Mamá lo había conseguido, había realizado una boda de revista con el atardecer a nuestro lado, la brisa salina jugando con el vestido. El haber caminado descalza de la mano de mi hermano mayor hasta llegar al altar donde el sacerdote y mi esposo esperaban. Con nuestras familias y amigos que también eran familia de corazón acompañándonos, no tenía precio. Yo quería algo sencillo, pero mis padres querían una celebración por lo alto. Y en el fondo de mi alma también lo deseaba. Lucas se veía precioso; después de nuestro pasado, el cual aprendimos a trancazos las cosas importantes, comprendí que nadie era perfecto, somos humanos, lo importante era aprender y cambiar, porque yo no era perfecta. El padre continuaba hablando mientras me sumergía en el valle de mis recuerdos, mientras me proyect

