Capítulo 63 - Viviana Robinson

1658 Words

El estómago me dolía de tanto reírme con mi hermana y Arturo. A diferencia de Cadie y José Luis, que, por cierto, esa cabezona cada vez que había un puente, adelantaba trabajos, hacia mil cosas con tal de tener días libres, entonces puyaba el burro a Boston para pasar con su novio. José Luis también pasaba las Navidades en casa o algunos de nuestros cumpleaños; lo entendíamos, estaba realizando un esfuerzo muy grande y sus compromisos estudiantiles, más el trabajo en la clínica lo dejaba agotado. La última vez que vino se trajo al loco de su amigo Diego, el chileno quedó enamorado de Montería. —¡Y quién no! Quien conoce mi tierra quedaba prendado a ella; a la calidez de las personas, a esa magia engatusante a través de las leves brisas cálidas, el aroma del río. Ese hipnotizante amanec

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