133. Sexy de noche, dulce de día Annie No he podido dormir. Desde la tarde del secuestro de mi bebé, solo me dedico a pensar en mil posibilidades. Tengo miedo que ya no nos hablen esas personas y que mi hijo desaparezca para siempre. Decidí quedarme a dormir en la casa de mi tía Susan. No he querido regresar a casa, por si en algún momento se comunican con ella. Quiero estar presente en todo momento. Mientras miro hacia el jardín por la ventana, escucho un leve toque en la puerta. —Adelante. –contesto sin dejar de mirar hacia afuera. No necesito voltear, pues ya sé de quién se trata. Su perfume lo delata. —No has dormido nada, ¿verdad? –me dice la masculina voz de Liam. Me hace girar y me encierra entre sus brazos. Los sollozos se convierten en un llanto histérico. Extra

