te deseo lo mejor. Entiende si mis padres están molestos contigo. Dales tiempo y deja que las cosas vuelvan a su cauce. Mis padres aman a los tuyos, y no podemos permitir que se separen por culpa de nosotros. Te deseo lo mejor. Hasta algún día o hasta nunca, depende de mi corazón. Con cariño, Annie » Cuando termino de leer la carta, la guardo nuevamente en su sobre. Algo dentro de mi se remueve, pero no identifico que es. Tal vez la culpa por haberle hecho daño, o quizás que no volveré a verla, cuando ya me había acostumbrado tenerla a mi alrededor. Trato de dormir y no pensar. Inconscientemente miro mi teléfono. Todas las noches, Annie solía enviarme un mensaje al final del día. Es extraño no recibirlo más. No sé cuando me quedo dormido. ***** El sonido de la alarma me despierta a las seis de la mañana. Como no hay luna de miel, mi permiso por matrimonio se cancela y debo ir a trabajar. Aquí no hay nada que pueda preparar, pues no he ido al supermercado, y es algo que debo hacer hoy mismo. Al menos para tener café. Me doy una ducha rápida y me visto para salir. Es increíble como la vida continua. Apenas ayer todo se veía n***o después de lo que pasó, y ahora, todo sigue como si nada hubiera pasado. —Buenos días doctor. Tiene paciente a las nueve de la mañana y cirugía a las once. –Me encuentro con el jefe de guardia, que me da las primeras indicaciones. Inconscientemente, volteo hacia los lados. Normalmente Annie salía de cualquier lugar para sorprenderme. Extrañamente, todo ha cambiado. Flashback —Buuu, jajajaj. —Annie aparece frente a mí, saliendo detrás de uno de los muros. —¿Cuándo dejarás de ser una chiquilla y comportarte a la altura de tu profesión? Eres una doctora, no puedes estar jugando por el pasillo. –Annie me hace un puchero. No niego que se mira adorable. Sus brillantes ojos azul cielo, resplandecen de alegría. —¿Por qué estás tan contenta? –le pregunto mientras nos dirigimos al elevador. Apenas ingresamos, se prende a mi cuello para tratar de besarme. La alejo de manera suave, pues no quiero lastimarla. Solo quiero que entienda que no me gustan esas actitudes. —Tenía muchas ganas de darte un beso. ¿Y si me quedo contigo en tu departamento esta noche? –me dice con su aliento rozando mi oreja, lo que comienza a encenderme de inmediato. —Por favor, aquí no. –Tomo sus manos y la alejo de mí. La alegría se va de sus ojos y la reemplaza la tristeza. No quiero hacerle daño, pero debe entender que no me siento cómodo con ella haciendo esas cosas. —Tienes razón, doctor, discúlpame. –Se para derecha a un lado mío. Aprieto mis puños para no ceder a la tentación de disculparme y abrazarla. –el sonido de que el elevador llegó a uno de los pisos que marcamos es lo único que se escucha. Sin mirarme, sale del cubo, dirigiéndose a su consultorio. Niego con mi cabeza al pensar que no la verán confiable si sigue con esas actitudes. Fin del flashback Me dirijo hacia mi consultorio para atender a mi primer paciente. Durante el camino, no puedo evitar las miradas curiosas de todos. Imagino que ya están enterados de lo que hice y debo ser considerado como el más patán del universo. Sigo adelante sin detenerme a pensar en aquellas personas que no saben cómo pasaron las cosas. Mi paciente es una joven que tiene un problema en su cara debido a un accidente y necesita reconstrucción. Soy cirujano plástico y soy el mejor de la ciudad, a pesar de mi corta edad. Tuve al mejor tutor, el cual me dejó su puesto y sus pacientes cuando se retiró, con la confianza plena de que no lo haría quedar mal. El día transcurre aparentemente normal, sin embargo, no puedo evitar mirar hacia las puertas, esperando por algo. O por alguien. No me había dado cuenta de lo acostumbrado que me ha dejado esa niña tonta a su presencia inesperada. Termino mi consulta y voy hacia el quirófano. El caso es complicado, pues debo reconstruir el tejido de una persona con quemadura de tercer grado. Es sumamente doloroso para el paciente, por lo que debe realizarse bajo anestesia general. Es largo y tedioso, pero al final, después de un arduo trabajo, hemos conseguido hacer un buen trabajo. —¿Y que se siente? –me pregunta el doctor que me asiste. Solo levanto un poco la vista. No me gusta que me interrumpan cuando estoy concentrado. —¿Sentir qué? –le pido que especifique. Me parece extraño que me haga plática en este momento. —Que se siente rechazar a una de las mujeres más hermosas del hospital, sino es que la más bella. Todos aquí apuestan a que fue por alguien más, pero otros creen que simplemente no quieres casarte y tener a tu disposición a muchas mujeres. –Me quedo pensando en lo que dice. Es verdad. Annie es una de las mujeres más hermosas. Heredó la belleza de su madre y de su tía Tanya, quien parece modelo de revista. Incluso tiene un gran parecido con ella. –No tengo nada que hablar sobre eso con nadie. Es algo solo entre ella y yo. Cuando regrese, tal vez ella les quiera contar. —Trato de evitar que me sigan preguntando. Pero lo que dice a continuación, hace que me quede sin moverme. —Se dice que ella no va a regresar. Eso lo dicen en su pasillo. Que se llevó todas sus cosas y que avisó que quizás no volvería. Las doctoras gemelas se fueron con ella. Sabes cómo son de unidas. Han dejado devastado el departamento de Ginecología. Las mejores se han ido quizás para no volver. Lo que me dice no tiene sentido. ¿Por qué se iría para siempre? Aquí tiene a su familia, a sus amigos, un trabajo seguro y bien remunerado. ¿Sacrificó tanto por mí? Decido no hablar más del asunto. Tal vez podría preguntar a mi madre si me hablara, pero no creo que lo haga. Mi trabajo en el quirófano está hecho y dejo la instrucción que terminen. Ahora solo falta poner lo que se necesita para cubrir la herida. Decido salir y buscar al director del hospital.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD